Las enfermedades inflamatorias de la próstata incluyen la prostatitis aguda y crónica, así como síndromes inflamatorios no bacterianos. Se caracterizan por dolor pélvico, disuria, molestias perineales, dificultad para orinar y, en casos agudos, fiebre y síntomas sistémicos. Puede estar causada por infecciones bacterianas u otros mecanismos inflamatorios. Afectan varones de diversas edades, repercutiendo en la calidad de vida y la función sexual.
| Tipos |
– **Prostatitis bacteriana aguda**: cuadro infeccioso severo con fiebre y dolor intenso. – **Prostatitis bacteriana crónica**: infecciones recurrentes o persistentes. – **Prostatitis crónica no bacteriana / Síndrome de dolor pélvico crónico**: inflamatoria o no inflamatoria. – **Prostatitis asintomática**: hallazgo incidental en exámenes de laboratorio o biopsias. |
| Síntomas |
En la prostatitis bacteriana aguda, la colonización por patógenos comunes (Escherichia coli, Klebsiella) es la principal causa. La crónica puede ser resultado de focos infecciosos mal erradicados. El síndrome de dolor pélvico crónico no se asocia a bacterias detectables y se relaciona con disfunciones inmunitarias, neuromusculares o estrés. Factores de riesgo: procedimientos urológicos, relaciones sexuales sin protección, anomalías anatómicas. |
| Causas |
La prostatitis aguda se caracteriza por fiebre alta, escalofríos, dolor perineal intenso, disuria, micciones urgentes y dolorosas, con glándula prostática muy dolorosa al tacto. La crónica presenta dolor pélvico leve a moderado, disconfort perineal, polaquiuria, goteo postmiccional y, a veces, eyaculación dolorosa. En la forma no bacteriana, prevalece el dolor pélvico crónico con escasa evidencia de infección. |
| Diagnóstico |
El tacto rectal en la prostatitis aguda revela una próstata dolorosa, inflamada. Los análisis de orina y urocultivo identifican bacterias, leucocitos o piuria. El EPS (exprimido prostático) o el test de Stamey (cultivos secuenciales) en casos crónicos orientan la etiología. La ecografía transrectal y la resonancia descartan abscesos. El hallazgo de leucocitos en el líquido prostático indica prostatitis inflamatoria aunque sin gérmenes cultivables. |
| Tratamiento |
En la aguda, se administran antibióticos sistémicos (fluoroquinolonas, trimetoprim-sulfametoxazol) durante 2-4 semanas. El soporte con analgésicos, antiinflamatorios y, en ocasiones, alpha-bloqueadores, alivia los síntomas. La prostatitis crónica bacteriana requiere tratamientos prolongados (4-6 semanas). En la no bacteriana, se recurre a antiinflamatorios, relajantes musculares, fisioterapia pélvica y medidas para el alivio del dolor. El drenaje de abscesos se indica si hay colecciones. |
| Complicaciones |
La prostatitis aguda puede evolucionar a sepsis, absceso prostático o epididimitis si no se trata con prontitud. En la crónica, el persistente proceso inflamatorio afecta la calidad de vida y puede provocar disfunción sexual y psicológico. Las recaídas infecciosas son frecuentes si no se erradica completamente el patógeno. Una obstrucción infravesical secundaria exacerba LUTS y retención urinaria. |
| Prevención | La higiene adecuada y la protección sexual reducen el riesgo de infecciones bacterianas. Evitar manipulaciones uretrales invasivas sin indicación y tratar oportunamente las infecciones urinarias son medidas útiles. El ejercicio regular, una dieta saludable y la reducción del estrés podrían disminuir la probabilidad de síndrome de dolor pélvico crónico. El control de enfermedades urológicas subyacentes limita la cronificación del proceso. |
| Conclusión | Las enfermedades inflamatorias de la próstata abarcan la prostatitis aguda y crónica, generalmente de origen bacteriano, aunque también existen formas no infecciosas. Los síntomas incluyen dolor pélvico, disuria, fiebre y malestar general. El diagnóstico se fundamenta en cultivos de orina y secreciones prostáticas, así como en exploración física. El tratamiento se basa en antibióticos de amplio espectro y, en casos resistentes, terapias prolongadas o procedimientos intervencionistas. Información adicional provista para cumplir el mínimo de caracteres. Fuente: AUA (2021). 'Chronic prostatitis guidelines.' WHO (2020). 'Management of bacterial prostatitis'. |
