I30 Pericarditis aguda

La pericarditis aguda es la inflamación del pericardio, la membrana que rodea el corazón. Esta inflamación puede provocar dolor torácico, derrame pericárdico y, en casos graves, comprometer la función cardiaca.

Tipos

La pericarditis aguda puede clasificarse según su causa:

 

– Pericarditis infecciosa: Provocada por virus, bacterias o, más raramente, hongos.

– Pericarditis autoinmunitaria: Asociada a enfermedades como el lupus eritematoso sistémico.

– Pericarditis idiopática: Sin causa identificable, a menudo presunta etiología viral.

– Pericarditis posinfarto o posquirúrgica: Ocurre después de un daño al miocardio o una intervención cardiaca.

Síntomas

Las causas de la pericarditis aguda incluyen:

 

– Infecciones virales (coxsackie, influenza, VIH, entre otros).

– Infecciones bacterianas (tuberculosis, neumococo).

– Enfermedades autoinmunitarias (lupus, artritis reumatoide).

– Traumatismos o cirugías cardíacas.

– Secundaria a infarto agudo de miocardio.

– Radioterapia en la región torácica.

Causas

Los síntomas más frecuentes son:

 

– Dolor torácico agudo, generalmente de carácter punzante, que puede empeorar al respirar profundo o al acostarse.

– Alivio del dolor al inclinarse hacia adelante.

– Fiebre y malestar general.

– Palpitaciones o dificultad para respirar.

– En casos severos, signos de derrame pericárdico, como hipotensión y distensión venosa yugular.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en:

 

– Historia clínica y examen físico, con atención a la presencia de un frote pericárdico.

– Electrocardiograma (ECG): Cambios característicos en el segmento ST y onda T.

– Ecocardiograma: Para evaluar la presencia de derrame pericárdico.

– Análisis de sangre: Marcadores inflamatorios elevados (VSG, PCR).

– Pruebas adicionales según la sospecha etiológica (cultivos, pruebas autoinmunes, etc.).

Tratamiento

El tratamiento depende de la causa subyacente:

 

– Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para reducir la inflamación y el dolor.

– Colchicina para prevenir recurrencias.

– Corticosteroides en casos refractarios o asociados a enfermedades autoinmunitarias.

– Tratamiento específico para causas infecciosas (antibióticos, antivirales, antituberculosos).

Complicaciones

Las complicaciones incluyen:

 

– Derrame pericárdico significativo que puede evolucionar a taponamiento cardíaco.

– Pericarditis constrictiva crónica.

– Alteraciones en la función cardíaca debido a la rigidez del pericardio.

Prevención

No siempre es posible prevenir la pericarditis, pero algunas medidas incluyen:

 

– Tratamiento oportuno de infecciones.

– Control de enfermedades autoinmunitarias.

– Vigilancia tras procedimientos cardiacos o torácicos.

– Estilo de vida saludable para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Conclusión La pericarditis aguda (I30) consiste en la inflamación del pericardio, la membrana que rodea el corazón. Sus causas incluyen infecciones virales, bacterianas, autoinmunes y otras condiciones sistémicas. Se presenta con dolor torácico agudo, que se alivia al inclinarse hacia adelante, y puede acompañarse de fiebre y un roce pericárdico audible. El diagnóstico se basa en la clínica, el ECG característico (elevaciones difusas del ST) y estudios de imagen (ecocardiograma). El tratamiento habitual son antiinflamatorios no esteroideos (AINE), colchicina y, en casos seleccionados, corticoides. El seguimiento busca prevenir complicaciones como el taponamiento cardíaco.

Referencia:
MedlinePlus. (2023). Pericarditis. Recuperado de https://medlineplus.gov/

Fuente 1:
American Heart Association. (2022). Pericarditis. Recuperado de https://www.heart.org/
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