El Síndrome de Hiperémesis Cannabinoide (SHC) se manifiesta con episodios de náuseas, vómitos y dolor abdominal tras el consumo de cannabis, siendo las complicaciones menos frecuentes, están las anomalías del ritmo cardíaco, insuficiencia renal, caries dentales y convulsiones.
Los cannabinoides son compuestos químicos que se encuentran en la planta Cannabis sativa. Interactúan con los receptores cannabinoides situados en el cerebro, la médula espinal, el sistema digestivo y otras partes del cuerpo. Algunos ejemplos son el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD).
Este síndrome se identificó por primera vez como patología médica en 2004, siendo difícil cuantificar cuántas personas se ven afectadas, siendo cada vez más común. Un estudio del año 2018 reveló que el 32,9 % de los consumidores habituales de marihuana que acudieron a urgencias mostraban signos de SHC. Además, un estudio canadiense publicado en 2022 reveló que las visitas a urgencias por SHC se multiplicaron por 13 entre 2014 y 2021.
Según un estudio publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), se estima que cada año el SHC afecta a unos 2,75 millones de personas solo en los Estados Unidos. El estudio del JAMA indica que, entre 2017 y 2021, las visitas a urgencias por SHC se duplicaron tanto en Estados Unidos como en Canadá. Los casos son más frecuentes en hombres de entre 16 y 34 años que consumen productos de cannabis de forma habitual. Los principales síntomas del SHC son náuseas, vómitos y dolor abdominal, pero pueden aparecer otros síntomas. Entre ellos se incluyen deshidratación, pérdida de apetito y miedo a vomitar. La gravedad de los síntomas varía según la fase del SHC:
Fase prodrómica: se observa típicamente en adultos que comenzaron a consumir cannabis en la adolescencia. Puede implicar malestar abdominal o náuseas por la mañana.
También puede aparecer el miedo a vomitar, sin llegar a hacerlo. Esta fase del SHC puede prolongarse durante varios meses o incluso años.
Fase hiperémica: suele durar entre 24 y 48 horas, caracterizada por episodios intensos y repetitivos de vómitos y náuseas. Durante esta fase, los pacientes pueden empezar a darse duchas o baños calientes con frecuencia, lo que puede aliviar los síntomas, y evitar determinados alimentos o limitar la cantidad que comen.
Fase de recuperación: Durante esta fase se suspende el consumo de cannabis. Los síntomas disminuyen gradualmente con el tiempo y finalmente desaparecen por completo.
La causa exacta del SHC sigue siendo desconocida. Una teoría sugiere que sería por una sobreestimulación prolongada de los receptores del sistema endocannabinoide (ECS). Esta sobreestimulación puede interferir en la capacidad normal del cuerpo para regular las náuseas y los vómitos.
El eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA), que controla las respuestas del cuerpo al estrés ajustando los equilibrios hormonales, también puede verse alterado por el consumo de cannabis y provocar SHC.
El aumento de la potencia de los productos derivados del cannabis también podría ser una de las causas, pero el principal factor de riesgo es el consumo prolongado de cannabis. Cabe señalar que el SHC no afecta a todos los consumidores habituales de cannabis.
El diagnóstico médico se realiza mediante evaluación de los síntomas, del historial médico de la persona y de su consumo de sustancias. Los exámenes de sangre, orina y pruebas de imagen pueden descartar otras patologías.
El SHC no tiene cura como tal, pero los síntomas desaparecen si se deja de consumir cannabis. Existen varios tratamientos que pueden ayudar a tratar los síntomas agudos, como controlar la deshidratación e indicar medicamentos para los vómitos. Los inhibidores de la bomba de protones ayudarían a tratar la inflamación estomacal y los analgésicos pueden ser útiles para aliviar las molestias. Como se ha mencionado anteriormente, las duchas calientes también pueden ayudar con las náuseas.
Fuentes: National Geographic, JAMA, Cleveland Clinic, WebMD.
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