Encefalocele

El encefalocele es una malformación congénita caracterizada por la protrusión del tejido cerebral y/o de las meninges a través de un defecto en el cráneo. Este defecto ocurre cuando el tubo neural no se cierra completamente durante el desarrollo embrionario, lo que genera un saco que puede contener líquido cefalorraquídeo, meninges e incluso partes del encéfalo. La localización más frecuente suele ser en la región occipital, aunque también puede aparecer en la zona frontoetmoidal o parietal. El encefalocele puede asociarse con otras malformaciones del sistema nervioso central, como hidrocefalia y defectos del cuerpo calloso. La gravedad de los síntomas dependerá de la cantidad de tejido cerebral herniado y del grado de compromiso neurológico. En la mayoría de los casos, se requiere cirugía correctiva temprana para proteger el encéfalo y disminuir el riesgo de complicaciones infecciosas e incremento de la presión intracraneal.

Tipos

Según la ubicación y la extensión de la protrusión, el encefalocele se clasifica en:

 

• Occipital: Es el tipo más común, donde la hernia se localiza en la región posterior del cráneo.

• Frontoetmoidal: Protrusión a nivel de la región frontal y/o nasoetmoidal, pudiendo afectar la estética facial.

• Parietal: Menos habitual, con la protrusión sobre la zona parietal del cráneo.

El contenido del saco (solo meninges o meninges y tejido cerebral) también determina la presentación clínica y el pronóstico.

Síntomas

El encefalocele se origina por un fallo en el cierre del tubo neural durante la etapa embrionaria (tercera o cuarta semana de gestación). Las causas pueden relacionarse con factores genéticos, exposición a sustancias teratógenas, deficiencia de ácido fólico y condiciones ambientales. Diversas investigaciones apuntan a un componente hereditario, por lo que tener un antecedente familiar de defectos del tubo neural incrementa el riesgo. Aún así, en muchos casos concretos no se halla una causa específica, y se asume que la interacción de varios factores lleva a la aparición de la malformación.

Causas

Los signos y síntomas varían según la ubicación y la cantidad de tejido herniado. Puede observarse un saco protuberante recubierto por piel o membranas delgadas, a veces asociado a hidrocefalia o anomalías neurológicas como convulsiones, retraso del desarrollo psicomotor y debilidad muscular. Algunos encefaloceles pequeños pueden ser prácticamente asintomáticos, mientras que otros causan graves disfunciones cerebrales. Cuando se localiza en la región frontoetmoidal, puede alterar la estructura facial y provocar deformidades estéticas y funcionales. En general, el pronóstico depende de la magnitud del defecto y de la presencia de otras anomalías asociadas.

Diagnóstico

El diagnóstico prenatal puede realizarse mediante ecografía de alta resolución, que muestra la protrusión de contenido intracraneal. También se utilizan pruebas de cribado como la alfafetoproteína (AFP) en sangre materna. La resonancia magnética fetal aporta detalles anatómicos más precisos. Tras el nacimiento, la valoración clínica del neonato evidencia la localización del saco herniado. Estudios de imagen como tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) confirman la extensión de la lesión y el involucramiento de estructuras cerebrales. El examen neurológico completo define la función motora, sensorial y cognitiva, orientando el plan terapéutico.

Tratamiento

El manejo del encefalocele exige un enfoque multidisciplinario (neurocirujanos, pediatras, neonatólogos, rehabilitadores). La cirugía es el pilar fundamental: se cierra el defecto óseo, se repara la duramadre y se recoloca el tejido cerebral herniado, siempre que sea viable y no esté lesionado irreversiblemente. En casos donde exista hidrocefalia asociada, puede requerirse la colocación de una derivación (válvula) para drenar el exceso de líquido. El soporte postoperatorio incluye terapia de rehabilitación motora y evaluación neurológica continua. Cuanto antes se realice la corrección quirúrgica, mejores suelen ser los resultados, aunque existe un riesgo de complicaciones como infección, hemorragia o deterioro neurológico.

Complicaciones

Entre las principales complicaciones se encuentran las infecciones del sistema nervioso central (meningitis, abscesos), la hipertensión intracraneal y los daños neurológicos irreversibles. Si la reparación quirúrgica no se realiza oportunamente, el tejido cerebral herniado puede sufrir traumatismos y necrosis, empeorando la función cerebral. En los casos de encefalocele frontal, las malformaciones faciales pueden repercutir en la respiración, la visión o la alimentación. Además, cuando se asocia a otras malformaciones (cardíacas, renales o esqueléticas), el pronóstico se torna más complejo y requiere un abordaje integral para atenuar la morbilidad.

Prevención

La prevención de los defectos del tubo neural como el encefalocele pasa por la adecuada suplementación con ácido fólico antes del embarazo y durante el primer trimestre de gestación. También es fundamental evitar la exposición a sustancias tóxicas (fármacos teratógenos, radiaciones) y controlar enfermedades maternas (diabetes, epilepsia) con supervisión médica. El consejo genético a parejas con antecedentes de defectos del tubo neural orienta sobre el riesgo de recurrencia y la importancia de la vigilancia prenatal. La detección temprana mediante ecografías periódicas ayuda a planificar el abordaje multidisciplinario y la atención perinatal especializada.

Conclusión El encefalocele es una protrusión de tejido cerebral y meninges a través de un defecto craneal. Puede ocurrir en la región occipital, frontal o basal. El diagnóstico prenatal por ecografía o resonancia es posible. El tratamiento es quirúrgico, con resección del tejido no viable y cierre del defecto. El pronóstico depende de la localización y tamaño del encefalocele, así como de la presencia de otras malformaciones asociadas.

Fuente: Mealey J Jr, et al. (1970). 'The prognosis of encephaloceles' en Journal of Neurosurgery.
Diebler C, Dulac O (1983). 'Congenital malformations of the brain' en Pediatric Radiology.
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