La dislexia es un trastorno específico del neurodesarrollo que afecta la adquisición y el uso de la lectoescritura, caracterizado por dificultades persistentes para reconocer palabras con precisión y fluidez, deletrear y decodificar. No se debe a déficits sensoriales, falta de enseñanza ni a bajo nivel intelectual; por el contrario, la mayoría de las personas con dislexia poseen inteligencia normal o superior. Su base es neurobiológica e involucra diferencias en redes temporo-parieto-occipitales implicadas en el procesamiento fonológico y la automatización de la lectura.
| Tipos |
Aunque el diagnóstico clínico no exige subtipar, la literatura describe presentaciones dominantes: (1) dislexia fonológica, con dificultades para convertir grafemas en fonemas y manipular sonidos; (2) dislexia superficial, con errores al leer palabras irregulares por dependencia excesiva de reglas fonológicas; y (3) dislexia mixta o profunda, que combina ambos patrones e incluye paralexias semánticas. En la práctica educativa se habla de perfiles, ya que coexisten variaciones en velocidad lectora, exactitud, conciencia fonológica, memoria de trabajo verbal y automatización. |
| Síntomas |
En preescolares: escasa rima, dificultades para aprender el alfabeto y confusiones de sonidos. En edad escolar: lectura lenta, silabeo, omisiones o inversiones (p/b, d/q), errores ortográficos persistentes y fatiga al leer. En adolescentes y adultos: velocidad lectora limitada, pobre precisión en palabras infrecuentes o largas, dificultades para resumir textos y evitar tareas que impliquen lectura sostenida. Su impacto funcional incluye menor rendimiento académico y ansiedad ante evaluaciones. |
| Causas |
La dislexia es multifactorial y altamente heredable; estudios familiares y de gemelos muestran agregación genética significativa. A nivel neurocognitivo, el déficit central más consistente es la alteración del procesamiento fonológico (conciencia de los sonidos del habla y su mapeo con grafemas). Factores ambientales, como instrucción inadecuada o escasa exposición a la lectura, pueden magnificar las manifestaciones, pero no son la causa primaria del trastorno. |
| Diagnóstico |
Es clínico-psicoeducativo: historia del desarrollo y escolar, entrevistas con familia y docentes, y baterías estandarizadas que evalúan precisión y fluidez lectora, decodificación, conciencia fonológica, ortografía y comprensión. Debe descartarse déficit visual/auditivo significativo, discapacidad intelectual, trastornos neurológicos mayores y privación educativa. La comorbilidad con TDAH y trastornos del lenguaje es frecuente, por lo que la evaluación debe ser integral. |
| Tratamiento |
La intervención de primera línea es educativa, basada en evidencia, explícita, sistemática y multisensorial (p. ej., enfoques estructurados del lenguaje). Incluye instrucción directa en conciencia fonémica, relación grafema-fonema, decodificación, lectura guiada y práctica de fluidez, junto con estrategias de comprensión. Las adaptaciones escolares recomendadas abarcan tiempo extra, textos con tipografías legibles, lectores electrónicos, audiolibros y evaluación flexible. El farmacológico no corrige la dislexia, aunque el manejo de comorbilidades (p. ej., TDAH) puede mejorar el desempeño funcional. |
| Complicaciones |
Sin apoyo oportuno, pueden aparecer bajo rendimiento académico, autoestima disminuida, ansiedad, evitación de tareas lectoras y limitación en oportunidades educativas. En la vida adulta, las barreras de acceso a materiales accesibles y evaluaciones no adaptadas perpetúan brechas. La identificación y el soporte temprano reducen estas secuelas y favorecen trayectorias educativas exitosas. |
| Prevención | No es prevenible en sentido estricto, pero la detección precoz de riesgos (historia familiar, retrasos en habilidades fonológicas, dificultades en conciencia de rimas) y la enseñanza sistemática del principio alfabético desde los primeros cursos disminuyen la severidad. La intervención temprana, la capacitación docente y el acceso a materiales accesibles son claves para mitigar el impacto. |
| Conclusión | La dislexia es un trastorno específico y persistente de la lectura, de base neurobiológica, que responde mejor a intervenciones educativas estructuradas y adaptaciones escolares. La identificación temprana y el acompañamiento psicoeducativo sostenido mejoran la fluidez, la comprensión y el bienestar del estudiante. Fuentes: Lyon GR, Shaywitz SE, Shaywitz BA. *Science* 2003;301:211–214. | Snowling MJ & Hulme C. *Nat Rev Psychol* 2021;1:125–138. |
