Leishmaniasis

La leishmaniasis es una enfermedad infecciosa causada por parásitos del género Leishmania, transmitidos a los humanos a través de la picadura de mosquitos infectados. Existen tres formas principales de leishmaniasis: cutánea, que afecta la piel; mucocutánea, que afecta las mucosas; y visceral, que afecta órganos internos como el hígado, el bazo y la médula ósea.

Tipos

La leishmaniasis se clasifica en tres tipos: cutánea, que causa úlceras en la piel; mucocutánea, que afecta mucosas de la nariz y boca; y visceral, que es la forma más grave y afecta órganos internos como el hígado y el bazo. Cada tipo presenta distintos síntomas y requiere tratamiento especializado.

Síntomas

Los síntomas dependen del tipo de leishmaniasis. En la forma cutánea, hay úlceras en la piel; en la mucocutánea, lesiones en mucosas que causan desfiguración; y en la visceral, fiebre, pérdida de peso, agrandamiento del hígado y bazo, anemia y debilidad. La visceral puede ser mortal sin tratamiento.

Causas

La leishmaniasis es causada por parásitos del género Leishmania, transmitidos por la picadura de mosquitos flebótomos infectados. La infección está asociada con condiciones de pobreza, desnutrición, cambios ambientales y deforestación, que facilitan la proliferación de los vectores y el contacto entre humanos y mosquitos.

Diagnóstico

El diagnóstico de leishmaniasis incluye la observación de síntomas y pruebas de laboratorio para confirmar el parásito. La forma cutánea se diagnostica con muestras de piel, mientras que la visceral requiere análisis de sangre o médula ósea. En regiones endémicas, las pruebas moleculares y serológicas también se emplean.

Tratamiento

El tratamiento depende del tipo de leishmaniasis. En la mayoría de los casos, se usan medicamentos antimoniales, mientras que la leishmaniasis visceral puede tratarse con anfotericina B liposomal, miltefosina o paromomicina. La supervisión médica es esencial para el éxito del tratamiento y minimizar efectos secundarios.

Complicaciones

Las complicaciones incluyen cicatrices en la forma cutánea y deformidades en la mucocutánea. La leishmaniasis visceral es mortal si no se trata y puede provocar recaídas. La inmunidad no es duradera, por lo que el riesgo de reinfección persiste en áreas endémicas.

Prevención

Para prevenir la leishmaniasis, se recomienda el uso de repelentes, mosquiteras y ropa que cubra la piel. En áreas endémicas, el control de los mosquitos y la reducción de la exposición a zonas infestadas son esenciales. La educación sanitaria es clave para proteger a las comunidades vulnerables.

Conclusión La leishmaniasis es un grupo de enfermedades causadas por protozoos del género Leishmania, transmitidos por la picadura de flebótomos (moscas de la arena). Se presenta en tres formas principales: cutánea (lesiones en la piel), mucocutánea (afectación de mucosas nasales y orofaríngeas) y visceral (compromiso sistémico). Los síntomas varían desde úlceras en la piel hasta fiebre, hepatoesplenomegalia y pérdida de peso en la forma visceral. El diagnóstico se basa en la demostración del parásito mediante frotis, cultivos o PCR. El tratamiento incluye antimoniales pentavalentes, anfotericina B liposomal o miltefosina, según la forma clínica y la región geográfica. Las medidas preventivas incluyen el control del vector y la protección individual con repelentes y mosquiteros.

Referencia:
World Health Organization. (2022). Leishmaniasis Fact Sheet. Recuperado de https://www.who.int/

Fuente 1:
UpToDate. (2023). Leishmaniasis Overview. Recuperado de https://www.uptodate.com/
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