Fiebre del Valle del Rift

La fiebre del Valle del Rift es una zoonosis causada por un flebovirus que afecta principalmente a rumiantes domésticos, como ovinos, bovinos y caprinos, pero que también infecta a seres humanos. En personas, la infección se adquiere sobre todo por contacto con sangre, órganos o fluidos de animales infectados, o por picaduras de mosquitos. La mayoría de los casos humanos son leves, pero existen formas graves, incluidas la enfermedad ocular, la meningoencefalitis y la forma hemorrágica, esta última con una letalidad que puede aproximarse al 50 %.

Tipos

Se describen varias presentaciones clínicas: (1) forma febril leve, con cuadro similar a una gripe; (2) forma ocular, caracterizada por retinitis y trastornos visuales que pueden dejar secuelas; (3) forma meningoencefalítica, con fiebre, signos de irritación meníngea, confusión y convulsiones; y (4) forma hemorrágica, con ictericia, sangrados y shock. En animales, la enfermedad produce altísima mortalidad en crías y abortos masivos, lo que genera gran impacto económico en sectores ganaderos.

Síntomas

Tras un período de incubación de 2 a 6 días, los casos leves presentan fiebre, cefalea, mialgias, dolor lumbar, malestar general y, a veces, fotofobia. En la forma ocular, los pacientes refieren visión borrosa, escotomas o dolor ocular, y el examen de fondo de ojo muestra retinitis. La forma meningoencefalítica cursa con fiebre, rigidez de nuca, somnolencia, desorientación, convulsiones y, en algunos casos, coma. En la forma hemorrágica aparecen ictericia, hematemesis, melena, epistaxis y otros signos de sangrado, junto con hipotensión y fallo multiorgánico.

Causas

El virus de la fiebre del Valle del Rift circula entre animales y mosquitos. Los humanos se infectan al manipular animales enfermos, fetos abortados, vísceras o sangre durante faena, sacrificio o necropsia, o por picaduras de mosquitos infectados. No se ha documentado transmisión sostenida de persona a persona, aunque la exposición directa a sangre o fluidos de casos graves sin protección teórica puede representar riesgo. Los episodios de lluvias intensas y aumento de poblaciones de mosquitos favorecen la aparición de epizootias y brotes humanos.

Diagnóstico

El diagnóstico se sospecha ante cuadros febriles en personas que viven o trabajan en áreas endémicas, especialmente en presencia de epizootias en ganado. La confirmación se realiza mediante RT-PCR para detección de ARN viral, aislamiento del virus o pruebas serológicas específicas (ELISA IgM/IgG). Los exámenes de laboratorio suelen mostrar leucopenia, trombocitopenia y elevación de transaminasas y marcadores de daño hepático. La forma ocular se documenta con exploración oftalmológica y la meningoencefalitis mediante neuroimágenes y estudio de líquido cefalorraquídeo.

Tratamiento

No existe tratamiento antiviral específico ampliamente aceptado; el manejo es de soporte. Incluye control de la fiebre y el dolor, hidratación adecuada, seguimiento clínico y, en los casos graves, ingreso a unidades de cuidados intensivos para soporte hemodinámico y respiratorio. En la forma hemorrágica pueden requerirse transfusiones de hemoderivados, manejo de la coagulopatía y tratamiento de infecciones bacterianas secundarias. La atención temprana y la vigilancia estrecha son esenciales para reducir la mortalidad.

Complicaciones

Las principales complicaciones son la retinitis con pérdida parcial de la visión, la meningoencefalitis con secuelas neurológicas, la insuficiencia hepática, la coagulopatía, las hemorragias masivas y el shock. Además del impacto individual, la enfermedad causa pérdidas económicas importantes en la ganadería por mortalidad de animales jóvenes, abortos y restricciones comerciales de productos de origen animal.

Prevención

La prevención en humanos se basa en evitar el contacto sin protección con sangre, órganos y fluidos de animales enfermos, mediante uso de guantes, mascarillas y protección ocular durante faena y necropsias. El control de mosquitos mediante insecticidas, manejo de aguas estancadas, uso de repelentes y ropa protectora reduce el riesgo de infección. En animales existen vacunas que pueden emplearse en programas veterinarios, aunque su uso debe planificarse para evitar problemas durante epizootias activas.

Conclusión La fiebre del Valle del Rift es una zoonosis de relevancia en salud pública y en economía agropecuaria. Si bien la mayoría de las infecciones humanas son leves, las formas graves pueden ser letales. La combinación de vigilancia en ganado, medidas de protección ocupacional, control de vectores y manejo clínico oportuno es clave para reducir el impacto de esta enfermedad en poblaciones humanas y animales.

Fuente: OMS, FAO y literatura sobre fiebre del Valle del Rift.
Scroll al inicio