Distonía cervical (tortícolis espasmódica)

La distonía cervical es un trastorno del movimiento caracterizado por contracciones musculares sostenidas o intermitentes de los músculos del cuello que provocan posturas anormales y movimientos repetitivos (rotación, inclinación, flexión o extensión), a menudo dolorosos. Suele ser focal, de inicio en la adultez, con fluctuación diurna y maniobras ‘sensory trick’ que transitoriamente alivian la postura. Impacta la calidad de vida por dolor, fatiga y limitación funcional.

Tipos

Se describe por el vector predominante: tortícolis (rotación), laterocollis (inclinación lateral), anterocollis (flexión) y retrocollis (extensión), además de combinaciones. Puede clasificarse en primaria/idiopática, hereditaria (p. ej., DYT1) o secundaria a fármacos (dopaminérgicos, neurolépticos), lesiones estructurales o enfermedades neurodegenerativas.

Síntomas

Posturas anormales del cuello con giros involuntarios, temblor distónico y dolor cervical que aumenta con el estrés o la fatiga. Muchos pacientes refieren alivio parcial al tocar la mejilla o la barbilla (geste antagoniste). Puede haber cefalea cervicogénica, rigidez y alteración del sueño. La intensidad varía y los episodios pueden empeorar con tareas finas o mantener posturas.

Causas

La fisiopatología implica disfunción de los circuitos ganglios basales-corteza y alteraciones de plasticidad sensoriomotora. Factores genéticos contribuyen en un subgrupo; otros casos son secundarios a exposición a neurolépticos, trauma cervical, accidente cerebrovascular o enfermedades degenerativas. El estrés y la ansiedad actúan como moduladores de la expresión clínica.

Diagnóstico

Clínico por observación de patrones distónicos y respuesta a maniobras sensoriales. Se solicitan estudios de imagen (RM cerebral/cervical) cuando se sospechan causas secundarias. La EMG puede ayudar a mapear músculos hiperactivos para tratamiento con toxina botulínica. El diferencial incluye temblor esencial con distonía, parkinsonismo y espasticidad por lesiones piramidales.

Tratamiento

Primera línea: inyecciones periódicas de toxina botulínica tipo A o B dirigidas a los músculos implicados, con guía clínica y/o EMG; mejoran postura y dolor por 10–12 semanas. Adyuvantes: fisioterapia, estiramientos y técnicas sensoriales. En refractarios, estimulación cerebral profunda del globo pálido interno. Fármacos orales (anticolinérgicos, baclofeno, benzodiacepinas) pueden ayudar.

Complicaciones

Dolor crónico, limitación laboral, contracturas y cambios degenerativos cervicales. Efectos de toxina botulínica: debilidad cervical, disfagia o disfonía transitoria. En casos secundarios a fármacos, la persistencia del agente causal empeora el pronóstico.

Prevención

No existe prevención específica para formas idiopáticas; en las secundarias, evitar o minimizar neurolépticos de alto riesgo y tratar oportunamente lesiones cervicales. Programas de ergonomía, fortalecimiento y manejo del estrés reducen exacerbaciones.

Conclusión La distonía cervical es manejable con toxina botulínica y rehabilitación focal. La selección precisa de músculos y el seguimiento regular optimizan resultados y minimizan efectos adversos, mejorando la funcionalidad y la calidad de vida.

Fuentes: guías de la AAN y revisiones en *Movement Disorders* sobre distonías focales.
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