Mpox (viruela del mono)

La mpox (antes denominada viruela del mono) es una infección causada por el virus mpox, un ortopoxvirus relacionado con el virus de la viruela humana, pero generalmente de menor gravedad. Se caracteriza por fiebre, linfadenopatías dolorosas y una erupción cutánea que progresa desde máculas y pápulas hasta vesículas, pústulas y costras. Existen distintos clados virales, y el brote mundial de 2022 se asoció principalmente al clado IIb, con transmisión predominante por contacto estrecho.

Tipos

Se describen dos grandes clados: clado I, asociado a mayor gravedad y mortalidad, y clado II, generalmente menos severo, dentro del cual se han identificado subclados como el IIb, implicado en brotes recientes de transmisión comunitaria. Clínicamente se distinguen formas leves manejables en domicilio y formas graves con compromiso extenso de piel y mucosas, dolor intenso y riesgo de complicaciones sistémicas, sobre todo en niños, gestantes y personas con inmunosupresión.

Síntomas

Tras un período de incubación de 5 a 21 días, suele aparecer un pródromo con fiebre, cefalea, mialgias, astenia y adenopatías dolorosas cervicales, axilares o inguinales. Luego se desarrolla una erupción que puede iniciarse en el sitio de inoculación o en la región anogenital y extenderse a otras zonas, incluida la cara. Las lesiones evolucionan de máculas a pápulas, vesículas, pústulas y costras, y pueden ser muy dolorosas. Algunas presentaciones muestran lesiones predominantemente en mucosa oral o genital.

Causas

El agente etiológico es el virus mpox. Originalmente se consideró una zoonosis vinculada a roedores y primates en zonas boscosas de África, con transmisión al ser humano por mordeduras, contacto con sangre o fluidos de animales infectados y consumo de carne de caza poco cocida. En los brotes recientes se ha documentado transmisión de persona a persona principalmente por contacto estrecho piel con piel, contacto con lesiones cutáneas o mucosas, fluidos corporales, secreciones respiratorias y fómites contaminados.

Diagnóstico

El diagnóstico se confirma mediante PCR para virus mpox en muestras obtenidas de lesiones cutáneas (hisopado de vesículas o pústulas, costras) o de mucosas afectadas. La sospecha clínica se basa en la erupción característica, las linfadenopatías y el nexo epidemiológico. Los diagnósticos diferenciales incluyen varicela, herpes simple, sífilis secundaria, erupciones farmacológicas y otras infecciones de transmisión sexual.

Tratamiento

La mayoría de los casos leves se manejan con tratamiento sintomático: analgesia, cuidado de la piel, hidratación y aislamiento domiciliario para evitar la transmisión. En personas con riesgo elevado de complicaciones o enfermedad grave se consideran antivirales específicos como tecovirimat, según disponibilidad y guías nacionales. También pueden utilizarse inmunoglobulinas o vacunas de segunda generación con fines preventivos en contactos de alto riesgo. Es clave el manejo del dolor y la prevención de sobreinfección bacteriana de las lesiones.

Complicaciones

Las complicaciones incluyen sobreinfección bacteriana de las lesiones, celulitis, cicatrices, conjuntivitis y queratitis con riesgo de compromiso visual, neumonía, encefalitis y sepsis, especialmente en personas con inmunodeficiencia. En el brote mundial reciente se han descrito también proctitis severa y complicaciones genitourinarias en algunos pacientes.

Prevención

Las medidas preventivas incluyen evitar el contacto estrecho con personas o animales enfermos, utilizar protección de barrera (guantes, mascarillas) en la atención de casos, practicar sexo seguro, realizar higiene de manos frecuente y desinfectar superficies y ropa contaminadas. En contextos de brote, la vacunación dirigida de grupos de alto riesgo y de contactos cercanos, junto con el rastreo e aislamiento, son estrategias clave.

Conclusión La mpox ha pasado de ser una zoonosis rara a una infección con potencial de transmisión comunitaria en distintos contextos. Aunque la mayoría de los casos son leves, el impacto en personas vulnerables y la posibilidad de expansión geográfica exigen mantener la vigilancia, facilitar el diagnóstico y asegurar el acceso a medidas preventivas y terapias cuando estén indicadas.

Fuente: OMS, OPS/PAHO, CDC y revisiones recientes sobre mpox.
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