Infección por Candida auris

Candida auris es una levadura emergente, frecuentemente multirresistente a los antifúngicos, que causa infecciones invasivas graves y brotes en establecimientos de salud. Se ha identificado en numerosos países y se considera una amenaza urgente de resistencia antimicrobiana por su capacidad de persistir en el ambiente hospitalario, colonizar a pacientes y propagarse entre ellos. Las infecciones incluyen candidemia, infecciones de heridas, otitis y otras formas invasivas, con altas tasas de mortalidad en pacientes críticamente enfermos.

Tipos

Las presentaciones clínicas abarcan colonización asintomática de piel o mucosas, candidemia, infecciones de heridas quirúrgicas, infecciones urinarias asociadas a catéter y, con menor frecuencia, infecciones profundas como endocarditis o meningitis. La mayor parte de los casos se observan en unidades de cuidados intensivos o de pacientes crónicos con dispositivos invasivos, exposición previa a antibióticos de amplio espectro o antifúngicos y estancias hospitalarias prolongadas. Es frecuente la resistencia a azoles y a anfotericina B, y en algunos aislamientos también a equinocandinas.

Síntomas

Las manifestaciones clínicas dependen del sitio de infección. La candidemia por Candida auris se presenta con fiebre persistente, escalofríos y signos de sepsis en pacientes hospitalizados, a menudo con falla de órganos y necesidad de soporte vasopresor. Las infecciones de heridas pueden cursar con eritema, dolor, supuración y retraso en la cicatrización. La colonización de piel o mucosas suele ser asintomática, pero sirve como fuente de transmisión. Debido a que los síntomas no se distinguen de los causados por otras especies de Candida, el diagnóstico microbiológico específico es esencial para orientar el tratamiento.

Causas

La infección por Candida auris se relaciona casi siempre con la atención en salud. Los factores de riesgo incluyen estancia prolongada en UCI, uso de catéteres venosos centrales, ventilación mecánica, nutrición parenteral, cirugía mayor reciente y exposición previa a múltiples antibióticos o antifúngicos. El hongo posee capacidad para sobrevivir en superficies ambientales y equipos médicos, lo que favorece su diseminación. La transmisión ocurre principalmente por contacto directo o indirecto con superficies o equipamiento contaminado, así como a través de las manos del personal de salud si no se siguen las medidas adecuadas de higiene.

Diagnóstico

El diagnóstico requiere identificación de la levadura en cultivos de sangre u otras muestras clínicas relevantes. Muchos métodos automatizados de laboratorio pueden confundir Candida auris con otras especies, por lo que se recomienda el uso de técnicas como MALDI-TOF MS con bases de datos actualizadas o métodos moleculares específicos. Además, se realizan estudios de sensibilidad antifúngica, ya que los patrones de resistencia son variables entre aislamientos y clados. La detección de pacientes colonizados mediante hisopados de piel o mucosas es una herramienta importante para implementar medidas de control de brotes.

Tratamiento

Las equinocandinas (como micafungina, anidulafungina o caspofungina) se recomiendan como tratamiento de primera línea para la mayoría de las infecciones invasivas por Candida auris, dada la frecuente resistencia a azoles y anfotericina B. La elección del antifúngico y los ajustes de dosis deben basarse en los resultados de sensibilidad y en la respuesta clínica. En casos de fracaso terapéutico con equinocandinas o resistencia documentada se valoran esquemas combinados o anfotericina B liposomal. Es fundamental retirar o reemplazar dispositivos intravasculares y otros focos protésicos siempre que sea posible, y optimizar el manejo hemodinámico y de comorbilidades del paciente crítico.

Complicaciones

Las infecciones invasivas por Candida auris se asocian a altas tasas de mortalidad, especialmente en pacientes con múltiples comorbilidades o en estado crítico. Pueden producirse shock séptico, falla multiorgánica, endocarditis, osteomielitis u otras infecciones profundas de difícil erradicación. La multirresistencia a antifúngicos limita las opciones terapéuticas y favorece recaídas. A nivel hospitalario, la aparición de brotes prolongados con múltiples pacientes colonizados o infectados genera una importante carga asistencial y necesidad de recursos para el control de infecciones.

Prevención

Las estrategias preventivas se basan en medidas estrictas de control de infecciones en los establecimientos de salud. Esto incluye identificación y aislamiento de pacientes colonizados o infectados, higiene de manos rigurosa, uso de elementos de protección personal según las recomendaciones, limpieza y desinfección minuciosa de superficies y equipos con productos activos frente a Candida auris y vigilancia microbiológica continuada. Es importante la comunicación entre instituciones cuando un paciente colonizado se traslada, para mantener las precauciones. La optimización del uso de antibióticos y antifúngicos también contribuye a reducir la presión de selección de cepas multirresistentes.

Conclusión Candida auris se ha consolidado como un patógeno fúngico emergente de relevancia mundial por su multirresistencia, dificultad diagnóstica y propensión a causar brotes intrahospitalarios. El manejo adecuado requiere diagnóstico microbiológico específico, selección cuidadosa de antifúngicos basada en sensibilidad y aplicación disciplinada de medidas de prevención y control de infecciones. La vigilancia epidemiológica y la notificación oportuna permiten limitar la diseminación en sistemas de salud.

Fuentes: CDC, secciones "About" y "Clinical overview" de Candida auris; revisión StatPearls sobre Candida auris en NCBI Bookshelf y reportes recientes de control de brotes en APIC y otras organizaciones de control de infecciones.
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