Legionelosis (enfermedad del legionario y fiebre de Pontiac)

La legionelosis es una infección respiratoria causada por bacterias Gram negativas del género Legionella, en especial Legionella pneumophila. Se presenta principalmente como una neumonía grave conocida como enfermedad del legionario y, en forma más leve, como fiebre de Pontiac, un cuadro seudogripal sin neumonía. La infección se adquiere al inhalar aerosoles de agua contaminada procedentes de sistemas de agua potable, torres de refrigeración, spas o duchas, y afecta con mayor frecuencia a adultos mayores, fumadores y personas con comorbilidades o inmunodepresión.

Tipos

Se distinguen dos formas clínicas principales. La enfermedad del legionario corresponde a una neumonía atípica grave, con compromiso sistémico, hiponatremia frecuente y necesidad de hospitalización; tiene un período de incubación de 2 a 10 días. La fiebre de Pontiac es una forma leve y autolimitada, sin neumonía radiológica, que se manifiesta con fiebre, malestar general y mialgias y suele resolverse en pocos días sin secuelas. Ambas formas se relacionan con la exposición a la misma bacteria, pero difieren en intensidad y en la afectación pulmonar.

Síntomas

En la enfermedad del legionario los síntomas incluyen fiebre alta, escalofríos, tos habitualmente seca o productiva, disnea, cefalea intensa, mialgias, malestar general y, con frecuencia, síntomas digestivos como náuseas, diarrea o dolor abdominal, además de confusión o alteración del estado mental. La fiebre de Pontiac, en cambio, se caracteriza por fiebre, mialgias, cefalea, malestar y fatiga sin evidencias de neumonía en la radiografía de tórax. La gravedad se centra en la neumonía por Legionella, que puede progresar rápidamente a insuficiencia respiratoria si no se trata en forma oportuna.

Causas

La causa es la inhalación de aerosoles de agua contaminada con Legionella, bacteria que prolifera en sistemas de agua templada como redes de agua caliente sanitaria, torres de enfriamiento, jacuzzis y equipos de aire acondicionado central con circuitos de agua. No se considera una enfermedad de transmisión persona a persona en condiciones habituales. Los factores de riesgo incluyen edad avanzada, tabaquismo, enfermedad pulmonar crónica, diabetes, tratamiento con corticoides o inmunosupresores y estadías en hospitales u hoteles con sistemas de agua deficientemente mantenidos.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la sospecha clínica de neumonía atípica grave en un paciente con factores de riesgo o exposición a sistemas de agua potencialmente contaminados. Se utilizan pruebas específicas como el antígeno urinario para Legionella pneumophila serogrupo 1, que ofrece resultados rápidos, así como la PCR en muestras respiratorias y el cultivo en medios especiales (BCYE). La radiografía o tomografía de tórax muestra infiltrados alveolares o intersticiales, a menudo multilobares. Es importante diferenciarla de otras neumonías comunitarias, ya que el tratamiento empírico convencional puede no cubrir adecuadamente a Legionella.

Tratamiento

El tratamiento de elección son los antibióticos con buena penetración intracelular, en particular las fluoroquinolonas (como levofloxacino o moxifloxacino) y los macrólidos (como azitromicina). En casos graves se recomienda iniciar terapia intravenosa y ajustar posteriormente a vía oral según la evolución. La duración habitual del tratamiento varía entre 7 y 14 días, prolongándose en pacientes inmunodeprimidos o con evolución complicada. El manejo incluye soporte respiratorio, control de la fiebre, hidratación adecuada y tratamiento de comorbilidades, con ingreso a unidades de cuidados intensivos cuando existe insuficiencia respiratoria o shock séptico.

Complicaciones

Sin tratamiento adecuado, la enfermedad del legionario puede progresar a insuficiencia respiratoria aguda, shock séptico y falla multiorgánica, con mortalidad significativa en grupos de alto riesgo. Pueden presentarse complicaciones como derrame pleural, abscesos pulmonares, insuficiencia renal aguda, rabdomiólisis y alteraciones neurológicas. La fiebre de Pontiac, por el contrario, es autolimitada y no se asocia a complicaciones graves, aunque puede generar ausentismo laboral y malestar general importante.

Prevención

La prevención se centra en el control ambiental de los sistemas de agua: diseño adecuado de redes, mantenimiento periódico de torres de refrigeración, limpieza y desinfección de spas y jacuzzis, y monitorización de la temperatura y desinfectantes en sistemas de agua caliente. En entornos hospitalarios y hoteleros se recomiendan programas de gestión del riesgo de Legionella y protocolos de respuesta ante casos detectados. Como la transmisión persona a persona es excepcional, no se requiere aislamiento estricto, pero sí identificación rápida de fuentes ambientales para evitar brotes.

Conclusión La legionelosis es una causa importante de neumonía grave asociada a sistemas de agua contaminados, con dos formas clínicas principales: enfermedad del legionario y fiebre de Pontiac. El reconocimiento precoz, el diagnóstico específico mediante antígeno urinario, PCR o cultivo, y el inicio rápido de antibióticos adecuados reducen notablemente la mortalidad. La prevención depende de programas rigurosos de control de Legionella en instalaciones de agua y climatización.

Fuentes: CDC, secciones "About Legionnaires' disease" y "Clinical guidance" para Legionella; revisión StatPearls 2024 sobre Legionnaires' disease en NCBI Bookshelf.
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