Esta clasificación comprende las situaciones en las que el feto y el recién nacido se ven influidos por eventos adversos que ocurren durante el trabajo de parto y el parto, sin estar encuadrados en otras categorías más específicas (por ejemplo, hemorragias intraparto o desgarros obstétricos). Pueden abarcar complicaciones como el trabajo de parto prolongado o precipitado, la distocia de hombros, el uso de instrumentos (fórceps, ventosas) con dificultades, la mala posición fetal (presentación de cara, presentación compuesta) o la inducción del parto que conlleva contracciones excesivas. Estos factores pueden desencadenar hipoxia fetal, traumas neonatales, infecciones o alteraciones metabólicas al nacer. El equipo obstétrico debe reconocer con prontitud los signos de complicación, evaluando la frecuencia cardíaca fetal y la progresión del parto para decidir si es necesaria una intervención inmediata. El objetivo es minimizar los riesgos de sufrimiento fetal, asfixia perinatal, fracturas, lesiones nerviosas u otras secuelas a largo plazo.
| Tipos |
Dentro de las complicaciones del trabajo de parto y del parto que afectan al feto y al recién nacido, se incluyen la distocia de hombros (dificultad para la salida de los hombros tras la expulsión de la cabeza), las alteraciones en la contractilidad uterina (hiperdinamia o hipodinamia), el trabajo de parto obstruido por desproporción céfalo-pélvica y los partos instrumentales complicados, en los que el uso de fórceps o ventosas puede causar traumatismos craneales o faciales al bebé. Asimismo, se contemplan los casos en los que el parto se alarga excesivamente o se precipita, sin que exista otra etiología clara, exponiendo al feto a periodos de compresión prolongada o contracciones intensas. En cada una de estas variantes, la consecuencia inmediata puede ser la asfixia perinatal, las fracturas (clavícula, húmero) o la lesión de nervios (plexo braquial). |
| Síntomas |
Las causas subyacentes abarcan factores maternos y fetales. En la madre, puede existir un canal de parto estrecho o deformado, cansancio extremo, falta de progresión de la dilatación o inadecuada técnica obstétrica al usar instrumentos. Por parte del feto, el gran tamaño (macrosomía), la mala presentación (de nalgas, transversa), la presencia de anomalías anatómicas o la inmadurez (en partos pretérmino) incrementan la probabilidad de complicaciones. Además, la inducción del parto con fármacos como la oxitocina, si no se supervisa cuidadosamente, puede desencadenar contracciones demasiado frecuentes o intensas, lo que repercute en la oxigenación fetal. |
| Causas |
Los síntomas en el feto se evidencian a través de alteraciones en la frecuencia cardíaca (taquicardia, bradicardia, desaceleraciones repetidas), meconio en el líquido amniótico que sugiere estrés fetal, y cambios en la actividad motora. Tras el nacimiento, el recién nacido puede presentar signos de asfixia perinatal (bajo puntaje de Apgar, dificultad respiratoria, tono muscular pobre), traumatismos craneales o faciales, fracturas (clavícula), lesión del plexo braquial (parálisis de Erb o de Klumpke) o contusiones. La madre, por su parte, puede experimentar un parto muy doloroso y prolongado, cansancio extremo, sangrado anormal o lesiones en el canal de parto. El reconocimiento precoz de estos signos resulta esencial para intervenir de forma inmediata. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico se fundamenta en la monitorización continua de la frecuencia cardíaca fetal (cardiotocografía) y en la evaluación del progreso del trabajo de parto (dilatación, descenso fetal, rotación). Cuando se detectan patrones anormales, como desaceleraciones tardías o variables severas, se sospecha sufrimiento fetal. La exploración obstétrica permite identificar la distocia de hombros o la presentación anómala. En los partos instrumentales, se examina cuidadosamente al recién nacido para descartar lesiones craneales o fracturas. Asimismo, el puntaje de Apgar y la gasometría del cordón umbilical aportan información sobre la condición neonatal y el grado de hipoxia intraparto. |
| Tratamiento |
El tratamiento depende de la naturaleza de la complicación. En casos de distocia de hombros, se aplican maniobras específicas (McRoberts, presión suprapúbica) para liberar el hombro impactado. Si el trabajo de parto no avanza o surgen signos de sufrimiento fetal, se recurre a la cesárea de urgencia para evitar daños mayores. Al utilizar fórceps o ventosas, se requiere una técnica precisa y una evaluación continua de la posición fetal, retirando el instrumental si no se logra un progreso rápido. Para la hiperdinamia uterina, se reduce o suspende la oxitocina y se administran tocolíticos en casos extremos. En el recién nacido, las lesiones traumáticas se manejan con inmovilización o rehabilitación, mientras que la asfixia perinatal puede requerir reanimación neonatal avanzada y cuidados intensivos. |
| Complicaciones |
Las complicaciones para el feto y el recién nacido incluyen lesiones musculoesqueléticas (fracturas, luxaciones), parálisis del plexo braquial, asfixia que conlleve encefalopatía hipóxico-isquémica, hemorragias intracraneales, convulsiones neonatales o incluso la muerte perinatal. A largo plazo, pueden persistir secuelas neurológicas, retrasos en el desarrollo motor o problemas de aprendizaje. La madre también corre riesgos, como desgarros perineales graves, hemorragias posparto, infecciones o traumas psicológicos asociados a un parto dificultoso. El impacto familiar es considerable, ya que la rehabilitación del niño con secuelas motoras o neurológicas puede requerir recursos y apoyo especializado. |
| Prevención | La prevención se basa en una adecuada selección del modo de parto según la posición y el tamaño fetal, la experiencia del equipo obstétrico en el uso de instrumentación, y la monitorización continua del bienestar fetal durante el trabajo de parto. Identificar precozmente factores de riesgo (macrosomía, estrechez pélvica, presentaciones anómalas) permite planificar una cesárea electiva si se estima que el parto vaginal resultará complicado. El uso prudente de oxitocina y la capacitación en maniobras para resolver la distocia de hombros o el fracaso de un parto instrumental reducen la incidencia de lesiones neonatales. Asimismo, la reanimación neonatal debe estar garantizada en toda sala de partos para atender con celeridad cualquier evento adverso. |
| Conclusión | En esta categoría se agrupan situaciones que comprometen la salud del feto o recién nacido debido a incidentes ocurridos durante el trabajo de parto y el parto, tales como distocia de hombros, cordón nucal o parto instrumental traumático. Estas complicaciones pueden generar hipoxia, traumatismos y estrés neonatal. La atención obstétrica especializada y la monitorización fetal continua son clave para reducir riesgos. Fuente: Cunningham FG, et al. (2018). "Abnormal labor and delivery" en Williams Obstetrics. Rouse DJ, et al. (2007). "Shoulder dystocia: prevention and management" en Obstetrics & Gynecology. |
