Hemorragias de las vías respiratorias

Las hemorragias de las vías respiratorias engloban episodios de sangrado que se originan en cualquier tramo del tracto respiratorio, abarcando desde epistaxis (sangrado nasal) hasta hemoptisis (expulsión de sangre proveniente de bronquios o pulmones), sin quedar incluidas en una patología específica previamente clasificada (como infecciones o neoplasias conocidas). Estas pérdidas hemáticas pueden manifestarse de diversas formas: a través de gotas o coágulos, mezcladas con secreciones y moco, y con variada intensidad. Cuando no existe una causa subyacente identificable (por ejemplo, una infección tuberculosis, un traumatismo evidente o un tumor), la hemorragia se ubica en este apartado. Los pacientes suelen experimentar ansiedad o sensación de falta de aire si la pérdida de sangre es moderada o severa, y en ocasiones se generan complicaciones como asfixia por obstrucción de la vía aérea con coágulos. La valoración inmediata de la vía aérea y la estabilización hemodinámica resultan esenciales en caso de sangrados masivos, mientras que los estudios de imagen y endoscopia (broncoscopia) son fundamentales para descartar otras etiologías.

Tipos

Se distinguen varios tipos de sangrado respiratorio según localización y aspecto:

 

1. Epistaxis difusa o recurrente sin causa definida: Sangrado nasal que no responde a una rinitis clara ni a traumatismos evidentes.

2. Hemoptisis leve o moderada: El paciente tose sangre roja brillante o estrías hemáticas mezcladas con flema, sin detectarse una enfermedad pulmonar subyacente específica.

3. Hemorragia laríngea: Sangrado localizado en laringe o cuerdas vocales, apreciado al toser o carraspear, sin patología tumoral o infecciosa aparente.

4. Hemorragia masiva de origen incierto: Cuando se producen volúmenes significativos de sangre que amenazan la función respiratoria, sin etiología determinada.

Síntomas

Aun cuando en estos casos no se determina una patología clara, algunos factores pueden contribuir a la fragilidad capilar o la irritación de la mucosa respiratoria: rinitis atrófica, fluctuaciones en la presión arterial (hipertensión no controlada), exposición a sustancias irritantes (tabaco, químicos), cambios abruptos de presión atmosférica o climas excesivamente secos. También, microlesiones no visibles en la mucosa y problemas de coagulación subclínicos pueden desencadenar hemorragias de vías respiratorias. El profesional de la salud descarta enfermedades como bronquiectasias, tuberculosis u otras dolencias antes de clasificarla en este epígrafe residual.

Causas

El síntoma predominante es la presencia de sangre, la cual puede aparecer al toser, escupir o simplemente fluir por la nariz. Los pacientes a menudo refieren sabor metálico en la boca, sensación de goteo retronasal o estrías rojas en la flema. En casos de epistaxis, la sangre puede manar profusamente por una o ambas fosas nasales. Puede haber presión torácica o carraspeo frecuente si la sangre se acumula en la laringe. Si se trata de una hemorragia más abundante, se experimenta disnea, taquicardia y palidez por el volumen sanguíneo perdido. La ansiedad contribuye a la sensación de dificultad respiratoria, empeorando el cuadro.

Diagnóstico

El primer paso diagnóstico incluye exploración física de la nasofaringe y la orofaringe para buscar lesiones localizadas. La radiografía de tórax, la tomografía computarizada y la broncoscopia ayudan a descartar patologías ocultas como masas, infecciones (abscesos) o sangrados arteriales específicos. Además, se solicitan estudios de coagulación (TP, TTPa, conteo de plaquetas) y un hemograma completo para valorar posibles disfunciones hematológicas. Cuando todo resulta normal o insuficiente para atribuir el sangrado a una enfermedad, se clasifica como “hemorragias de las vías respiratorias, no clasificadas en otra parte”.

Tratamiento

El manejo depende de la magnitud del sangrado. En epistaxis leves, la compresión nasal y la cauterización química con nitrato de plata pueden resolver el problema. La nebulización con vasoconstrictores o la colocación de tapones nasales también resultan útiles. En hemoptisis leve, se controla la tos y se observa la evolución, buscando signos de complicación. Si el sangrado es masivo, se aborda la estabilización del paciente: permeabilizar la vía aérea, suministrar oxígeno y, si procede, derivar a broncoscopia con fines diagnósticos y terapéuticos (bloqueo bronquial selectivo o embolización arterial en casos necesarios). Los antibióticos se indican si se sospecha un origen infeccioso subclínico o la posibilidad de sobreinfección.

Complicaciones

Las complicaciones más severas incluyen la asfixia por inundación de la vía aérea con sangre y la anemia aguda si hay pérdida significativa de volumen. Además, la incertidumbre diagnóstica puede enmascarar tumores incipientes o vasculopatías pulmonares no detectadas inicialmente. La broncoaspiración de coágulos y secreciones con sangre podría derivar en neumonía o atelectasia del lóbulo afectado. Cuando la hemorragia recurre sin encontrar causa, el paciente corre el riesgo de someterse a múltiples procedimientos invasivos y cada intervención conlleva riesgos (reacciones adversas, complicaciones anestésicas).

Prevención

La prevención de hemorragias en vías respiratorias no clasificadas se basa en la promoción de la salud general: mantener una tensión arterial controlada, no exponer las vías respiratorias a humo o sustancias irritantes, y una buena hidratación de las mucosas en climas secos. En gente propensa a epistaxis, enseñar la técnica de compresión nasal y evitar hurgarse la nariz reduce eventos repetitivos. Un control médico regular con análisis hematológicos, especialmente en personas con antecedentes familiares de trastornos de la coagulación, puede prevenir crisis sangrantes sin diagnóstico claro.

Conclusión La hemoptisis (sangrado de vías respiratorias) puede deberse a infecciones (tuberculosis), neoplasias (cáncer de pulmón) o enfermedades vasculares (embolia pulmonar). La broncoscopia es clave para localizar el origen. El manejo incluye estabilización, control de la hemorragia (taponamiento endoscópico, embolización arterial) y tratamiento de la causa subyacente. En hemoptisis masivas puede requerirse cirugía de urgencia.

Fuente: Sakr L, et al. (2010). 'Hemoptysis management' en European Respiratory Journal.
Jean-Baptiste E (2000). 'Clinical assessment of hemoptysis' en American Family Physician.
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