Blastocystosis (Blastocystis hominis)

La blastocystosis es una infección intestinal producida por el protozoo Blastocystis hominis, ampliamente distribuido a nivel mundial. Su rol patógeno es controvertido, pero se ha relacionado con cuadros de diarrea, dolor abdominal y malestar digestivo, especialmente en niños y personas inmunodeprimidas. Se transmite por vía fecal-oral a través de agua o alimentos contaminados.

Tipos

La infección puede presentarse como colonización asintomática, diarrea aguda o crónica, síndrome de intestino irritable y, en ocasiones, manifestaciones extraintestinales como urticaria. Existen múltiples subtipos genéticos, con posible variabilidad en la patogenicidad y la respuesta al tratamiento.

Síntomas

Los síntomas principales son diarrea intermitente o persistente, dolor abdominal, distensión, náuseas, flatulencia y fatiga. En muchos casos, la infección es asintomática, pero en individuos susceptibles puede asociarse a síntomas prolongados y deterioro de la calidad de vida.

Causas

La blastocystosis se transmite al ingerir agua o alimentos contaminados con quistes del parásito. Las malas condiciones higiénicas, el consumo de agua no tratada y la convivencia con animales infectados favorecen la transmisión. La infección es más común en países en vías de desarrollo.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la detección de formas quísticas o vacuolares de Blastocystis en muestras de heces frescas. Técnicas moleculares como PCR permiten la identificación de subtipos. Es fundamental descartar otras causas de diarrea antes de atribuir los síntomas a Blastocystis.

Tratamiento

El tratamiento no siempre es necesario, ya que la infección suele ser autolimitada. En casos sintomáticos persistentes, se emplean metronidazol, trimetoprima-sulfametoxazol o nitazoxanida. El tratamiento debe individualizarse y combinarse con medidas de higiene y control ambiental.

Complicaciones

Las complicaciones son raras, pero en personas inmunodeprimidas puede haber infecciones persistentes y agravamiento de los síntomas digestivos. La reinfección es frecuente si no se corrigen los factores ambientales de riesgo.

Prevención

La prevención incluye consumo de agua potable, lavado de manos, adecuada preparación de alimentos y control de fuentes de contaminación fecal. La educación sanitaria es clave en comunidades de alto riesgo.

Conclusión La blastocystosis es común y de importancia clínica controvertida. Fuente: Stensvold CR, Clark CG. Current status of Blastocystis. Clin Microbiol Rev. 2020;33(1):e00007-19.
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