La enfermedad de Huntington (EH) es un trastorno neurodegenerativo hereditario autosómico dominante, caracterizado por una tríada de síntomas motores (corea, distonía, bradicinesia), cognitivos (deterioro ejecutivo y subcortical) y psiquiátricos (depresión, irritabilidad, apatía, psicosis). Se debe a una expansión patológica de repeticiones CAG en el gen HTT, que codifica huntingtina, lo cual produce disfunción y muerte neuronal, especialmente en el estriado y la corteza. La edad de inicio típica es entre los 30–50 años, con progresión gradual durante 15–20 años y compromiso funcional creciente que impacta la autonomía, la comunicación y las actividades de la vida diaria.
| Tipos |
Se reconocen formas de inicio adulto (la más frecuente) y la variante juvenil (EH juvenil o de Westphal), que debuta antes de los 20 años y se asocia a expansiones CAG más extensas, rigidez, bradicinesia, convulsiones y curso más rápido. Clínicamente, algunos pacientes muestran fenotipo hipercinético con corea predominante, mientras que otros presentan rasgos parkinsonianos y distónicos. El espectro psiquiátrico incluye depresión mayor, ansiedad, trastornos del control de impulsos, desinhibición y alteraciones de personalidad. La heterogeneidad depende del tamaño de la repetición CAG, la edad y factores modificadores genéticos y ambientales. |
| Síntomas |
Inicialmente pueden observarse torpeza, movimientos involuntarios sutiles, irritabilidad y dificultades laborales por fallas ejecutivas. Con la progresión surgen corea generalizada, inestabilidad postural y disartria; el declive cognitivo afecta la planificación, flexibilidad mental y memoria de trabajo, con apraxia ideomotora menos prominente que en demencias corticales. Los síntomas psiquiátricos abarcan depresión, anhedonia, labilidad emocional y riesgo suicida. En fases avanzadas aparecen disfagia, pérdida ponderal, incontinencia y dependencia completa. La variabilidad diaria de los síntomas y la fatiga son frecuentes, lo que exige ajustes dinámicos del plan terapéutico y del soporte familiar. |
| Causas |
La EH se origina por una expansión de repeticiones CAG en el gen HTT (cromosoma 4p16.3). Alelos con ≥36 CAG conferirán la enfermedad con penetrancia variable (36–39) o completa (≥40). Existe anticipación genética, especialmente en transmisión paterna, con aumento de la longitud CAG y adelanto de la edad de inicio. La huntingtina mutante interfiere con transporte axonal, transcripción, proteostasis y función mitocondrial, lo que culmina en pérdida de neuronas estriatales medianas espinosas y atrofia cortical progresiva. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico se basa en clínica compatible y confirmación genética del número de repeticiones CAG. El asesoramiento genético es imprescindible antes y después de pruebas predictivas en familiares asintomáticos. La neuroimagen (RM) muestra atrofia del caudado y ensanchamiento ventricular precoz; PET puede evidenciar hipometabolismo estriatal. Se recomienda evaluar estado motor (UHDRS), cognitivo y psiquiátrico de forma periódica. Es vital descartar comorbilidades tratables (hipotiroidismo, déficit B12) que agravan el curso funcional y ajustar terapias según impacto en marcha, deglución y conducta. |
| Tratamiento |
No existe terapia modificadora aprobada; el manejo es sintomático y multidisciplinario. Para la corea se utilizan inhibidores del VMAT2 (tetrabenazina, deutetrabenazina) y antipsicóticos atípicos (risperidona, olanzapina) que además ayudan en irritabilidad o psicosis. La depresión se trata con ISRS/SNRI y psicoterapia; los trastornos del sueño con higiene del sueño y fármacos selectivos. Fisioterapia, terapia ocupacional y fonoaudiología abordan equilibrio, caídas y disfagia; la nutrición hipercalórica puede ser necesaria por hiperquinesia y gasto elevado. En investigación: silenciamiento de HTT (oligonucleótidos antisentido, RNAi), moduladores de splicing y terapia génica; su uso clínico requiere resultados de eficacia y seguridad a largo plazo. |
| Complicaciones |
Las caídas con traumatismos, neumonía aspirativa por disfagia, malnutrición, depresión severa y riesgo suicida son complicaciones mayores. Efectos adversos del tratamiento incluyen sedación, parkinsonismo, síndrome metabólico y discinesias tardías con algunos antipsicóticos; los VMAT2 pueden inducir depresión o acatisia y requieren vigilancia psiquiátrica. Los cuidadores desarrollan sobrecarga física y emocional, por lo que el soporte psicosocial y las redes comunitarias son componentes esenciales del plan de cuidados. |
| Prevención | No hay prevención primaria. La prevención secundaria y terciaria se centra en consejería genética, detección temprana de depresión y riesgo suicida, estrategias de seguridad en el hogar para evitar caídas, adaptación nutricional y entrenamiento deglutorio para reducir aspiración. La planificación anticipada de cuidados, incluyendo voluntades anticipadas y adecuación de objetivos terapéuticos, mejora la calidad de vida del paciente y de su familia. El cribado en cascada informado permite a familiares tomar decisiones reproductivas. |
| Conclusión | La enfermedad de Huntington es un trastorno neurogenético devastador que exige abordaje integral y continuo. Aunque no existen terapias modificadoras aprobadas, la combinación de fármacos sintomáticos, rehabilitación y soporte psicosocial puede sostener la autonomía y la calidad de vida. La investigación en silenciamiento de HTT y terapias génicas ofrece perspectivas futuras, mientras que el asesoramiento genético y la atención centrada en la persona son pilares actuales del manejo. Fuentes: Bates GP et al. Huntington disease. Nat Rev Dis Primers. 2015;1:15005. | Tabrizi SJ et al. Huntington's disease—pathogenesis and clinical management. Lancet Neurol. 2020;19:1023–1034. | AAN Practice Guideline: Treatment of chorea in Huntington disease. |
