La pericarditis aguda es la inflamación del pericardio, la membrana que rodea el corazón. Esta inflamación puede provocar dolor torácico, derrame pericárdico y, en casos graves, comprometer la función cardiaca.
| Tipos |
La pericarditis aguda puede clasificarse según su causa:
– Pericarditis infecciosa: Provocada por virus, bacterias o, más raramente, hongos. – Pericarditis autoinmunitaria: Asociada a enfermedades como el lupus eritematoso sistémico. – Pericarditis idiopática: Sin causa identificable, a menudo presunta etiología viral. – Pericarditis posinfarto o posquirúrgica: Ocurre después de un daño al miocardio o una intervención cardiaca. |
| Síntomas |
Las causas de la pericarditis aguda incluyen:
– Infecciones virales (coxsackie, influenza, VIH, entre otros). – Infecciones bacterianas (tuberculosis, neumococo). – Enfermedades autoinmunitarias (lupus, artritis reumatoide). – Traumatismos o cirugías cardíacas. – Secundaria a infarto agudo de miocardio. – Radioterapia en la región torácica. |
| Causas |
Los síntomas más frecuentes son:
– Dolor torácico agudo, generalmente de carácter punzante, que puede empeorar al respirar profundo o al acostarse. – Alivio del dolor al inclinarse hacia adelante. – Fiebre y malestar general. – Palpitaciones o dificultad para respirar. – En casos severos, signos de derrame pericárdico, como hipotensión y distensión venosa yugular. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico se basa en:
– Historia clínica y examen físico, con atención a la presencia de un frote pericárdico. – Electrocardiograma (ECG): Cambios característicos en el segmento ST y onda T. – Ecocardiograma: Para evaluar la presencia de derrame pericárdico. – Análisis de sangre: Marcadores inflamatorios elevados (VSG, PCR). – Pruebas adicionales según la sospecha etiológica (cultivos, pruebas autoinmunes, etc.). |
| Tratamiento |
El tratamiento depende de la causa subyacente:
– Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para reducir la inflamación y el dolor. – Colchicina para prevenir recurrencias. – Corticosteroides en casos refractarios o asociados a enfermedades autoinmunitarias. – Tratamiento específico para causas infecciosas (antibióticos, antivirales, antituberculosos). |
| Complicaciones |
Las complicaciones incluyen:
– Derrame pericárdico significativo que puede evolucionar a taponamiento cardíaco. – Pericarditis constrictiva crónica. – Alteraciones en la función cardíaca debido a la rigidez del pericardio. |
| Prevención | No siempre es posible prevenir la pericarditis, pero algunas medidas incluyen:
– Tratamiento oportuno de infecciones. – Control de enfermedades autoinmunitarias. – Vigilancia tras procedimientos cardiacos o torácicos. – Estilo de vida saludable para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. |
| Conclusión | La pericarditis aguda (I30) consiste en la inflamación del pericardio, la membrana que rodea el corazón. Sus causas incluyen infecciones virales, bacterianas, autoinmunes y otras condiciones sistémicas. Se presenta con dolor torácico agudo, que se alivia al inclinarse hacia adelante, y puede acompañarse de fiebre y un roce pericárdico audible. El diagnóstico se basa en la clínica, el ECG característico (elevaciones difusas del ST) y estudios de imagen (ecocardiograma). El tratamiento habitual son antiinflamatorios no esteroideos (AINE), colchicina y, en casos seleccionados, corticoides. El seguimiento busca prevenir complicaciones como el taponamiento cardíaco. Referencia: MedlinePlus. (2023). Pericarditis. Recuperado de https://medlineplus.gov/ Fuente 1: American Heart Association. (2022). Pericarditis. Recuperado de https://www.heart.org/ |
