Infección por virus del Nilo Occidental

La infección por virus del Nilo Occidental es una arbovirosis causada por un flavivirus que circula principalmente entre mosquitos y aves silvestres. Los seres humanos y otros mamíferos, como los caballos, actúan como hospedadores terminales. En torno al 80 % de las personas infectadas permanece asintomático, pero una parte desarrolla fiebre por virus del Nilo Occidental y una pequeña proporción presenta enfermedad neuroinvasiva grave, con meningitis, encefalitis o parálisis flácida.

Tipos

Se reconocen tres presentaciones: (1) infección asintomática, que constituye la gran mayoría de los casos; (2) fiebre por virus del Nilo Occidental, un síndrome febril leve con cefalea, mialgia y, a veces, exantema; y (3) enfermedad neuroinvasiva, que incluye meningitis aséptica, encefalitis y una forma de parálisis flácida aguda similar a la poliomielitis. El riesgo de enfermedad neuroinvasiva aumenta con la edad avanzada y en personas inmunocomprometidas.

Síntomas

En la fiebre por virus del Nilo Occidental los síntomas típicos son fiebre, cefalea, dolores corporales, mialgias, artralgias, fatiga, náuseas y, en ocasiones, exantema maculopapular en tronco y extremidades. En la enfermedad neuroinvasiva se añaden rigidez de nuca, confusión, desorientación, alteraciones del comportamiento, convulsiones, debilidad focal y, en algunos casos, parálisis flácida asimétrica que afecta extremidades. La recuperación puede ser lenta y dejar secuelas neurológicas persistentes.

Causas

El virus del Nilo Occidental se mantiene en un ciclo natural entre aves y mosquitos, especialmente del género Culex. Los humanos se infectan principalmente por la picadura de mosquitos infectados que se han alimentado previamente de aves virémicas. Las aves migratorias pueden facilitar la expansión geográfica del virus. Ocasionalmente se han documentado otras vías de transmisión, como transfusiones, trasplantes o transmisión vertical, pero son poco frecuentes y se controlan con medidas de seguridad específicas.

Diagnóstico

El diagnóstico se confirma mediante detección de anticuerpos IgM específicos en suero o líquido cefalorraquídeo mediante ELISA, o mediante RT-PCR en muestras seleccionadas. La interpretación de la serología debe considerar reacciones cruzadas con otros flavivirus y antecedentes de vacunación frente a fiebre amarilla u otros virus relacionados. En casos neuroinvasivos, el líquido cefalorraquídeo suele mostrar pleocitosis linfocitaria y proteínas elevadas. Las neuroimágenes pueden evidenciar lesiones en ganglios basales, tálamo o tronco encefálico.

Tratamiento

No existe tratamiento antiviral específico aprobado. El manejo se basa en medidas de soporte: control de la fiebre y el dolor, hidratación adecuada y observación clínica. Los pacientes con enfermedad neuroinvasiva pueden requerir hospitalización, cuidados intensivos, soporte respiratorio, control de convulsiones y rehabilitación neurológica. Hasta el momento no hay vacuna disponible para humanos en la práctica clínica rutinaria.

Complicaciones

Las complicaciones más graves incluyen encefalitis, meningitis, parálisis flácida aguda, insuficiencia respiratoria y muerte. La enfermedad neuroinvasiva puede dejar secuelas a largo plazo como debilidad muscular, trastornos cognitivos, alteraciones del equilibrio y fatiga crónica. El pronóstico es peor en personas mayores, con comorbilidades o inmunosupresión.

Prevención

La prevención se centra en el control de mosquitos y la protección personal contra picaduras. Se recomienda el uso de repelentes aprobados, ropa de manga larga, mosquiteros y mallas en puertas y ventanas, así como la eliminación de aguas estancadas que sirvan como criaderos. La vigilancia de aves y mosquitos infectados permite anticipar el riesgo y orientar las acciones de salud pública. La educación a la población es clave en zonas donde el virus se ha establecido.

Conclusión La infección por virus del Nilo Occidental es una arbovirosis reemergente con amplia distribución geográfica. Aunque la mayoría de las infecciones son asintomáticas o leves, la posibilidad de enfermedad neuroinvasiva con secuelas importantes justifica mantener programas de vigilancia, control vectorial y sensibilización comunitaria, especialmente en grupos de mayor riesgo.

Fuente: OMS, CDC y revisiones sobre virus del Nilo Occidental.
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