Colitis ulcerativa

La colitis ulcerativa es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente la mucosa y submucosa del colon y del recto. A diferencia de la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerativa progresa de manera continua a lo largo del intestino grueso, comenzando en el recto y avanzando proximalmente. Se caracteriza por episodios de diarrea con sangre y moco, dolor abdominal y urgencia defecatoria, alternados con fases de remisión. A largo plazo, se incrementa el riesgo de cáncer colorrectal, especialmente en casos de colitis extensa y de larga evolución. El tratamiento incluye fármacos como 5-aminosalicilatos, corticoides, inmunosupresores y biológicos, y en últimas instancias, la proctocolectomía puede ser curativa.

Tipos

Según la extensión, la colitis ulcerativa se clasifica en proctitis (recto), proctosigmoiditis, colitis izquierda (hasta el ángulo esplénico) o pancolitis (todo el colon). El grado de severidad se describe en leve, moderada o grave según la intensidad de los síntomas, la frecuencia de deposiciones y las pruebas de laboratorio. También se distingue la fulminante, una forma de alta gravedad con riesgo de megacolon tóxico. La evaluación periódica es crucial para vigilar la extensión y actividad de la enfermedad.

Síntomas

La patogenia involucra una respuesta inmunológica anómala ante los antígenos de la microbiota intestinal en sujetos con predisposición genética. Factores ambientales, como cambios en la dieta, alteraciones del microbioma, infecciones y estrés, disparan los brotes. A diferencia del Crohn, en la colitis ulcerativa el tabaco parece ejercer un papel ligeramente protector (aunque no se recomienda fumar). Se desconoce un agente infeccioso único responsable. La lesión se concentra en las capas mucosa y submucosa, sin llegar a la transmuralidad típica de Crohn.

Causas

El signo más común es la diarrea con sangre y moco, a menudo con pujos y tenesmo rectal. El paciente puede experimentar dolor en el cuadrante inferior izquierdo, necesidad urgente de defecar y disconfort constante. En fases graves, se producen varias deposiciones al día, fatiga, fiebre, pérdida de peso y signos de anemia. El megacolon tóxico se manifiesta con distensión abdominal severa, fiebre alta y riesgo de perforación. Manifestaciones extraintestinales incluyen artritis, uveítis, colangitis esclerosante primaria y lesiones cutáneas.

Diagnóstico

La colonoscopia con biopsias es fundamental para confirmar la inflamación continua iniciada en el recto y el compromiso de la mucosa. Las biopsias revelan abscesos crípticos, infiltrado inflamatorio y ulceraciones superficiales. La calprotectina fecal y los marcadores séricos (PCR, VSG) ayudan a estimar la actividad inflamatoria. La p-ANCA suele ser positiva en un porcentaje de casos, a diferencia del Crohn, donde predomina ASCA. La endoscopia es esencial para descartar complicaciones como pseudopólipos o signos de malignidad incipiente. El diagnóstico diferencial incluye la colitis isquémica, la infecciosa y otras causas de diarrea crónica.

Tratamiento

El abordaje busca la inducción y el mantenimiento de la remisión. En brotes leves, se emplean 5-aminosalicilatos (mesalazina), y si no responden, se añaden corticoides. Las formas moderadas y graves pueden requerir inmunosupresores (azatioprina, 6-MP) o fármacos biológicos (infliximab, adalimumab, vedolizumab), dependiendo de la respuesta y la tolerancia. En brotes fulminantes con riesgo de megacolon tóxico, es necesaria la hospitalización, la administración de esteroides intravenosos y, en ocasiones, la cirugía de urgencia. La colectomía total, aunque drástica, es curativa para la colitis en sí y previene el riesgo de carcinoma.

Complicaciones

El megacolon tóxico es la complicación más temida, con dilatación colónica masiva, riesgo de perforación y sepsis. El sangrado masivo es poco frecuente, pero si ocurre, exige endoscopia o cirugía. La inflamación crónica a largo plazo aumenta el riesgo de cáncer colorrectal, por lo que se pautan colonoscopias regulares para control de displasias. Manifestaciones extraintestinales como la colangitis esclerosante primaria, las artritis y la uveítis añaden morbilidad. El uso prolongado de corticoides provoca osteoporosis, hiperglucemia y predisposición a infecciones.

Prevención

No existe un modo de prevenir la aparición de la colitis ulcerativa, dado su origen multifactorial. Sin embargo, las revisiones frecuentes y el control endoscópico permiten detectar de manera temprana los brotes y reducir la progresión del daño. Mantener la adherencia a la terapia de mantenimiento (5-ASA, inmunomoduladores) disminuye la frecuencia e intensidad de los brotes. Una dieta equilibrada y ajustada a la tolerancia individual, la supresión del tabaco y el manejo del estrés contribuyen a una mejor calidad de vida y a evitar complicaciones severas.

Conclusión La colitis ulcerativa es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta el colon y el recto, causando úlceras en la mucosa y síntomas como diarrea con sangre, dolor abdominal y urgencia defecatoria. El tratamiento incluye fármacos antiinflamatorios, inmunomoduladores y, en casos graves, terapias biológicas o cirugía. Un diagnóstico oportuno y el seguimiento estrecho permiten controlar los brotes, prevenir complicaciones y mantener una mejor calidad de vida.

Referencia:
MedlinePlus. (2023). Ulcerative Colitis. Recuperado de https://medlineplus.gov/

Fuente 1:
Crohn’s & Colitis Foundation. (2022). Ulcerative Colitis Guidelines. Recuperado de https://www.crohnscolitisfoundation.org/
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