La hepatitis C es una infección viral del hígado causada por el virus de la hepatitis C (VHC). Se transmite principalmente a través del contacto con sangre infectada, ya sea por transfusiones, uso compartido de agujas o prácticas de salud inseguras. La infección puede causar síntomas leves, pero también puede evolucionar a una enfermedad hepática crónica, aumentando el riesgo de cirrosis y cáncer de hígado.
| Tipos |
La hepatitis C se presenta en dos formas principales:
Hepatitis C aguda: Infección a corto plazo que ocurre en los primeros seis meses después de la exposición al virus. Hepatitis C crónica: Infección a largo plazo que puede durar toda la vida y dañar el hígado progresivamente. |
| Síntomas |
Los síntomas de la hepatitis C suelen aparecer entre 2 y 12 semanas después de la exposición al virus y pueden incluir:
Fatiga y debilidad Fiebre leve y dolor muscular Ictericia (coloración amarillenta de la piel y ojos) Dolor abdominal, especialmente en el área del hígado Náuseas, pérdida de apetito y vómitos Orina oscura y heces de color claro |
| Causas |
La hepatitis C es causada por el virus de la hepatitis C (VHC) y se transmite a través de:
Contacto con sangre infectada: A través de agujas, transfusiones o equipo médico no esterilizado. Transmisión perinatal: De madre a hijo durante el parto. Compartir artículos personales: Como rasuradoras o cepillos de dientes, aunque es menos común. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico de la hepatitis C incluye:
Pruebas de anticuerpos anti-VHC: Para determinar si una persona ha estado expuesta al virus. Pruebas de ARN del VHC: Para confirmar una infección activa y determinar la carga viral. Pruebas de función hepática: Para evaluar el daño en el hígado. |
| Tratamiento |
El tratamiento de la hepatitis C ha avanzado y puede incluir antivirales de acción directa (AAD), como:
Sofosbuvir y ledipasvir: Fármacos orales que atacan al virus directamente. Duración del tratamiento: Suele ser de 8 a 12 semanas y puede curar la hepatitis C en la mayoría de los casos. Monitoreo regular: Para evaluar la respuesta al tratamiento y asegurar la eliminación del virus. |
| Complicaciones |
Si no se trata adecuadamente, la hepatitis C puede llevar a complicaciones graves:
Cirrosis hepática: Daño hepático crónico que afecta la función del hígado. Cáncer de hígado: Aumento del riesgo de carcinoma hepatocelular en infecciones crónicas. Insuficiencia hepática: Pérdida completa de la función hepática. |
| Prevención | La prevención de la hepatitis C incluye medidas para reducir el contacto con sangre infectada:
Uso de agujas y equipos médicos esterilizados: En entornos de atención de salud. Evitar compartir artículos personales: Como rasuradoras o cepillos de dientes. Prácticas de reducción de daños: Para personas en riesgo de uso compartido de agujas. |
| Conclusión | La hepatitis C es una infección viral del hígado causada por el virus de la hepatitis C (VHC), que se transmite principalmente a través del contacto con sangre infectada (transfusiones, uso de jeringuillas compartidas) y, en menor medida, por vía sexual. A menudo se vuelve crónica y puede evolucionar a cirrosis o cáncer hepático. Los síntomas pueden tardar años en manifestarse y suelen ser inespecíficos (cansancio, malestar). El diagnóstico se basa en pruebas serológicas (anticuerpos anti-VHC) y confirmación con ARN viral. El tratamiento con antivirales de acción directa (DAA) logra tasas de curación superiores al 95%. La prevención incluye el cribado de sangre, la reducción de riesgos en la inyección de drogas y la educación sobre prácticas sexuales seguras. Referencia: UpToDate. (2023). Hepatitis C. Recuperado de https://www.uptodate.com/ Fuente 1: World Health Organization. (2022). Hepatitis C Fact Sheet. Recuperado de https://www.who.int/ |
