La displasia de cadera es una afección en la que la cavidad de la cadera no cubre completamente la bola de la cadera (fémur),
lo que provoca que la articulación sea inestable o se disloque. Esta condición puede ocurrir en uno o ambos lados y es más común en los recién nacidos
y los niños pequeños, aunque también puede afectar a adultos. Si no se trata, la displasia de cadera puede causar artritis temprana y dolor crónico.
Esta enfermedad **no es transmisible** y es tratable.
| Tipos |
– Displasia de cadera en el recién nacido (displasia congénita): Es la forma más común y ocurre cuando la cadera no se desarrolla correctamente en el útero. – Displasia de cadera adquirida: Puede desarrollarse durante los primeros años de vida o en la edad adulta debido a factores como lesiones, debilidad muscular o enfermedades articulares. |
| Síntomas |
– Factores genéticos: La displasia de cadera puede ser hereditaria, especialmente en familias con antecedentes de la afección. – Posición fetal: El uso excesivo de una posición en el útero, como cuando el bebé está en una posición de nalgas, puede aumentar el riesgo. – Factores hormonales: Las hormonas maternas que permiten la flexibilidad de las articulaciones pueden contribuir al desarrollo de la displasia en los recién nacidos. – Factores mecánicos: El uso de ciertos dispositivos de sujeción o el mal alineamiento durante el parto pueden influir. |
| Causas |
En bebés: Los síntomas pueden ser sutiles, pero incluyen la falta de simetría en las piernas, una pierna más corta que la otra, o dificultades para mover una pierna. También se puede oír un «clic» al mover la cadera. En niños mayores y adultos: Dolor en la cadera, la ingle o la parte baja de la espalda, que puede empeorar con la actividad física. También puede haber rigidez en la cadera y dificultad para caminar o correr. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico de la displasia de cadera generalmente se realiza mediante una combinación de: – Examen físico: El médico revisa el rango de movimiento y busca cualquier signo de inestabilidad en la cadera. – Ecografía de cadera (para bebés menores de 6 meses): Utilizada para observar la posición de la cabeza femoral y la cavidad de la cadera. – Radiografías (para niños mayores y adultos): Se utilizan para evaluar el grado de displasia y los cambios en las articulaciones. |
| Tratamiento |
El tratamiento depende de la edad y el grado de la displasia: – En recién nacidos: Los tratamientos iniciales incluyen el uso de un dispositivo llamado «arco de Pavlik» para mantener la cadera en su lugar. – En niños pequeños: En algunos casos, puede ser necesario un yeso o una cirugía para corregir el desajuste. – En adultos: El tratamiento puede incluir ejercicios de fisioterapia, medicamentos para el dolor y, en casos graves, cirugía, como una osteotomía o reemplazo total de cadera. |
| Complicaciones |
Si no se trata, la displasia de cadera puede provocar: – Artritis temprana: La falta de alineación de la cadera puede desgastar el cartílago y llevar a la artritis. – Dolor crónico: El dolor persistente en la cadera puede afectar la calidad de vida y limitar las actividades cotidianas. – Discapacidad funcional: Dificultad para caminar o realizar actividades físicas debido a la inestabilidad de la articulación. |
| Prevención | La displasia de cadera no siempre se puede prevenir, especialmente en los casos genéticos, pero se pueden tomar medidas para detectar y tratar la afección de manera temprana: – Detección temprana: Los recién nacidos deben someterse a exámenes físicos regulares para detectar cualquier signo de displasia. – Uso de dispositivos ortopédicos adecuados: Los padres deben asegurarse de que los bebés usen pañales o dispositivos de sujeción recomendados para evitar posiciones que puedan poner en riesgo la cadera. |
| Conclusión | La displasia de cadera es una alteración del desarrollo de la articulación coxofemoral, donde la cabeza del fémur no encaja correctamente en el acetábulo. Puede variar desde inestabilidad leve hasta luxación completa, afectando la marcha y predisponiendo a artrosis temprana. El diagnóstico precoz se realiza con examen físico (maniobras de Ortolani y Barlow) y ecografía en neonatos, o radiografías en etapas posteriores. El tratamiento depende de la edad y la severidad, incluyendo arneses (Pavlik) o cirugía correctiva. Una detección temprana mejora el pronóstico funcional y reduce complicaciones a largo plazo. Referencia: UpToDate. (2023). Developmental Dysplasia of the Hip. Recuperado de https://www.uptodate.com/ Fuente 1: American Academy of Orthopaedic Surgeons. (2022). Hip Dysplasia in Infants. Recuperado de https://www.aaos.org/ |
