Enfermedad por virus de Marburg

La enfermedad por virus de Marburg es una fiebre hemorrágica viral grave causada por un filovirus del género Orthomarburgvirus, estrechamente relacionado con el virus del Ébola. Se caracteriza por inicio brusco con fiebre alta, cefalea intensa y mialgias, seguida de diarrea, vómitos, exantema y, en muchos casos, hemorragias internas y externas, shock y fallo multiorgánico. Las tasas de letalidad reportadas en brotes han variado aproximadamente entre 24 % y 88 %, con una media cercana al 50 %.

Tipos

No se describen subtipos clínicos formales, pero la enfermedad puede cursar con un espectro que va desde formas moderadas con hemorragias limitadas hasta cuadros fulminantes con shock refractario. Epidemiológicamente se distingue entre casos primarios asociados a exposición en cuevas o minas habitadas por murciélagos frugívoros y casos secundarios por transmisión de persona a persona en la comunidad o en centros de salud.

Síntomas

Tras un período de incubación de 2 a 21 días, los síntomas iniciales incluyen fiebre alta, cefalea intensa, malestar general y mialgias. A los pocos días aparecen diarrea acuosa profusa, dolor abdominal, náuseas y vómitos. Muchos pacientes desarrollan exantema maculopapular, conjuntivitis, inyección faríngea y signos de deshidratación. En la fase hemorrágica se observan petequias, equimosis, sangrado gingival, hematemesis, melena y sangrado en puntos de punción, junto con hipotensión, taquicardia y alteración del estado mental.

Causas

El reservorio natural son murciélagos frugívoros, principalmente Rousettus aegyptiacus. Los humanos pueden infectarse por exposición prolongada en cuevas o minas donde habitan estos murciélagos, o por contacto con sus secreciones o excretas. Posteriormente puede producirse transmisión de persona a persona por contacto directo con sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales de personas infectadas, así como por materiales contaminados, incluyendo ropa y equipos médicos no desinfectados.

Diagnóstico

El diagnóstico requiere alta sospecha clínica en personas procedentes de zonas endémicas o con nexo epidemiológico a brotes. La confirmación se realiza mediante pruebas de laboratorio especializadas: RT-PCR para detección de ARN viral, ensayo de captura de antígeno o serología (ELISA) con anticuerpos específicos. Los estudios deben realizarse en laboratorios de alta bioseguridad (BSL-3/4). Los exámenes generales muestran trombocitopenia, leucopenia o leucocitosis, elevación marcada de enzimas hepáticas, alteraciones de la coagulación y signos de fallo renal.

Tratamiento

No existen antivirales específicos ni tratamientos aprobados; el manejo es de soporte intensivo. Incluye reposición agresiva de líquidos y electrolitos, transfusiones de hemoderivados para tratar la coagulopatía, soporte hemodinámico con vasopresores y tratamiento de infecciones bacterianas secundarias. En casos graves se requiere manejo en UCI con monitorización continua. Se han evaluado terapias experimentales como anticuerpos monoclonales y antivirales de amplio espectro, pero aún no hay esquemas estandarizados.

Complicaciones

Las complicaciones incluyen shock hipovolémico, coagulopatía intravascular diseminada, fallo hepático y renal, encefalopatía, infecciones oportunistas y muerte. Los supervivientes pueden presentar secuelas, como fatiga prolongada, artralgias, trastornos oculares, pérdida de cabello y alteraciones psicológicas. Existe preocupación por la persistencia del virus en ciertos compartimentos (por ejemplo, líquido seminal) con posible riesgo de transmisión tardía.

Prevención

Las estrategias de prevención se centran en reducir la exposición a murciélagos en cuevas o minas, utilizar equipos de protección personal en trabajadores de salud y aplicar estrictas medidas de control de infección al atender casos sospechosos o confirmados. Incluyen el uso de guantes, batas impermeables, protección ocular y mascarillas, así como el manejo seguro de cadáveres y desechos biológicos. La educación comunitaria y la vigilancia rápida de brotes son esenciales en la respuesta de salud pública.

Conclusión La enfermedad por virus de Marburg es una fiebre hemorrágica altamente letal que requiere respuesta rápida de los sistemas de salud y coordinación internacional para su contención. La ausencia de vacunas y terapias aprobadas hace cruciales las medidas de prevención, la protección del personal sanitario y el fortalecimiento de la capacidad de diagnóstico y aislamiento en países con riesgo de brotes.

Fuente: Organización Mundial de la Salud, CDC y literatura sobre filovirus.
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