Neurosífilis

La neurosífilis es una manifestación de la infección por Treponema pallidum en la que el sistema nervioso central resulta comprometido. Puede aparecer en cualquier etapa de la sífilis, aunque clásicamente se asocia a fases tardías si la enfermedad no ha sido tratada de manera adecuada. Su presentación es variable y puede afectar meninges, vasos sanguíneos, médula espinal y parénquima cerebral, produciendo síntomas neurológicos, psiquiátricos, cognitivos, visuales o auditivos de diversa gravedad.

Tipos

La neurosífilis suele dividirse en formas tempranas y tardías. Entre las formas tempranas se describen la neurosífilis asintomática, la meningitis sifilítica y la forma meningovascular. Entre las formas tardías se incluyen la parálisis general progresiva y la tabes dorsal. También puede existir compromiso ocular u ótico, que en la práctica clínica requiere evaluación urgente. Esta clasificación es importante porque orienta la presentación clínica, la evolución del cuadro y la sospecha diagnóstica.

Síntomas

Los síntomas pueden incluir cefalea, alteraciones cognitivas, cambios de conducta, pérdida de memoria, trastornos del equilibrio, debilidad, alteraciones sensitivas, dolor lancinante, incontinencia, alteración visual, hipoacusia y paresias de nervios craneales. En algunos pacientes se presenta como accidente cerebrovascular por compromiso meningovascular. También puede haber pupilas anormales, signos meníngeos y manifestaciones psiquiátricas. La amplitud clínica hace necesario mantener un alto grado de sospecha.

Causas

La causa es la invasión del sistema nervioso por Treponema pallidum, bacteria responsable de la sífilis. Este compromiso puede ocurrir poco tiempo después de la infección inicial o años más tarde si la sífilis no fue tratada o recibió tratamiento insuficiente. El riesgo puede aumentar en personas con inmunosupresión, incluyendo coinfección por VIH. La falta de diagnóstico precoz y el retraso en el tratamiento favorecen la progresión hacia daño neurológico potencialmente irreversible.

Diagnóstico

El diagnóstico se apoya en la sospecha clínica, serologías treponémicas y no treponémicas en sangre, y estudio del líquido cefalorraquídeo obtenido por punción lumbar. En el LCR se evalúan VDRL, celularidad, proteínas y otros hallazgos inflamatorios. También pueden solicitarse neuroimágenes y evaluación oftalmológica u otológica según la presentación. No existe un único examen perfecto, por lo que el diagnóstico integra síntomas, serología, hallazgos del LCR y respuesta al tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento de elección es penicilina G cristalina intravenosa administrada en dosis altas durante 10 a 14 días, según guías clínicas internacionales. En algunos casos se continúa con tratamiento adicional según la situación clínica y serológica. Es fundamental realizar seguimiento neurológico y serológico posterior, además de estudiar y tratar a las parejas sexuales. Cuando existe alergia a penicilina, se evalúa desensibilización o esquemas alternativos en situaciones seleccionadas bajo supervisión médica.

Complicaciones

Las complicaciones incluyen deterioro cognitivo persistente, alteraciones motoras, secuelas sensoriales, trastornos psiquiátricos, discapacidad funcional y compromiso visual u auditivo permanente. En formas meningovasculares puede producirse accidente cerebrovascular. Si el tratamiento se retrasa, algunas lesiones neurológicas pueden no revertir totalmente a pesar del control microbiológico. Esto hace especialmente relevante el diagnóstico temprano y el seguimiento clínico posterior.

Prevención

La prevención se basa en la detección y tratamiento precoz de la sífilis, el uso de preservativo, el tamizaje en poblaciones de mayor riesgo y el control de contactos sexuales. Las personas con sífilis deben completar el tratamiento indicado y acudir a controles serológicos. En presencia de síntomas neurológicos, visuales o auditivos, la evaluación médica debe ser inmediata. La educación sexual y el acceso oportuno a diagnóstico son medidas clave para disminuir la incidencia de complicaciones como la neurosífilis.

Conclusión La neurosífilis es una complicación grave de la infección por Treponema pallidum que puede comprometer el sistema nervioso en distintas etapas de la enfermedad. Su presentación es variable, por lo que el diagnóstico requiere integrar clínica, serologías y estudio del líquido cefalorraquídeo. El tratamiento precoz con penicilina sigue siendo la base del manejo y puede prevenir secuelas neurológicas mayores.

Fuentes: CDC. Sexually Transmitted Infections Treatment Guidelines. | NIH/MedlinePlus. Neurosyphilis. | MSD Manual Professional Edition. Neurosyphilis.
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