Fascioliasis (fasciolosis)

La fascioliasis es una zoonosis causada por trematodos hepáticos del género Fasciola, principalmente Fasciola hepatica y Fasciola gigantica. Estos parásitos se alojan en los conductos biliares de rumiantes y, ocasionalmente, de humanos. La infección humana se adquiere al ingerir metacercarias adheridas a vegetales acuáticos crudos o al beber agua contaminada. Clínicamente cursa con una fase aguda de migración hepática, con dolor abdominal y fiebre, y una fase crónica biliar que puede producir colangitis, litiasis y fibrosis de las vías biliares.

Tipos

Desde el punto de vista clínico se describen una fase aguda o hepática y una fase crónica biliar. En la fase aguda las larvas atraviesan la pared intestinal, la cápsula de Glisson y el parénquima hepático, provocando microhemorragias y necrosis focal. En la fase crónica los adultos se establecen en los conductos biliares, donde se alimentan de epitelio y sangre. También se han descrito formas ectópicas cuando las larvas migran a otros órganos. La fascioliasis es más prevalente en regiones ganaderas de América Latina, África y Asia, donde conviven ganado, caracoles de agua dulce y fuentes de agua para consumo humano.

Síntomas

En la fase aguda los síntomas incluyen fiebre, dolor en hipocondrio derecho o epigastrio, hepatomegalia, anorexia, náuseas, pérdida de peso y marcada eosinofilia periférica. Pueden aparecer urticaria u otras manifestaciones alérgicas. Durante la fase crónica, los pacientes pueden presentar episodios recurrentes de dolor biliar, ictericia intermitente, coluria, acolia y fatiga, simulando litiasis o colangitis. En algunos casos se desarrollan masas hepáticas pseudotumorales que pueden confundirse con neoplasias.

Causas

La infección humana se produce al ingerir metacercarias de Fasciola presentes en vegetales acuáticos crudos o mal lavados, como berro y otras plantas de aguas dulces, o al consumir agua contaminada. Los huevos eliminados por rumiantes infectados alcanzan cuerpos de agua, donde liberan miracidio que infecta caracoles de agua dulce. Dentro de estos se desarrollan cercarias que abandonan el caracol y se enquistan como metacercarias sobre vegetales acuáticos. La convivencia estrecha entre humanos, ganado y caracoles en zonas rurales con saneamiento deficiente favorece la transmisión.

Diagnóstico

En la fase aguda el diagnóstico se apoya en clínica compatible, exposición epidemiológica, eosinofilia marcada y pruebas serológicas específicas (ELISA u otras técnicas de anticuerpos frente a Fasciola). En la fase crónica la detección de huevos de Fasciola en heces o bilis mediante métodos de concentración confirma la infección. La ecografía, TAC o resonancia pueden mostrar lesiones hipodensas en parénquima hepático, engrosamiento de vías biliares o presencia de parásitos en el árbol biliar. Es fundamental diferenciar la fascioliasis de otras causas de enfermedad hepática y biliar como litiasis, colangitis esclerosante o neoplasias.

Tratamiento

El fármaco de elección es el triclabendazol, un benzimidazol con alta eficacia frente a estadios juveniles y adultos de Fasciola. El esquema habitual en adultos es 10–20 mg/kg por vía oral en una o dos dosis en un solo día, pudiendo repetirse según respuesta clínica y parasitológica. El triclabendazol se distribuye en algunos países a través de programas de la OMS para trematodiasis. El manejo de soporte incluye analgesia, control de náuseas y tratamiento de complicaciones biliares. En casos de obstrucción biliar significativa puede requerirse intervención endoscópica o quirúrgica.

Complicaciones

Las complicaciones de la fascioliasis crónica incluyen colangitis recurrente, colecistitis, fibrosis y estenosis de conductos biliares, litiasis y, en infecciones prolongadas, daño hepático importante. La migración ectópica puede generar lesiones en otros órganos y cuadros pseudotumorales. En poblaciones rurales, la infección crónica contribuye a anemia, malnutrición y disminución de la capacidad laboral. La falta de reconocimiento de la enfermedad puede llevar a pruebas invasivas o cirugías innecesarias ante la sospecha de cáncer.

Prevención

Las estrategias preventivas incluyen evitar el consumo de plantas acuáticas crudas procedentes de aguas potencialmente contaminadas, lavar cuidadosamente los vegetales que se consumen crudos y asegurar el acceso a agua potable segura. Los programas de control se basan en el tratamiento antiparasitario del ganado, el control de los caracoles intermediarios y la educación comunitaria sobre prácticas alimentarias seguras. La integración de la fascioliasis en programas de Una Salud que abordan simultáneamente salud humana y animal es esencial en zonas altamente endémicas.

Conclusión La fascioliasis es una parasitosis hepática de impacto relevante en salud humana y animal en regiones ganaderas. El reconocimiento de sus fases clínica, el uso de serología e imagen para el diagnóstico y el tratamiento con triclabendazol permiten reducir la morbilidad y prevenir complicaciones biliares crónicas. Las intervenciones centradas en seguridad alimentaria, control del ganado y acceso a agua segura son clave para disminuir la carga de enfermedad.

Fuentes: OMS y OPS – documentos técnicos sobre fascioliasis y trematodiasis de transmisión alimentaria; DPDx de CDC sobre fascioliasis y revisiones en revistas de microbiología clínica y parasitología.
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