La fiebre hemorrágica boliviana es una zoonosis viral aguda causada por el virus Maciel (género Hantavirus), transmitido por roedores del género Calomys. Se caracteriza por fiebre alta, cefalea intensa y mialgias, seguido de síntomas hemorrágicos, dificultad respiratoria y falla renal. La mortalidad puede superar el 40% sin manejo adecuado.
| Tipos |
Existen variantes genéticas del virus Maciel que influyen en la virulencia y la presentación clínica. La cepa Andina, prevalente en regiones montañosas de Bolivia, muestra mayor mortalidad y síntomas respiratorios graves en comparación con otras variantes menos agresivas. |
| Síntomas |
Inicia con fiebre alta, escalofríos, dolores musculares y malestar general. Entre el día 3 y 5 aparecen petequias, equimosis y hemorragias mucocutáneas. Puede progresar a síndrome de dificultad respiratoria aguda, insuficiencia renal y choque hemorrágico. |
| Causas |
La principal causa es la inhalación de aerosoles contaminados con orina o heces de roedores infectados. Las actividades agrícolas y domésticas en áreas rurales aumentan la exposición a superficies contaminadas y al polvo viral. |
| Diagnóstico |
Se confirma mediante pruebas serológicas de IgM específicas y PCR para detección de ARN viral. El hemograma muestra trombocitopenia y leucocitosis relativa. Las pruebas de función renal y de coagulación ayudan a evaluar la gravedad. |
| Tratamiento |
No existe tratamiento antiviral específico, por lo que el manejo es de soporte: reposo absoluto, fluidoterapia controlada y tratamiento de complicaciones hemorrágicas. La ribavirina ha mostrado beneficio en grupos selectos si se administra en las primeras 48 horas. |
| Complicaciones |
Las complicaciones incluyen choque hipovolémico, coagulación intravascular diseminada y fallo multiorgánico. El compromiso respiratorio y renal requiere ventilación mecánica y hemofiltración, con altos índices de mortalidad en ausencia de cuidados intensivos. |
| Prevención | Las medidas preventivas incluyen control de roedores en viviendas y granjas, sellado de grietas, almacenamiento seguro de alimentos y uso de mascarillas en áreas de alto riesgo. La vigilancia epidemiológica y educación comunitaria son esenciales para reducir la incidencia. |
| Conclusión | La fiebre hemorrágica boliviana sigue siendo un problema de salud pública en zonas endémicas de Bolivia. El diagnóstico rápido y el manejo de soporte intensivo reducen la mortalidad. Las estrategias de control de roedores y educación sanitaria son clave para prevenir brotes. |
