La gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica, mientras que la duodenitis es la inflamación del duodeno. Ambas condiciones pueden presentarse de forma aguda o crónica y comparten factores etiológicos como la infección por Helicobacter pylori, el uso de AINE y la irritación por ácidos o sustancias tóxicas.
| Tipos |
Pueden clasificarse según la duración (aguda o crónica) y la causa (H. pylori, química, autoinmune, etc.). En duodenitis, se distinguen formas erosivas y no erosivas, con diferente grado de afectación de la mucosa. |
| Síntomas |
Las principales causas incluyen la infección por Helicobacter pylori, la ingesta crónica de AINE, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo y el estrés severo. También influyen factores autoinmunes (gastritis atrófica) y reflujo biliar en el estómago. |
| Causas |
El cuadro clínico puede ir desde la dispepsia leve (dolor epigástrico, náuseas, sensación de llenura) hasta manifestaciones más intensas como vómitos, pérdida de apetito y dolor abdominal constante. En la duodenitis, el dolor puede aparecer en ayunas y mejorar con la ingesta. |
| Diagnóstico |
La endoscopia es fundamental para visualizar la inflamación de la mucosa y obtener biopsias que confirmen la causa (H. pylori, autoinmunidad, etc.). Las pruebas de H. pylori incluyen el test de ureasa, la serología y el test del aliento. |
| Tratamiento |
El tratamiento se centra en eliminar la causa subyacente: erradicar H. pylori con antibióticos, suspender AINE, reducir la acidez con IBP y, en casos autoinmunes, vigilar la evolución de la mucosa. Se aconsejan cambios en la dieta y el estilo de vida para reducir la irritación gástrica. |
| Complicaciones |
La inflamación crónica puede conducir a úlceras gástricas o duodenales, sangrados digestivos y, en gastritis atróficas de larga evolución, a un mayor riesgo de neoplasias gástricas. Si no se trata la duodenitis, puede progresar a úlceras duodenales con riesgo de sangrado. |
| Prevención | Se recomienda una alimentación equilibrada, evitar el uso indiscriminado de AINE, moderar el consumo de alcohol y tabaco, y tratar oportunamente la infección por H. pylori. Los controles médicos periódicos ayudan a detectar a tiempo cualquier complicación. |
| Conclusión | La gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica, mientras que la duodenitis afecta la primera porción del intestino delgado. Pueden tener origen infeccioso (Helicobacter pylori), autoinmune, químico o inducido por fármacos. Los síntomas incluyen dolor epigástrico, náuseas y, en casos crónicos, riesgo de úlceras. El tratamiento combina inhibidores de la bomba de protones, erradicación de H. pylori y modificación de hábitos alimenticios. Fuente: Malfertheiner P, et al. (2017). "Management of Helicobacter pylori infection" en Gut. El-Omar EM, et al. (2018). "Gastritis and duodenitis: pathogenesis and treatment" en Lancet Gastroenterology. |
