La acariasis respiratoria consiste en síntomas asmáticos y rinitis causados por la inhalación de ácaros del polvo doméstico, con ocasionales infecciones respiratorias. En ambientes húmedos o polvorientos, las personas pueden desarrollar bronquitis o neumonía asociada a la presencia de ácaros vivos o sus productos.
| Tipos |
Las manifestaciones incluyen rinitis alérgica, asma bronquial y, en casos raros, neumonía eosinofílica o neumonitis por hipersensibilidad. Los síntomas varían según la exposición y la sensibilidad individual alérgica. |
| Síntomas |
Predominan tos crónica, estornudos, congestión nasal, disnea y sibilancias. En cuadros severos puede haber fiebre, infiltrados pulmonares y eosinofilia periférica. Los síntomas suelen empeorar de noche o en ambientes cerrados. |
| Causas |
La principal causa es la exposición prolongada a polvo doméstico contaminado por ácaros (Dermatophagoides spp.), sus heces y restos. Ocasionalmente se describen casos por ácaros parásitos de animales domésticos. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico se basa en la historia clínica, pruebas cutáneas de alergia, IgE específica y, en casos graves, lavado broncoalveolar. La visualización de ácaros o restos en muestras ambientales puede confirmarlo. |
| Tratamiento |
Incluye control ambiental (reducción de polvo, uso de fundas antiácaros), antihistamínicos y corticoides inhalados o sistémicos. En casos severos se emplea inmunoterapia o broncodilatadores. |
| Complicaciones |
Puede causar exacerbaciones asmáticas graves, infecciones pulmonares recurrentes o neumonía crónica. En niños, se asocia con mayor riesgo de alergias y trastornos respiratorios persistentes. |
| Prevención | La prevención se basa en el control del polvo doméstico, lavado frecuente de ropa de cama y el uso de aspiradoras con filtro HEPA. Evitar alfombras y peluches en dormitorios de personas alérgicas. |
| Conclusión | La acariasis respiratoria es una causa frecuente de asma y rinitis, subdiagnosticada en países cálidos y húmedos. El manejo ambiental es fundamental para la prevención. Fuente: Arlian LG. J Allergy Clin Immunol. 2002;109(2):S406-S414. |
