La fiebre hemorrágica brasileña es una enfermedad viral grave causada por el virus Sabia, un arenavirus del Nuevo Mundo identificado inicialmente en Brasil. Produce un cuadro clínico de fiebre hemorrágica similar al de otros arenavirus, con inicio agudo, síntomas sistémicos y manifestaciones hemorrágicas que pueden llevar a shock y muerte. Es una patología poco frecuente pero de alto impacto por su virulencia y por el riesgo ocupacional para personal de laboratorio y de salud.
| Tipos |
No se han definido subtipos clínicos formales, pero el curso puede describirse en una fase prodrómica con fiebre y síntomas inespecíficos, seguida de una fase toxémica caracterizada por compromiso hemodinámico, hemorragias y fallo multiorgánico en los casos graves. La información disponible proviene de casos esporádicos y brotes limitados, por lo que el espectro completo aún se está estudiando. |
| Síntomas |
El cuadro suele comenzar con fiebre alta, cefalea, mialgias, malestar general, dolor retro-ocular y síntomas digestivos como náuseas, vómitos y dolor abdominal. Conforme progresa la enfermedad aparecen petequias, equimosis, sangrado gingival, epistaxis y hemorragia gastrointestinal. Pueden presentarse hipotensión, taquicardia y signos de hipoperfusión. En algunos casos se observan alteraciones neurológicas, confusión, somnolencia o convulsiones. La evolución puede ser rápida hacia shock y fallo multiorgánico si no se proporciona soporte intensivo adecuado. |
| Causas |
El agente causal es el virus Sabia, perteneciente a la familia Arenaviridae. Se presume que el reservorio natural son roedores silvestres, que eliminan el virus en orina, heces y saliva, contaminando el ambiente. La transmisión a humanos ocurriría por inhalación de aerosoles contaminados o por contacto con superficies y materiales con excretas de roedores. También se han descrito infecciones asociadas a exposición accidental en laboratorio, lo que subraya la necesidad de estrictas medidas de bioseguridad al manipular muestras o cultivos de arenavirus. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico requiere alta sospecha clínica en personas con fiebre hemorrágica que residen o han trabajado en áreas de riesgo o en entornos de laboratorio donde se manipulan arenavirus. La confirmación se realiza en laboratorios de alta bioseguridad mediante detección de ARN viral por RT-PCR, aislamiento del virus o pruebas serológicas específicas. Los exámenes complementarios muestran trombocitopenia, alteraciones de la coagulación, elevación de transaminasas y marcadores de daño de órgano. El diagnóstico diferencial incluye otras fiebres hemorrágicas virales y sepsis bacterianas graves. |
| Tratamiento |
No existe un antiviral específico estandarizado para la fiebre hemorrágica brasileña, aunque en otros arenavirus se ha evaluado el uso de ribavirina. El tratamiento se basa principalmente en soporte intensivo: monitorización estrecha, reposición de volumen y electrolitos, manejo de la coagulopatía con hemoderivados, soporte respiratorio y tratamiento de infecciones bacterianas secundarias. La atención debe realizarse en unidades de cuidados intensivos que cuenten con protocolos de bioseguridad de alto nivel para proteger al personal de salud. |
| Complicaciones |
Las complicaciones incluyen hemorragias masivas, shock refractario, fallo hepático y renal, encefalopatía y muerte. Los supervivientes pueden presentar convalecencia prolongada con fatiga y alteraciones neurológicas. Desde el punto de vista de salud pública, los brotes representan un desafío por la necesidad de recursos especializados, aislamiento de pacientes y protección del personal. |
| Prevención | La prevención se basa en el control de roedores en áreas rurales y urbanas, el almacenamiento seguro de alimentos, la limpieza apropiada de espacios potencialmente contaminados y la educación comunitaria sobre los riesgos de exposición a roedores. En laboratorios, es esencial el cumplimiento estricto de normas de bioseguridad, incluyendo uso de equipos de protección personal, cabinas de bioseguridad, procedimientos de descontaminación y manejo seguro de residuos. La vigilancia epidemiológica y la notificación rápida de casos sospechosos permiten activar medidas de contención. |
| Conclusión | La fiebre hemorrágica brasileña por virus Sabia es una zoonosis viral poco frecuente pero de gran gravedad, que ejemplifica los riesgos de las enfermedades emergentes y de la exposición ocupacional en laboratorio. La implementación de medidas rigurosas de bioseguridad, la capacidad diagnóstica en centros de referencia y la coordinación entre autoridades sanitarias y comunidades son claves para minimizar el riesgo y el impacto de casos y brotes. Fuente: reportes de salud pública de Brasil y literatura sobre virus Sabia y fiebres hemorrágicas virales. |
