Alveolitis infecciosa por Chlamydia psittaci

La alveolitis infecciosa por Chlamydia psittaci es una forma de neumonía atípica causada por este patógeno, generalmente transmitida por aves. Se caracteriza por inflamación alveolar severa, fiebre alta, tos seca y disnea, y puede ser grave en personas mayores o con comorbilidades respiratorias.

Tipos

Se puede presentar como neumonía aguda, subaguda o crónica, dependiendo del tiempo de exposición y la carga infecciosa. Las formas graves pueden asociarse a insuficiencia respiratoria y requerir hospitalización.

Síntomas

Fiebre alta, tos seca persistente, dolor torácico, mialgias, disnea y, en ocasiones, escalofríos o cefalea. En casos severos, insuficiencia respiratoria, cianosis y afectación de otros órganos como hígado o sistema nervioso central.

Causas

Transmisión zoonótica desde aves infectadas (loros, palomas, gallinas) por inhalación de polvo o secreciones respiratorias contaminadas. El riesgo aumenta en criadores de aves, veterinarios y trabajadores avícolas.

Diagnóstico

Pruebas serológicas específicas, PCR para Chlamydia psittaci en muestras respiratorias, radiografía de tórax (patrón intersticial o alveolar) y antecedentes epidemiológicos claros. Es fundamental diferenciarla de otras neumonías atípicas.

Tratamiento

Antibióticos de elección como doxiciclina o macrólidos durante al menos 14 días. El pronóstico mejora si se inicia tratamiento precoz, aunque las formas graves pueden requerir soporte ventilatorio.

Complicaciones

Insuficiencia respiratoria aguda, hepatitis secundaria, miocarditis y, en casos extremos, sepsis o muerte. Las recaídas pueden ocurrir si el tratamiento es insuficiente o interrumpido.

Prevención

Control sanitario de aves, uso de equipos de protección en trabajos avícolas y educación sobre los riesgos de zoonosis. Aislamiento de aves enfermas y medidas higiénicas estrictas en criaderos.

Conclusión La alveolitis infecciosa por Chlamydia psittaci es una causa relevante de neumonía zoonótica, prevenible con medidas adecuadas y diagnóstico precoz. Fuente: Beeckman DS et al. Clin Microbiol Infect. 2009;15(1):11–17.
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