Nevus

El nevus, comúnmente conocido como lunar, es una neoplasia benigna de las células melanocíticas de la piel. Estas lesiones son generalmente inofensivas y aparecen en diversas partes del cuerpo, aunque algunos tipos de nevos pueden aumentar el riesgo de desarrollar melanoma, un tipo de cáncer de piel. Los nevos pueden ser congénitos (presentes al nacer) o adquiridos a lo largo de la vida.

Tipos

Existen varios tipos de nevos, clasificados en función de su apariencia y origen: Nevos melanocíticos comunes, pequeños y uniformes en color, suelen ser de color marrón o negro; Nevos displásicos, que tienen bordes irregulares y varían en color, lo que puede requerir monitoreo debido al riesgo de malignidad; Nevos congénitos, presentes al nacer y pueden ser de mayor tamaño, incrementando el riesgo de transformación maligna; y Nevos azules, de color azul oscuro, formados en capas profundas de la piel y generalmente benignos.

Síntomas

Los nevos suelen ser asintomáticos y no causan dolor ni molestias. Sin embargo, algunos nevos pueden presentar picazón, cambios en el tamaño, forma o color, o sangrado si están irritados. Estos cambios pueden ser indicativos de malignidad y requieren evaluación médica.

Causas

La aparición de nevos está influenciada por factores genéticos y por la exposición a la radiación ultravioleta (UV). Las mutaciones en genes específicos, como el BRAF, están asociadas con la formación de nevos melanocíticos. La herencia genética también desempeña un papel en la predisposición a desarrollar ciertos tipos de nevos.

Diagnóstico

El diagnóstico de los nevos se realiza mediante un examen físico y, en algunos casos, mediante dermatoscopia para observar los patrones de pigmentación. Si se observa algún cambio sospechoso, puede realizarse una biopsia para analizar el tejido y descartar la presencia de melanoma u otras afecciones malignas.

Tratamiento

La mayoría de los nevos no requieren tratamiento. En casos donde el nevo es sospechoso o está en una zona de roce constante, puede recomendarse la extirpación quirúrgica para prevenir irritación o malignización. La extirpación puede realizarse mediante escisión simple, electrocoagulación o láser.

Complicaciones

Las complicaciones de los nevos incluyen el riesgo de malignización, especialmente en los nevos displásicos o congénitos grandes. La irritación constante, el roce o la exposición solar pueden aumentar el riesgo de cambios malignos en algunos tipos de nevos.

Prevención

La prevención de cambios malignos en los nevos implica el uso de protección solar, evitar la exposición prolongada al sol y realizar autoexámenes regulares de la piel. La consulta periódica con un dermatólogo es fundamental para el monitoreo de nevos de riesgo.

Conclusión Un nevus, o lunar, es una proliferación benigna de melanocitos en la piel, de tamaño y color variables. Pueden ser congénitos o adquiridos a lo largo de la vida, con factores genéticos y hormonales que influyen en su aparición. Aunque la mayoría son inocuos, algunos nevus atípicos pueden aumentar el riesgo de melanoma. El diagnóstico se basa en la exploración clínica y, en casos dudosos, en la dermatoscopia o biopsia. El manejo incluye la vigilancia periódica para detectar cambios en su color, forma o tamaño. La educación sobre fotoprotección y la autoexploración cutánea contribuyen a la prevención de complicaciones malignas.

Referencia:
MedlinePlus. (2023). Moles (Nevi). Recuperado de https://medlineplus.gov/

Fuente 1:
American Academy of Dermatology. (2022). Nevi Overview. Recuperado de https://www.aad.org/
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