Apendicitis aguda

La apendicitis aguda es la inflamación súbita del apéndice vermiforme, un segmento tubular que se proyecta desde el ciego en la región ileocecal. Con frecuencia se inicia cuando la luz apendicular queda obstruida por heces, cuerpos extraños, hiperplasia linfoide o, raramente, parásitos. Esto desencadena proliferación bacteriana, aumento de la presión intraluminal, isquemia y dolor. La evolución es generalmente rápida (uno a tres días) y, si no se trata, puede progresar a gangrena y perforación, con riesgo de peritonitis generalizada y sepsis. La apendicitis representa una de las causas más comunes de abdomen agudo y una emergencia quirúrgica en la mayoría de los casos.

Tipos

La apendicitis simple es aquella que se detecta en fases iniciales, sin necrosis ni complicaciones. Cuando la inflamación avanza, hablamos de apendicitis supurada o flegmonosa, y si finalmente hay necrosis y perforación, se denomina apendicitis gangrenosa o perforada. En ocasiones, se forma un plastrón apendicular, con el apéndice inflamado envuelto por epiplón y asas intestinales, lo que limita la diseminación del proceso. También puede presentarse un absceso apendicular localizado. La clasificación depende de la evolución histopatológica y la presencia de complicaciones locales.

Síntomas

La obstrucción luminal es el factor primordial, ya sea por fecalitos (trozos de heces compactas), hiperplasia de folículos linfoides (común en niños y jóvenes), semilla de frutas, parásitos (Ascaris), o incluso tumores apendiculares. La estasis resultante favorece la colonización bacteriana y el incremento de la presión, comprometiendo la irrigación. Los traumatismos abdominales, la dieta pobre en fibra y la predisposición genética pueden ejercer un papel adicional, pero la fisiopatología principal gira en torno a la obstrucción y la inflamación subsiguiente.

Causas

El cuadro típico comienza con dolor periumbilical que gradualmente migra hacia la fosa iliaca derecha. Este dolor se intensifica con el paso de las horas y se acompaña de anorexia, náuseas, a veces vómitos y fiebre leve. En la exploración física, se encuentra dolor a la palpación en la fosa iliaca derecha, rebote (signo de Blumberg) y defensa muscular local. Pruebas complementarias revelan leucocitosis moderada. Cuando el apéndice está en posiciones atípicas (retrocecal, pélvico), la presentación puede variar, con dolor lumbar o disuria. La cronología del dolor, la migración hacia la fosa iliaca derecha y la anorexia representan signos muy sugestivos.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la clínica y la exploración física. La ecografía abdominal puede evidenciar un apéndice engrosado, con diámetro mayor a 6 mm y signos de hiperemia. La tomografía computarizada (TC) es más sensible y específica, mostrando el apéndice inflamado, posible engrosamiento de la pared y líquido libre. Los análisis sanguíneos indican leucocitosis con neutrofilia. En la práctica, un comité quirúrgico evalúa si la historia clínica y las pruebas de imagen confirman el cuadro, descartando diagnósticos diferenciales (colecistitis, diverticulitis, cólicos renales, etc.).

Tratamiento

La apendicectomía es el abordaje estándar para la apendicitis aguda, con muy bajo riesgo de recidivas tras la extirpación del apéndice. Se realiza vía laparoscópica o abierta, según la experiencia del equipo y la evolución del paciente. El uso de antibióticos perioperatorios de amplio espectro cubre la flora intestinal. En algunos casos seleccionados de apendicitis no complicada, puede intentarse un tratamiento conservador con antibióticos, pero la mayoría de los profesionales coincide en que la cirugía ofrece una solución definitiva y rápida. La atención temprana impide la progresión a perforación y reduce la estancia hospitalaria.

Complicaciones

La perforación del apéndice es la más temida, liberando material purulento a la cavidad abdominal y originando peritonitis difusa o absceso localizado, con elevada morbilidad. Otros riesgos incluyen bacteriemia, sepsis y tromboflebitis pélvica séptica. Un diagnóstico tardío conlleva cirugía más compleja y recuperación prolongada. En la apendicitis crónica, se instauran episodios repetitivos de dolor abdominal discreto, deteriorando la calidad de vida y predisponiendo a un cuadro agudo en cualquier momento.

Prevención

No existe una prevención absoluta, pero llevar una dieta rica en fibra podría reducir la formación de fecalitos. Reconocer los síntomas iniciales y acudir al médico prontamente evita complicaciones al impedir que el proceso evolucione a la perforación. Las revisiones regulares y el control del estreñimiento crónico disminuyen la obstrucción luminal. Mantenerse alerta a los dolores abdominales que siguen el patrón de migración periumbilical a fosa iliaca derecha puede significar la diferencia entre una cirugía sencilla y una peritonitis peligrosa.

Conclusión La apendicitis aguda es la inflamación del apéndice vermiforme, presentando dolor abdominal que típicamente inicia en la región periumbilical y luego se localiza en el cuadrante inferior derecho, junto con náuseas y fiebre leve. El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y estudios de imagen como ecografía o tomografía. El tratamiento principal es la apendicectomía, que puede realizarse por vía laparoscópica. Una intervención oportuna previene la perforación y la peritonitis, reduciendo la morbilidad.

Referencia:
MedlinePlus. (2023). Appendicitis. Recuperado de https://medlineplus.gov/

Fuente 1:
American College of Surgeons. (2022). Appendectomy. Recuperado de https://www.facs.org/
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