Degeneración macular relacionada con la edad (DMRE)

La DMRE es una enfermedad degenerativa de la mácula, región central de la retina responsable de la visión fina y de detalles. Con el envejecimiento y la susceptibilidad genética se acumulan cambios del epitelio pigmentario retiniano y de la membrana de Bruch, con drusas y atrofia progresiva (forma seca) o neovascularización coroidea (forma húmeda). Afecta la lectura, el reconocimiento de rostros y la conducción, preservando típicamente la visión periférica.

Tipos

Existen dos formas principales: (1) Atrofia macular ‘seca’ o no neovascular, la más frecuente, con adelgazamiento progresivo del EPR y pérdida fotoreceptorial; (2) Forma ‘húmeda’ o neovascular, caracterizada por crecimiento de vasos coroideos anómalos que filtran y sangran bajo la retina, provocando edema y cicatrices. La seca puede evolucionar a húmeda; hay estadios tempranos, intermedios y avanzados según tamaño de drusas y atrofia geográfica.

Síntomas

La DMRE cursa con metamorfopsias (líneas onduladas), manchas centrales (escotomas), disminución de la sensibilidad al contraste y dificultad para leer con poca luz. La forma húmeda debuta a menudo con pérdida visual súbita por exudación o hemorragia. La visión periférica suele mantenerse, por lo que el paciente conserva orientación general pero pierde independencia en tareas finas.

Causas

Interacción entre envejecimiento, genética (variantes en CFH, ARMS2/HTRA1), tabaquismo y factores ambientales como dieta pobre en antioxidantes. El estrés oxidativo y la disfunción del complemento favorecen depósito de material extracelular (drusas) y, en la forma húmeda, inducción de VEGF con neovasos frágiles. Hipertensión, obesidad y exposición UV contribuyen al riesgo y progresión.

Diagnóstico

Se basa en oftalmoscopía con drusas y cambios del EPR, retinografía, tomografía de coherencia óptica (OCT) para evaluar atrofia, edema o membranas neovasculares, y angiografía fluoresceínica/ICG para delimitar neovasos. La rejilla de Amsler ayuda a pesquisa de metamorfopsias en casa. La clasificación por estadios guía el seguimiento y la indicación de tratamiento anti-VEGF.

Tratamiento

En DMRE seca: suplementación AREDS2 (luteína, zeaxantina, zinc, vitaminas C/E) en estadios intermedios/avanzados del ojo contralateral; control de factores modificables. En DMRE húmeda: inyecciones intravítreas anti-VEGF (ranibizumab, aflibercept, brolucizumab, faricimab) bajo esquemas de carga y mantenimiento ‘treat-and-extend’. Rehabilitación visual y ayudas ópticas optimizan la funcionalidad.

Complicaciones

Pérdida visual central irreversible en atrofia geográfica, cicatriz macular en neovascular, sangrados submaculares y dependencia funcional. Los anti-VEGF conllevan riesgos bajos de endoftalmitis o eventos oclusivos; la falta de adherencia acelera el deterioro. El impacto psicosocial incluye depresión y aislamiento.

Prevención

Abandono del tabaco, dieta mediterránea rica en verduras de hoja y pescado, control de presión arterial y peso, protección UV, suplementación AREDS2 cuando esté indicada y autoevaluación periódica con rejilla de Amsler. El tamizaje de familiares de alto riesgo permite educación temprana.

Conclusión La DMRE es la principal causa de pérdida visual central en adultos mayores. La detección precoz y el manejo activo con anti-VEGF en la forma húmeda, más la modificación de riesgos y rehabilitación, reducen la discapacidad y preservan la calidad de vida.

Fuentes: Guías AAO/Retina Society; estudios AREDS/AREDS2.
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