Ablación

La ablación es un procedimiento médico diseñado para eliminar tejidos no deseados o dañados en el cuerpo humano, utilizando diversas técnicas como radiofrecuencia, láser, crioablación, entre otras. Este método es ampliamente utilizado en tratamientos oncológicos, arritmias cardíacas y otras afecciones. El objetivo principal es destruir áreas específicas sin afectar el tejido circundante, minimizando el daño colateral.

Tipos

1. Ablación por radiofrecuencia: Utiliza corrientes eléctricas para generar calor.

2. Crioablación: Emplea temperaturas extremadamente bajas para destruir tejidos.

3. Ablación con láser: Usa luz intensa para eliminar tejidos anormales.

4. Ablación química: Se realiza con inyecciones de sustancias químicas.

Síntomas

La ablación es necesaria cuando se detectan tejidos dañados, anormales o que representan un riesgo para la salud del paciente. Entre las principales causas están las arritmias cardíacas, tumores malignos, lesiones precancerosas y algunos trastornos musculoesqueléticos.

Causas

Después de una ablación, los síntomas incluyen dolor leve, inflamación o incomodidad en la zona tratada. En algunos casos, puede haber fatiga, fiebre baja o molestias temporales. Estos síntomas suelen resolverse con cuidados básicos y analgésicos comunes.

Diagnóstico

El diagnóstico para determinar la necesidad de una ablación se basa en pruebas de imagen como tomografías, resonancias magnéticas, electrocardiogramas o biopsias. Estas pruebas ayudan a identificar las áreas problemáticas que requieren tratamiento.

Tratamiento

La ablación se realiza bajo anestesia local o general, dependiendo del área a tratar. El procedimiento se lleva a cabo con tecnologías avanzadas como catéteres o dispositivos de guía por imagen. Los resultados suelen ser positivos, con recuperación rápida.

Complicaciones

Aunque rara vez ocurren, las complicaciones pueden incluir infecciones, sangrado, daño a tejidos sanos o reacciones adversas a la anestesia. La probabilidad de complicaciones es baja cuando el procedimiento es realizado por personal médico experimentado.

Prevención

Para evitar la necesidad de una ablación, es crucial mantener un estilo de vida saludable, realizar chequeos médicos regulares y tratar las afecciones subyacentes de manera oportuna. La prevención de factores de riesgo puede reducir significativamente la incidencia de problemas que requieran este tratamiento.

Conclusión La ablación, en su forma repetida, mantiene la misma definición general: la destrucción focalizada de un tejido patológico para tratar enfermedades oncológicas, dermatológicas o cardiacas. Se basa en la aplicación de energía (calor, frío, láser, ultrasonido) que ocasiona necrosis en la zona objetivo, sin dañar estructuras adyacentes de forma significativa. Es una alternativa menos invasiva que la cirugía abierta y se asocia con tiempos de recuperación más cortos.

Fuente: Dupuy DE, et al. (2013). 'Image-guided ablation in oncology' en Journal of Clinical Oncology.
Dukkipati SR, et al. (2018). 'Advances in ablation technologies' en Journal of the American College of Cardiology.
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