Cáncer colorrectal

Es un tipo de cáncer que afecta al colon (intestino grueso) o al recto. Es uno de los tipos más frecuentes de cáncer en todo el mundo y puede causar daños graves y la muerte.

El cáncer de colon es la segunda causa de muertes relacionadas con el cáncer en el mundo. Se estima que, en 2020, hubo más de 1,9 millones de casos nuevos de cáncer colorrectal y se produjeron más de 930 000 muertes debido a esta enfermedad en todo el mundo. Además, hubo grandes variaciones geográficas en las tasas de incidencia y de mortalidad. Las tasas de incidencia fueron más altas en Europa, Australia y Nueva Zelandia, y las tasas de mortalidad más elevadas en Europa oriental. De aquí a 2040, la carga del cáncer colorrectal aumentará a 3,2 millones de casos nuevos por año (un aumento del 63%) y a 1,6 millones de muertes por año (un aumento del 73%). El cáncer colorrectal suele diagnosticarse en una etapa avanzada de la enfermedad, cuando las opciones de tratamiento son limitadas.

El pronóstico del cáncer colorrectal varía según su estado en el momento del diagnóstico. Las tasas de supervivencia de los cánceres en fase inicial son mayores que los cánceres que se encuentran en fase avanzada. Es importante contar con un diagnóstico oportuno, un tratamiento adecuado y una atención de seguimiento periódico para mejorar las tasas de supervivencia y la calidad de vida.

Los factores que pueden aumentar el riesgo de que se presente cáncer colorrectal se destacan los siguientes:

Edad: el riesgo de presentar cáncer colorrectal aumenta con la edad, y la mayoría de los casos son personas mayores de 50 años;

Antecedentes familiares: los antecedentes familiares de cáncer colorrectal o determinados trastornos genéticos, como el síndrome de Lynch y la poliposis adenomatosa familiar (PAF), pueden aumentar el riesgo;

Antecedentes personales: las personas que ya han tenido cáncer colorrectal o determinados tipos de pólipos tienen un mayor riesgo; y

Factores relacionados con el modo de vida: la elección de hábitos poco saludables, como una dieta rica en carnes procesadas y baja en frutas, verduras y hortalizas, el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, pueden aumentar el riesgo.

Síntomas. A menudo, el cáncer colorrectal no causa síntomas en las fases iniciales, por lo que es importante que se realicen exámenes periódicos para detectar la enfermedad de manera precoz y comenzar el tratamiento.

Entre los síntomas habituales se incluyen los siguientes: Cambios en el hábito intestinal como diarrea, estreñimiento o heces delgadas. Sangre en las heces (hemorragia rectal), de color rojo brillante o que produce heces oscuras y alquitranadas. Cólicos, dolor o distensión abdominal que no desaparecen. Pérdida de peso sin causa aparente que es repentina y pérdida de peso sin intención. Sensación constante de cansancio y falta de energía, incluso con suficiente descanso. Anemia por déficit de hierro debida a hemorragia crónica, que provoca cansancio, debilidad y palidez.

El tratamiento del cáncer colorrectal depende de su tipo y evolución, así como de los antecedentes médicos del paciente. La detección precoz puede favorecer el tratamiento y los resultados. Los tratamientos pueden incluir los siguientes: Intervención quirúrgica, Radioterapia, Quimioterapia, Tratamiento dirigido, Inmunoterapia. Fuente: OMS.

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