La infección por virus Nipah es una zoonosis emergente causada por un henipavirus transmitido principalmente por murciélagos frugívoros del género Pteropus y, en algunos brotes, por cerdos infectados. Puede producir un espectro clínico amplio que va desde infección asintomática o síndrome gripal leve hasta neumonía aguda grave y encefalitis fulminante con alta letalidad. Los brotes descritos en Asia han mostrado tasas de mortalidad que oscilan aproximadamente entre 40 % y 75 %, dependiendo del contexto asistencial y de la precocidad del manejo intensivo.
| Tipos |
Desde el punto de vista clínico se describen formas: (1) infección asintomática o subclínica identificada solo por serología; (2) enfermedad respiratoria aguda con tos, disnea y neumonía; y (3) encefalitis aguda o meningoencefalitis, con fiebre, cefalea intensa, alteración de conciencia y convulsiones. Algunos pacientes desarrollan secuelas neurológicas crónicas o recaídas tardías. En términos epidemiológicos, se distinguen casos primarios por exposición a animales/alimentos contaminados y casos secundarios por transmisión de persona a persona en la comunidad o en hospitales. |
| Síntomas |
El período de incubación suele variar entre 4 y 14 días. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, cefalea, malestar general, mialgias y odinofagia. Posteriormente pueden aparecer tos, dificultad respiratoria y signos de neumonía. En los casos que evolucionan a encefalitis se observan somnolencia, confusión, convulsiones, signos de tronco encefálico y rápidamente coma. La progresión puede ser muy rápida, con deterioro neurológico en cuestión de horas o pocos días. Algunos pacientes presentan inestabilidad hemodinámica y fallo multiorgánico. |
| Causas |
El agente causal es el virus Nipah, un henipavirus zoonótico cuyo reservorio principal son murciélagos frugívoros. La transmisión al ser humano ocurre por contacto directo con secreciones o excreciones de murciélagos, consumo de alimentos contaminados (por ejemplo, savia de palma datilera cruda) o contacto estrecho con cerdos enfermos. Además, se ha documentado transmisión de persona a persona a través de gotas respiratorias, secreciones corporales y fómites contaminados, especialmente en entornos de atención de salud y en el cuidado de familiares. |
| Diagnóstico |
El diagnóstico se basa en la sospecha clínica en un paciente con cuadro compatible y nexo epidemiológico a zonas endémicas o contacto con casos. La confirmación se realiza mediante detección de ARN viral por RT-PCR en muestras respiratorias, sangre o líquido cefalorraquídeo, o por serología (ELISA) con demostración de seroconversión. Las imágenes cerebrales pueden mostrar lesiones multifocales en sustancia blanca y corteza. Los exámenes de laboratorio suelen evidenciar linfopenia, trombocitopenia y alteraciones moderadas de enzimas hepáticas. |
| Tratamiento |
No existe tratamiento antiviral específico aprobado; el manejo es fundamentalmente de soporte. Se requiere hospitalización, monitorización estrecha y, en casos graves, ingreso a UCI con manejo de la vía aérea, ventilación mecánica y control de presión intracraneana. Se ha utilizado ribavirina u otros antivirales de manera experimental, con evidencia limitada. El tratamiento incluye control de convulsiones, soporte hemodinámico, corrección de trastornos hidroelectrolíticos y cuidados de enfermería intensivos. |
| Complicaciones |
Entre las complicaciones destacan la encefalitis aguda con edema cerebral y herniación, neumonía grave, síndrome de distrés respiratorio agudo, shock, fallo multiorgánico y muerte. Los supervivientes pueden presentar secuelas neurológicas a largo plazo, como trastornos cognitivos, cambios de personalidad, movimientos anormales o epilepsia. Se han descrito reactivaciones o encefalitis tardía meses o años después de la infección inicial. |
| Prevención | Las medidas preventivas incluyen evitar el consumo de savia de palma cruda o alimentos potencialmente contaminados por murciélagos, reducir la exposición a cerdos enfermos y usar equipos de protección personal al cuidar animales o pacientes sospechosos. En el ámbito sanitario, es esencial el aislamiento de contacto y de gotas, el uso de mascarillas, guantes, protección ocular y la correcta higiene de manos. La educación comunitaria y la vigilancia de brotes son fundamentales, dado que no hay vacunas disponibles para uso humano. |
| Conclusión | La infección por virus Nipah es una zoonosis de alta letalidad y potencial epidémico que ilustra el riesgo de nuevos patógenos emergentes en la interfaz humano-animal. La ausencia de tratamientos específicos y vacunas, sumada a la posibilidad de transmisión de persona a persona, hace prioritarias las estrategias de prevención, la vigilancia epidemiológica y la preparación de los sistemas de salud para la detección y manejo oportunos. Fuente: Organización Mundial de la Salud, CDC y revisiones sobre henipavirus. |
