Hemoglobina glicosilada (HbA1c)

Más que tipos de enfermedad, la HbA1c tiene ‘usos’ y ‘métodos’ de medición:
• Usos clínicos: (1) Diagnóstico y tamizaje (si el laboratorio está estandarizado y el paciente no presenta condiciones que invaliden el test); (2) Evaluación del control metabólico a 8–12 semanas; (3) Estimación de riesgo y apoyo a la toma de decisiones terapéuticas.
• Métodos de laboratorio: cromatografía líquida de alta resolución (HPLC) de intercambio iónico, inmunoensayos, métodos enzimáticos y de afinidad al boroato. Los resultados deben reportarse en % NGSP y/o mmol/mol IFCC.
• Rangos de referencia habituales (ADA/IFCC): normal <5,7% (<39 mmol/mol); prediabetes 5,7–6,4% (39–46); diabetes ≥6,5% (≥48), siempre confirmando en ausencia de hiperglicemia inequívoca.

Tipos

Las causas de una HbA1c elevada incluyen exposición crónica a hiperglicemia por diabetes tipo 1 o 2, síndrome metabólico y estilos de vida con baja actividad física y dieta hipercalórica. Factores que aumentan la HbA1c ‘falsamente’ comprenden deficiencia de hierro, anemias con vida media eritrocitaria prolongada, insuficiencia renal, alcoholismo crónico o algunas hemoglobinopatías (según el método). Por el contrario, una HbA1c ‘falsamente’ baja puede observarse en hemólisis, anemia hemolítica, pérdidas sanguíneas agudas, embarazo (especialmente en el segundo/tercer trimestre), uso de eritropoyetina o pos-transfusión. La interpretación exige correlacionar con historia clínica, hemograma, ferritina, función renal y, si procede, electroforesis de hemoglobina.

Síntomas

La HbA1c no es un síntoma, sino un indicador objetivo del promedio glucémico. Sin embargo, valores elevados se correlacionan con mayor frecuencia de síntomas de hiperglicemia (poliuria, polidipsia, pérdida de peso no intencionada, astenia) y con progresión del daño microvascular (retinopatía, nefropatía, neuropatía). De forma inversa, reducciones sostenidas de HbA1c se asocian a mejoría del control metabólico y menor riesgo de complicaciones. El objetivo clínico no es ‘tratar la HbA1c’ en sí, sino al paciente integralmente, usando la HbA1c como brújula para ajustar estilo de vida, fármacos y educación terapéutica. Los objetivos deben individualizarse considerando edad, comorbilidades, riesgo de hipoglucemia, preferencias y acceso a tratamiento.

Causas

Para DIAGNOSTICAR diabetes con HbA1c se requiere: laboratorio certificado/estandarizado, ausencia de condiciones que invaliden la prueba y confirmación (repetición o criterio alternativo) si no existe hiperglicemia inequívoca. Puntos de corte habituales: ≥6,5% (≥48 mmol/mol) para diabetes; 5,7–6,4% (39–46) para prediabetes. En embarazo, hemoglobinopatías, anemia significativa, insuficiencia renal avanzada o cambios rápidos de glucemia, se prefieren alternativas como glucosa en ayunas, prueba de tolerancia oral (75 g) o marcadores de corto plazo (fructosamina, albúmina glicosilada). Para SEGUIMIENTO, se mide cada 3 meses si hubo cambio terapéutico o control subóptimo, y cada 6 meses si el control es estable. Siempre integrar con glucosa capilar/CGM y objetivos individualizados.

Diagnóstico

La HbA1c guía la INTENSIFICACIÓN TERAPÉUTICA: metas típicas <7% para muchos adultos; metas más estrictas (≈6,5%) si es seguro y beneficioso, o más laxas (7,5–8,0%) en personas frágiles, con comorbilidades o alto riesgo de hipoglucemia. Intervenciones: nutrición médica individualizada, actividad física regular, educación en autocuidado, y farmacoterapia escalonada (metformina salvo contraindicación; adición de iSGLT2 o aGLP-1 en presencia de ECV, ERC o alto riesgo; insulina basal/prandial cuando corresponda). La reducción sostenida de HbA1c disminuye complicaciones microvasculares; la elección del fármaco debe considerar eficacia, riesgo de hipoglucemia, peso, efectos extra-glucémicos, costo y preferencias. En personas con HbA1c muy elevada o catabolismo, la insulina temprana puede ser necesaria. Revisión de adherencia, efectos adversos y barreras de acceso es esencial antes de escalar.

Tratamiento

HbA1c elevada se asocia con mayor riesgo de retinopatía, nefropatía, neuropatía periférica/autonómica y eventos cardiovasculares. Descensos excesivamente rápidos o metas muy bajas sin individualizar pueden aumentar hipoglucemia, caídas o deterioro cognitivo en grupos vulnerables. La mala interpretación del resultado (p. ej., no reconocer una anemia ferropénica que eleva falsamente la HbA1c) puede llevar a tratamientos inadecuados. En hemoglobinopatías, el método analítico puede subestimar o sobreestimar la HbA1c: se recomienda verificar el método y, si es necesario, usar marcadores alternativos (fructosamina) o monitoreo continuo de glucosa para decisiones terapéuticas.

Complicaciones

Mantener HbA1c en objetivo pasa por estilos de vida saludables (plan alimentario balanceado, control de porciones, fibra adecuada, reducción de bebidas azucaradas y ultraprocesados), actividad física regular (aeróbica y de fuerza), buen sueño y manejo del estrés. La educación en autocuidado y el acceso a equipos de salud multidisciplinarios mejoran la adherencia. En prediabetes, la pérdida ponderal sostenida y la actividad física pueden prevenir o retrasar la diabetes. Revisar comorbilidades que alteran la HbA1c (anemia, ERC, hemoglobinopatías) y usar el método de laboratorio adecuado ayuda a prevenir decisiones terapéuticas erróneas.

Prevención
Conclusión La HbA1c es una herramienta central para diagnosticar y monitorizar el control glucémico a mediano plazo. Su valor clínico aumenta cuando se interpreta junto a la historia, otras métricas de glucosa y objetivos individualizados. Debe usarse con cautela en escenarios donde la vida media del eritrocito esté alterada o el método analítico sea susceptible a interferencias; en esos casos, se recomiendan alternativas.

Fuentes: Standards of Medical Care in Diabetes 2025 (American Diabetes Association); International Diabetes Federation Guidelines; documentos IFCC/NGSP sobre estandarización de HbA1c.
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