Cephaloridina es un antibiótico beta-lactámico de primera generación perteneciente al grupo de las cefalosporinas. Actúa inhibiendo la síntesis de la pared celular bacteriana mediante la unión a proteínas fijadoras de penicilina (PBP). Es particularmente efectivo contra bacterias Gram-positivas, incluyendo cepas de Staphylococcus aureus sensibles a meticilina y Streptococcus pyogenes. Su uso ha disminuido en la práctica clínica moderna debido a la aparición de resistencias y a la disponibilidad de alternativas con mejor perfil farmacocinético.
| Tipos |
La Cephaloridina se administra principalmente por vía parenteral (intramuscular o intravenosa) en formulaciones de 500 mg y 1 g por vial. No existen formulaciones orales debido a su baja biodisponibilidad por esta vía. En algunos países se ha comercializado en combinación con probenecid para prolongar su vida media. Las presentaciones incluyen polvo liofilizado para reconstitución con agua estéril o solución salina. |
| Síntomas |
La Cephaloridina está indicada para el tratamiento de infecciones que cursan con fiebre, leucocitosis y signos locales de inflamación. Es efectiva en infecciones de piel y tejidos blandos, celulitis, abscesos y heridas infectadas cuando son causadas por microorganismos sensibles. También se ha utilizado en profilaxis quirúrgica y en infecciones del tracto respiratorio superior como faringoamigdalitis estreptocócica. |
| Causas |
Este antibiótico se emplea contra infecciones causadas por bacterias Gram-positivas susceptibles, especialmente cuando existe contraindicación para penicilinas. Las indicaciones principales incluyen infecciones por Staphylococcus aureus sensible, Streptococcus pyogenes, Streptococcus pneumoniae y algunos anaerobios. Su espectro limitado contra Gram-negativos (solo proteus mirabilis y E. coli muy sensibles) restringe su uso empírico en la era actual. |
| Diagnóstico |
El uso de Cephaloridina requiere confirmación microbiológica mediante cultivo y antibiograma cuando sea posible. Se recomienda hemocultivo en infecciones sistémicas y cultivo de tejido o pus en infecciones localizadas. La determinación de marcadores inflamatorios como PCR y VSG ayuda a monitorizar la respuesta al tratamiento. La función renal debe evaluarse antes de iniciar la terapia debido al riesgo de nefrotoxicidad. |
| Tratamiento |
La dosis habitual en adultos es de 500 mg a 1 g cada 6 horas por vía IM o IV, ajustando en insuficiencia renal. Para infecciones graves se pueden utilizar hasta 2 g cada 4 horas. En niños, la dosis es de 25-50 mg/kg/día dividido en 4 dosis. La duración promedio del tratamiento es de 7-14 días dependiendo de la infección. No se recomienda la administración intratecal debido a su potencial neurotóxico. |
| Complicaciones |
Los efectos adversos más frecuentes incluyen reacciones de hipersensibilidad (rash, urticaria), nefrotoxicidad (especialmente en combinación con aminoglucósidos), flebitis en sitio de inyección y alteraciones gastrointestinales. En menos del 1% de casos puede ocurrir colitis pseudomembranosa por C. difficile o elevación reversible de transaminasas. La nefrotoxicidad es dosis-dependiente y reversible al suspender el fármaco. |
| Prevención | Para minimizar riesgos, se recomienda ajustar dosis en insuficiencia renal, evitar administración concomitante con nefrotóxicos y realizar pruebas cutáneas en pacientes con antecedentes de alergia a beta-lactámicos. La hidratación adecuada previene la precipitación tubular del fármaco. No debe mezclarse en la misma jeringa con aminoglucósidos por incompatibilidad física. |
| Conclusión | Aunque la Cephaloridina fue un antibiótico importante en su época, su uso actual es limitado debido al desarrollo de resistencias y la disponibilidad de cefalosporinas más seguras y con mejor espectro. Sigue siendo una opción en infecciones por Gram-positivos sensibles cuando otras alternativas no están disponibles. Fuentes: Kucers A et al. *The Use of Antibiotics* 2010;1:293-301. | Mandell GL et al. *Principles and Practice of Infectious Diseases* 7th ed. |
