Atención a la madre por otras complicaciones principalmente relacionadas con el embarazo

Este apartado engloba una serie de circunstancias en las que la madre requiere atención médica o seguimiento estrecho debido a complicaciones surgidas durante el embarazo que no se incluyen en clasificaciones específicas, pero que pueden afectar significativamente su salud y la evolución gestacional. Ejemplos de ello son las alteraciones en el metabolismo, como intolerancia a la glucosa o empeoramiento de enfermedades crónicas preexistentes (por ejemplo, enfermedades autoinmunes), así como problemas psiquiátricos que se agudizan durante la gestación. La atención especializada es esencial para minimizar riesgos y favorecer un ambiente propicio para el desarrollo fetal.

Tipos

Las complicaciones principales pueden abarcar desde trastornos de la coagulación, crisis de asma, reactivaciones de enfermedades reumáticas o neurológicas, hasta el control de adicciones (tabaco, alcohol, sustancias ilícitas) que suponen un peligro tanto para la madre como para el bebé. También se incluyen las situaciones en que la madre presenta condiciones psicosociales complejas, como estrés crónico, violencia de género o precariedad social, que influyen en el curso del embarazo. Cada uno de estos casos requiere un abordaje multidisciplinario que involucre a obstetras, especialistas médicos y profesionales de salud mental.

Síntomas

Las causas que subyacen a estas complicaciones principalmente relacionadas con el embarazo pueden ser de naturaleza fisiológica, como el aumento del gasto cardíaco o las variaciones hormonales que exacerban enfermedades crónicas, o de índole externa, como condiciones de vida desfavorables o falta de acceso a servicios de salud de calidad. En muchos casos, la interacción entre factores genéticos, ambientales y socioeconómicos determina la aparición y la gravedad de estas complicaciones. Por ejemplo, una madre con antecedentes de depresión puede ver acentuados sus síntomas durante la gestación debido a los cambios hormonales y la ansiedad por la llegada del bebé.

Causas

La sintomatología dependerá de la afección subyacente, pudiendo manifestarse a través de episodios de dolor, fatiga extrema, disnea, alteraciones del estado de ánimo, edema excesivo, cefaleas persistentes o disfunciones orgánicas que interfieren con la vida cotidiana. En algunos casos, los síntomas pueden ser inespecíficos y atribuirse a las propias molestias del embarazo, retrasando el diagnóstico. Por ello, la vigilancia continua y la comunicación fluida entre la madre y el equipo médico resultan esenciales para identificar cualquier signo de alarma.

Diagnóstico

El diagnóstico implica una evaluación integral de la madre, considerando su historia clínica, antecedentes familiares y condiciones sociales. Se pueden requerir análisis de sangre, orina, pruebas de imagen y estudios específicos según la patología sospechada, como electrocardiogramas, ecocardiografías o pruebas de función respiratoria. El control ecográfico del embarazo también permite detectar si las complicaciones maternas están repercutiendo en el desarrollo fetal, por ejemplo, en la ganancia de peso o en la función placentaria. Un enfoque multidisciplinario con la participación de diferentes especialistas garantiza la detección temprana y el manejo oportuno de estos trastornos.

Tratamiento

El tratamiento puede abarcar un amplio espectro de intervenciones, desde el ajuste de dosis de fármacos que la madre ya tomaba antes del embarazo hasta la incorporación de nuevas terapias que sean seguras para el feto. Asimismo, se pueden requerir cambios en la dieta, recomendaciones de reposo parcial o total, y apoyo psicológico para abordar el impacto emocional que generan estas complicaciones. En algunos casos, se establece un seguimiento hospitalario periódico para controlar la evolución de la enfermedad materna y del bebé, evaluando si es necesario adelantar el parto por indicaciones médicas. El objetivo es equilibrar la salud materna con la del feto, minimizando riesgos para ambos.

Complicaciones

Si estas complicaciones no se detectan o no se tratan adecuadamente, pueden derivar en consecuencias graves como parto prematuro, restricción del crecimiento intrauterino, descompensación de enfermedades crónicas, deterioro del estado general de la madre y, en casos extremos, mortalidad materno-fetal. Además, el impacto psicológico puede verse reflejado en trastornos de ansiedad, depresión posparto y dificultades en el vínculo madre-hijo. La falta de un entorno de apoyo y la ausencia de recursos sanitarios adecuados incrementan el riesgo de desenlaces adversos.

Prevención

La prevención pasa por una planificación adecuada del embarazo, especialmente en mujeres con enfermedades crónicas conocidas, quienes deberían contar con asesoría médica antes de la concepción. Durante la gestación, el control prenatal frecuente y la evaluación integral de la madre permiten detectar signos iniciales de complicaciones y establecer planes de acción oportunos. También es esencial promover la educación en salud, fomentar estilos de vida saludables y facilitar el acceso a servicios sociales y psicológicos que apoyen a la madre en entornos vulnerables. El acompañamiento de redes familiares y comunitarias contribuye a reducir el estrés y mejorar el pronóstico.

Conclusión Esta categoría agrupa condiciones como hiperémesis gravídica, trastornos hepáticos del embarazo y colestasis intrahepática, que pueden comprometer la salud materna y fetal. El manejo oportuno y la detección temprana disminuyen el riesgo de complicaciones graves. Un control prenatal exhaustivo es fundamental para identificar signos de alarma y evitar secuelas a largo plazo.

Fuente: ACOG Practice Bulletin (2015). "Nausea and vomiting of pregnancy" en Obstetrics & Gynecology.
Lee RH, et al. (2008). "Intrahepatic cholestasis of pregnancy" en Seminars in Perinatology.
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