Hendra virus

La enfermedad por Hendra virus es una zoonosis grave causada por un henipavirus identificado por primera vez en Australia en 1994, durante un brote en caballos de carreras asociado a casos humanos fatales. El agente causa infección sistémica con compromiso respiratorio y neurológico en caballos y personas. En humanos, aunque los casos son muy poco frecuentes, la letalidad es elevada, con más de la mitad de los pacientes fallecidos. Por su origen animal, alto índice de letalidad y ausencia de tratamiento antiviral específico aprobado, se considera una enfermedad emergente de importancia en salud pública y veterinaria.

Tipos

No se describen subtipos clínicos formales, pero la enfermedad en humanos puede adoptar dos patrones principales: una forma predominantemente respiratoria, con neumonía grave, edema pulmonar y síndrome de distrés respiratorio agudo, y una forma neurológica caracterizada por encefalitis aguda o progresiva. En algunos pacientes existe un curso bifásico con empeoramiento neurológico tardío tras una fase inicial respiratoria o seudogripal. En caballos, el espectro clínico también va desde enfermedad respiratoria severa hasta signos neurológicos, colapso y muerte rápida.

Síntomas

En humanos, los síntomas suelen comenzar entre 9 y 16 días después del contacto estrecho con un caballo infectado. En la fase inicial se observan fiebre, malestar general, cefalea, mialgias y signos de infección respiratoria como tos y disnea. Algunos pacientes desarrollan rápidamente neumonía severa con hipoxemia. En más de la mitad de los casos notificados, la enfermedad progresa a encefalitis, con confusión, convulsiones, focalidad neurológica y coma, siendo esta fase la que se asocia a mayor mortalidad. Los supervivientes pueden presentar secuelas neurológicas persistentes.

Causas

El agente causal es Hendra virus, un henipavirus de la familia Paramyxoviridae. Los murciélagos frugívoros del género Pteropus (flying foxes) constituyen el reservorio natural y eliminan el virus en orina y secreciones. Los caballos se infectan al estar en contacto con pasturas, agua o superficies contaminadas con excretas de murciélagos. Las personas, a su vez, se han infectado exclusivamente en el contexto de contacto estrecho con caballos enfermos o fallecidos, particularmente durante procedimientos invasivos o manipulación de fluidos corporales sin protección adecuada. No se ha demostrado transmisión de persona a persona.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en antecedentes de exposición a caballos enfermos en áreas donde circula Hendra virus, sumados a un cuadro respiratorio o neurológico grave. La confirmación requiere pruebas de laboratorio realizadas en instalaciones de alta bioseguridad, usando RT-PCR para detección de ARN viral en sangre, líquido respiratorio o tejidos, y ensayos serológicos para identificar anticuerpos específicos. Las imágenes torácicas muestran infiltrados difusos cuando predomina la neumonía, mientras que la neuroimagen puede evidenciar edema cerebral o lesiones focales en casos de encefalitis.

Tratamiento

No existe tratamiento antiviral específico aprobado para uso rutinario en humanos. El manejo se centra en soporte intensivo: oxigenoterapia, ventilación mecánica en casos de insuficiencia respiratoria, manejo de la presión intracraneana en encefalitis, control de convulsiones y soporte hemodinámico. Se han utilizado de forma compasiva algunos anticuerpos monoclonales experimentales y terapias inmunes en contextos muy limitados. En caballos, la vacunación frente a Hendra ha demostrado reducir el riesgo de enfermedad y, por ende, la probabilidad de exposición humana.

Complicaciones

Las complicaciones incluyen síndrome de distrés respiratorio agudo, fallo multiorgánico, edema cerebral, convulsiones recurrentes, coma y muerte. Entre los supervivientes se describen secuelas neurológicas como déficits motores, alteraciones cognitivas o crisis epilépticas crónicas. En el ámbito veterinario, los brotes en caballos generan importantes pérdidas económicas y requieren sacrificio de animales, cuarentenas y restricciones de movimiento.

Prevención

La prevención se basa en reducir la interfaz de riesgo murciélago–caballo–humano. La vacunación de caballos en zonas endémicas es una herramienta clave. También se recomienda evitar que los caballos se alimenten bajo árboles donde se posan murciélagos frugívoros, manejar adecuadamente cadáveres de animales, y utilizar equipo de protección personal (EPP) completo al atender caballos enfermos o sospechosos. Para el personal de salud, las precauciones estándar y de contacto con fluidos son esenciales al tratar casos humanos sospechosos.

Conclusión Hendra virus ilustra el impacto potencial de los henipavirus como amenazas zoonóticas altamente letales. A pesar del bajo número de casos humanos, la elevada mortalidad y el rol de caballos como hospedadores intermedios justifican estrategias coordinadas de una sola salud (One Health) entre sectores de salud humana, animal y medio ambiente, junto al uso de vacunas en caballos y la vigilancia activa en murciélagos y equinos.

Fuente: CDC, autoridades sanitarias australianas y revisiones sobre henipavirus.
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