Fiebre hemorrágica venezolana

La fiebre hemorrágica venezolana es una infección viral grave causada por el virus Guanarito, un arenavirus endémico de zonas rurales de los estados Portuguesa y Barinas en Venezuela. Produce un cuadro sistémico agudo con fiebre, síntomas constitucionales y manifestaciones hemorrágicas, con tasas de letalidad estimadas en torno al 26–33 %. Es una zoonosis transmitida principalmente por la exposición a roedores silvestres infectados.

Tipos

Aunque no existen subtipos clínicos formales, puede describirse una fase prodrómica inicial con fiebre y síntomas inespecíficos, seguida de una fase toxémica en la que se desarrollan alteraciones hemodinámicas, hemorragias y compromiso multiorgánico en un subconjunto de pacientes. El espectro va desde formas moderadas con sangrados leves hasta cuadros fulminantes con shock y alto riesgo de muerte.

Síntomas

Los síntomas comienzan con fiebre, cefalea, mialgias, malestar general y dolor retro-ocular. Conforme la enfermedad progresa pueden aparecer odinofagia, dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea. Las manifestaciones hemorrágicas incluyen petequias, equimosis, sangrado gingival, epistaxis, hematuria y hemorragia gastrointestinal. Pueden presentarse convulsiones y otras alteraciones neurológicas. En los casos graves se observa hipotensión, choque hipovolémico y fallo multiorgánico.

Causas

El agente causal es el virus Guanarito. El reservorio principal es el ratón cañero Zygodontomys brevicauda, que elimina el virus en orina, heces y secreciones. La transmisión a humanos se produce sobre todo por inhalación de aerosoles contaminados con excretas de roedores en ambientes rurales, como galpones de granos, campos de cultivo o bodegas poco ventiladas. El riesgo se concentra en agricultores y personas que manipulan alimentos almacenados en las zonas endémicas. No se considera que la transmisión interhumana sea la vía predominante, aunque el contacto con sangre o fluidos de pacientes podría implicar riesgo.

Diagnóstico

El diagnóstico requiere alta sospecha clínica en pacientes con fiebre hemorrágica procedentes de áreas endémicas. La confirmación se realiza en laboratorios especializados mediante detección de ARN viral por RT-PCR, aislamiento del virus o pruebas serológicas específicas. Los análisis de laboratorio suelen mostrar trombocitopenia, leucopenia o leucocitosis con desviación izquierda, elevación de transaminasas y alteración de pruebas de coagulación. El diagnóstico diferencial incluye otras fiebres hemorrágicas virales, sepsis y dengue grave, entre otras.

Tratamiento

No existe un antiviral específico aprobado de forma amplia para la fiebre hemorrágica venezolana. El manejo se basa en soporte intensivo: reposición de líquidos y electrolitos, monitoreo hemodinámico, transfusión de hemoderivados en caso de sangrado significativo, corrección de coagulopatías y soporte respiratorio. El ingreso en unidades de cuidados intensivos es fundamental para los casos graves. La atención temprana y el manejo cuidadoso de la fluidoterapia y las complicaciones infecciosas secundarias son esenciales para mejorar el pronóstico.

Complicaciones

Las principales complicaciones incluyen shock hipovolémico, fallo multiorgánico, hemorragias masivas, encefalopatía y muerte. Los supervivientes pueden cursar con convalecencia prolongada marcada por fatiga y déficits neurológicos. Los brotes afectan especialmente a comunidades agrícolas con recursos limitados, lo que incrementa el impacto social y sanitario de la enfermedad.

Prevención

La prevención se centra en el control de roedores y en la reducción del contacto con sus excretas: almacenamiento seguro de granos y alimentos, limpieza frecuente de bodegas, sellado de viviendas y galpones para impedir el ingreso de roedores y uso de guantes y mascarillas al limpiar áreas infestadas. La educación comunitaria en las zonas endémicas es clave para mejorar la percepción del riesgo y fomentar conductas protectoras. El uso de equipo de protección personal en el personal sanitario y de laboratorio ayuda a prevenir posibles contagios ocupacionales.

Conclusión La fiebre hemorrágica venezolana es una zoonosis viral grave y geográficamente focalizada, asociada a la exposición ocupacional en entornos rurales. La alta letalidad y el carácter hemorrágico exigen sistemas de vigilancia robustos, capacidad diagnóstica especializada y fortalecimiento de los servicios de salud en las áreas afectadas, junto con intervenciones sostenidas de control de roedores y educación sanitaria.

Fuente: canada.ca, reportes nacionales de Venezuela y literatura sobre virus Guanarito.
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