Demencia frontotemporal

La demencia frontotemporal (DFT) es un conjunto de trastornos neurodegenerativos que cursan con atrofia progresiva de los lóbulos frontal y/o temporal. Se caracteriza por cambios conductuales marcados, pérdida de empatía, desinhibición y alteraciones de funciones ejecutivas, y/o por afasias progresivas que impactan el lenguaje (fluencia, gramática y semántica). A diferencia de la enfermedad de Alzheimer, el inicio suele ser más temprano (habitualmente entre los 45 y 65 años) y la memoria episódica puede estar relativamente preservada en fases iniciales. Patológicamente, se asocia a proteinopatías tau o TDP-43, con proporción relevante de casos familiares por mutaciones autosómicas dominantes.

Tipos

El espectro clínico incluye: (1) Variante conductual (vDFT), dominada por desinhibición, apatía, compulsiones, hiperoralidad y juicio social alterado; (2) Afasia progresiva primaria no fluente/agramatical (APP-NF), con habla esforzada, agramatismo y apraxia del habla; (3) Variante semántica (APP-VS), con anomia y pérdida del significado de palabras/objetos con fluencia preservada. Existen traslapes con síndromes parkinsonianos atípicos como la parálisis supranuclear progresiva y la degeneración corticobasal. La heterogeneidad obliga a un enfoque por fenotipos.

Síntomas

En vDFT predominan cambios de personalidad y conducta: desinhibición social, impulsividad, apatía, pérdida de empatía, conductas repetitivas y cambios alimentarios (preferencia por dulces/hiperoralidad). En APP-NF se observan habla no fluida y errores gramaticales; en la variante semántica, anomia severa y pérdida del conocimiento semántico con comprensión alterada. Con la progresión aparecen problemas de autonomía, dificultades de deglución, caídas en fenotipos con parkinsonismo y alta sobrecarga del cuidador.

Causas

La DFT puede ser esporádica o familiar. Entre las causas genéticas más frecuentes destacan mutaciones en MAPT (tau), GRN (progranulina) y expansiones en C9orf72, que explican una proporción sustantiva de casos de inicio temprano con patrón autosómico dominante. En casos esporádicos, se postulan mecanismos de disfunción proteostática, neuroinflamación y vulnerabilidad de circuitos frontotemporales. Los factores vasculares clásicos tienen menor peso causal que en otras demencias.

Diagnóstico

El diagnóstico es clínico y se apoya en evaluación neuropsicológica (disfunción ejecutiva/social o perfiles afásicos), neuroimagen estructural y funcional. La RM suele mostrar atrofia frontal/temporal (frecuentemente asimétrica); la FDG-PET evidencia hipometabolismo concordante. Los biomarcadores de Alzheimer (LCR o PET amiloide) suelen ser negativos, lo que ayuda al diferencial. El estudio genético se considera en inicio temprano, historia familiar o fenotipos típicos. Diferenciales: Alzheimer variante frontal, trastornos psiquiátricos primarios, ELA-DFT, PSP y corticobasal.

Tratamiento

No existe terapia modificadora demostrada. El manejo enfatiza intervenciones no farmacológicas (psicoeducación, estructuración ambiental, terapia del lenguaje en APP, apoyo psicosocial) y control de síntomas conductuales. Los ISRS pueden atenuar desinhibición/compulsiones/hiperoralidad; antipsicóticos atípicos a dosis bajas solo si es imprescindible. Se investigan estrategias dirigidas a tau y progranulina en ensayos clínicos. Es clave la planificación anticipada de cuidados y soporte legal/social.

Complicaciones

Evoluciona con pérdida de autonomía, conductas de riesgo, trastornos de deglución con aspiración, malnutrición, caídas y alta carga del cuidador. Puede requerir institucionalización. En formas genéticas, la consejería familiar es fundamental por el impacto psicosocial y el riesgo en parientes de primer grado.

Prevención

No hay prevención específica. En familias con mutaciones conocidas, la consejería genética y la detección temprana facilitan la planificación de apoyos. Mantener salud vascular, actividad física, sueño adecuado y estimulación cognitiva favorece el bienestar general, aunque la evidencia para prevenir DFT es limitada.

Conclusión La DFT es una causa mayor de demencia de inicio temprano y requiere un diagnóstico diferencial minucioso con Alzheimer y psiquiatría. El abordaje óptimo combina intervenciones psicosociales, tratamiento sintomático prudente y soporte a cuidadores, mientras avanzan terapias dirigidas.

Fuentes: The Lancet Neurology (revisiones DFT); guías AAN/EFNS; Association for Frontotemporal Degeneration.
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