Esofagitis infecciosa

La esofagitis infecciosa es una inflamación del esófago causada por infecciones bacterianas, virales, fúngicas o parasitarias. Es más común en personas inmunocomprometidas y puede provocar dolor y dificultad al tragar, así como otras complicaciones graves si no se trata.

Tipos

Los principales tipos de esofagitis infecciosa son:

– Esofagitis por Candida: Provocada por el hongo Candida albicans.

– Esofagitis viral: Asociada con el virus del herpes simple (HSV) y el citomegalovirus (CMV).

– Esofagitis bacteriana: Menos común, generalmente asociada con infecciones sistémicas.

Síntomas

Las causas de la esofagitis infecciosa incluyen:

– Inmunosupresión: Como en pacientes con VIH, cáncer o en tratamiento con quimioterapia.

– Uso prolongado de antibióticos, que altera la flora normal.

– Diabetes no controlada y otras condiciones crónicas que debilitan el sistema inmune.

Causas

Los síntomas principales incluyen:

– Dolor al tragar (odinofagia).

– Dificultad para tragar (disfagia).

– Dolor torácico detrás del esternón.

– En casos graves, náuseas, vómitos o hemorragia esofágica.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante:

– Endoscopia digestiva alta: Para visualizar lesiones y tomar biopsias.

– Cultivo microbiológico: De muestras de tejido o esputo para identificar patógenos específicos.

– Pruebas serológicas: En casos de sospecha de infecciones virales como HSV o CMV.

Tratamiento

El tratamiento depende del patógeno causal e incluye:

– Antifúngicos: Fluconazol para infecciones por Candida.

– Antivirales: Aciclovir para infecciones por HSV, ganciclovir para CMV.

– Antibióticos: En casos de infecciones bacterianas específicas.

– Cuidados de soporte: Hidratación adecuada y manejo del dolor.

Complicaciones

Sin tratamiento adecuado, la esofagitis infecciosa puede causar:

– Estenosis esofágica: Cicatrización y estrechamiento del esófago.

– Hemorragias esofágicas graves.

– Perforación esofágica, una complicación potencialmente mortal.

Prevención

Las medidas preventivas incluyen:

– Manejo adecuado de condiciones subyacentes como VIH o diabetes.

– Uso prudente de antibióticos para evitar alteraciones en la flora normal.

– Higiene alimentaria y bucal para prevenir infecciones oportunistas.

Conclusión La esofagitis infecciosa es la inflamación del esófago causada por patógenos como Candida albicans, virus herpes simple o citomegalovirus. Se presenta con odinofagia, disfagia y dolor retroesternal, siendo más frecuente en individuos inmunocomprometidos. El diagnóstico se realiza mediante endoscopia con biopsias y cultivos. El tratamiento depende del agente etiológico: antifúngicos (fluconazol) para Candida, antivirales (aciclovir, ganciclovir) para infecciones virales. Un control adecuado de la inmunosupresión y la higiene alimentaria son esenciales para prevenir recurrencias y complicaciones.

Referencia:
UpToDate. (2023). Infectious Esophagitis. Recuperado de https://www.uptodate.com/

Fuente 1:
American College of Gastroenterology. (2022). Esophageal Infections. Recuperado de https://gi.org/
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