La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es una zoonosis viral grave causada por un nairovirus transmitido principalmente por garrapatas del género Hyalomma. Se caracteriza por fiebre de inicio brusco, mialgias, cefalea, síntomas digestivos y, en muchos casos, un cuadro hemorrágico que puede conducir a shock y muerte. En diferentes brotes se han documentado tasas de letalidad que pueden alcanzar alrededor del 40 %.
| Tipos |
Puede presentarse como infección subclínica o cuadro febril leve en algunos individuos, pero el espectro típico incluye formas moderadas y graves con manifestaciones hemorrágicas. Epidemiológicamente se diferencia entre casos primarios por picadura de garrapatas o contacto con animales infectados, y casos secundarios por transmisión de persona a persona en hospitales o en el hogar al manejar sangre y fluidos sin protección. |
| Síntomas |
Tras un período de incubación que varía de 1 a 13 días según la vía de exposición, el inicio suele ser súbito con fiebre, cefalea intensa, dolor muscular, mareos, dolor de cuello y fotofobia. Aparecen náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. A los pocos días pueden manifestarse petequias, equimosis, epistaxis, sangrado gingival, hematuria y hemorragias gastrointestinales. En la fase crítica se observa hipotensión, taquicardia, signos de fallo hepático y renal, así como alteración del estado de conciencia. |
| Causas |
El virus se mantiene en ciclos zoonóticos entre garrapatas y animales domésticos o silvestres. Los humanos se infectan principalmente por picaduras de garrapatas infectadas o por contacto con sangre, tejidos y fluidos de animales durante faena, sacrificio o procedimientos veterinarios. También puede transmitirse entre personas a través del contacto directo con sangre o secreciones de pacientes, especialmente en entornos de salud con prácticas de control de infecciones insuficientes. |
| Diagnóstico |
La sospecha diagnóstica se basa en el cuadro clínico y el antecedente de exposición a garrapatas, animales o zonas endémicas. La confirmación se realiza mediante RT-PCR para ARN viral, detección de antígenos o pruebas serológicas con anticuerpos IgM e IgG. Estas pruebas deben realizarse en laboratorios con capacidades de bioseguridad adecuadas. Los exámenes generales suelen mostrar trombocitopenia marcada, leucopenia, elevación de transaminasas, prolongación de tiempos de coagulación y signos de fallo hepatorrenal. |
| Tratamiento |
No existe vacuna ampliamente disponible ni antivirales específicos con eficacia definitiva; el tratamiento es de soporte. Incluye reposición de líquidos, transfusiones de hemoderivados, corrección de la coagulopatía, soporte hemodinámico y tratamiento de complicaciones infecciosas. El ribavirina se ha utilizado en algunos brotes como terapia empírica, pero la evidencia no es concluyente. El manejo debe realizarse con estrictas precauciones de aislamiento y protección del personal de salud. |
| Complicaciones |
Las complicaciones abarcan hemorragias masivas, shock hipovolémico, coagulopatía intravascular diseminada, fallo hepático agudo, insuficiencia renal y daño multiorgánico. La mortalidad es más alta en pacientes con elevada carga viral, marcada trombocitopenia y retraso en el acceso a cuidados intensivos. Los supervivientes pueden experimentar astenia prolongada y alteraciones psicológicas tras la enfermedad aguda. |
| Prevención | Las medidas preventivas incluyen el uso de repelentes y ropa protectora para evitar picaduras de garrapatas, la inspección y eliminación de garrapatas en animales y personas, y el manejo seguro de animales y canales en mataderos. En hospitales, es esencial el cumplimiento estricto de precauciones estándar y de contacto, incluyendo guantes, mascarillas, protección ocular y control adecuado de desechos. La capacitación del personal y la notificación rápida de casos sospechosos son fundamentales para limitar la transmisión. |
| Conclusión | La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es una amenaza significativa en regiones donde coexisten garrapatas Hyalomma, ganado y actividades agropecuarias intensas. La ausencia de vacunas ampliamente disponibles y la alta letalidad en casos graves refuerzan la importancia de las estrategias preventivas, la vigilancia epidemiológica y el fortalecimiento de las medidas de control de infecciones en la atención de salud. Fuente: Organización Mundial de la Salud y revisiones sobre nairovirus. |
