Delirium

El delirium es un síndrome neuropsiquiátrico agudo caracterizado por una alteración en la atención, la conciencia y la cognición. Suele desarrollarse rápidamente, en horas o días, y a menudo fluctúa en gravedad a lo largo del día. Es más común en personas mayores y hospitalizadas, especialmente aquellas con enfermedades graves o condiciones preexistentes como demencia.

Tipos

El delirium se clasifica en tres subtipos principales:

– Hiperactivo: Caracterizado por agitación, inquietud, conductas agresivas y alucinaciones.

– Hipoactivo: Se presenta con letargo, somnolencia y menor respuesta al entorno.

– Mixto: Alternancia entre delirium hiperactivo e hipoactivo.

Cada tipo puede variar en intensidad y requerir diferentes enfoques terapéuticos.

Síntomas

El delirium es causado por un desequilibrio en el cerebro debido a múltiples factores. Las causas más comunes incluyen:

– Fisiológicas: Desequilibrios electrolíticos, hipoglucemia o hipoxia.

– Infecciosas: Infecciones del tracto urinario, neumonía o sepsis.

– Farmacológicas: Uso o retiro de ciertos medicamentos como sedantes, opioides o anticolinérgicos.

– Ambientales: Privación del sueño, hospitalización prolongada o procedimientos quirúrgicos mayores.

Causas

– Alteración en la atención y la capacidad de concentrarse.

– Desorientación en el tiempo, lugar o persona.

– Alteraciones en la percepción, como alucinaciones o ilusiones.

– Cambios en el estado emocional, como ansiedad, depresión o irritabilidad.

– Fluctuaciones en el nivel de conciencia, desde somnolencia hasta hiperactividad.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la evaluación clínica utilizando herramientas como el Confusion Assessment Method (CAM) para identificar los criterios del delirium. También se deben realizar pruebas de laboratorio, estudios de imagen y análisis clínicos para identificar y tratar la causa subyacente.

Tratamiento

El tratamiento del delirium se centra en abordar la causa subyacente y manejar los síntomas.

– Intervenciones no farmacológicas: Reorientación frecuente, manejo del entorno (luz natural, objetos familiares) y evitar restricciones físicas innecesarias.

– Terapia farmacológica: En casos graves, se utilizan antipsicóticos como haloperidol o quetiapina. Sin embargo, deben administrarse con precaución, especialmente en personas mayores.

Complicaciones

Sin tratamiento adecuado, el delirium puede provocar complicaciones como prolongación de la estancia hospitalaria, mayor riesgo de caídas, deterioro funcional y cognitivo, y mayor mortalidad. En personas con demencia previa, el delirium puede acelerar la progresión de la enfermedad.

Prevención

La prevención incluye intervenciones para reducir factores de riesgo, como mantener una hidratación adecuada, tratar infecciones oportunamente, minimizar el uso de medicamentos de riesgo, y fomentar un ambiente hospitalario amigable. También es importante educar a los cuidadores sobre los signos tempranos del delirium.

Conclusión El delirium es un síndrome neuropsiquiátrico agudo que se caracteriza por una alteración fluctuante del nivel de conciencia y la atención, acompañado de cambios en la cognición y percepción. Suele desencadenarse por infecciones, desequilibrios metabólicos, medicaciones o cirugías, y afecta especialmente a pacientes hospitalizados y ancianos. Los síntomas incluyen confusión, desorientación, alucinaciones y agitación. El diagnóstico se basa en la evaluación clínica, utilizando criterios específicos como los del Confusion Assessment Method (CAM), y la identificación de la causa subyacente. El tratamiento se centra en la corrección de la etiología y en medidas de soporte, lo que mejora significativamente el pronóstico.

Referencia:
MedlinePlus. (2023). Delirium. Recuperado de https://medlineplus.gov/

Fuente 1:
American Geriatrics Society. (2022). Delirium Guidelines. Recuperado de https://www.americangeriatrics.org/
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