Otras infecciones locales de la piel y del tejido subcutáneo

Incluye infecciones bacterianas o fúngicas circunscritas a la piel y al tejido subcutáneo, distintas de los cuadros sistémicos o diseminados. Ejemplos son los abscesos cutáneos, la foliculitis profunda y la micosis localizada.

Tipos

– Abscesos cutáneos.

– Foliculitis o forúnculos.

– Infecciones fúngicas localizadas (tiñas, candidiasis superficial).

– Otras infecciones piógenas limitadas a la piel/subcutáneo.

Síntomas

Bacterias como Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes suelen ser responsables de abscesos y foliculitis. Hongos dermatofitos o cándidas pueden infectar zonas húmedas o pliegues cutáneos. Factores de riesgo: mala higiene, inmunosupresión, traumatismos locales.

Causas

Dolor, enrojecimiento, calor local, inflamación y, a veces, secreción purulenta. En infecciones fúngicas, prurito e irritación local. Si la lesión se extiende, puede haber fiebre leve o malestar general.

Diagnóstico

La exploración clínica es fundamental. A veces se realizan cultivos de exudados para identificar el microorganismo. En casos complejos, la ecografía puede delimitar colecciones de pus.

Tratamiento

Incluye antibióticos orales o tópicos para infecciones bacterianas, antifúngicos para micosis y drenaje quirúrgico en abscesos. Mantener la zona limpia y seca es clave para favorecer la curación.

Complicaciones

La infección puede diseminarse a planos profundos o generar celulitis extensa. En inmunodeprimidos, el riesgo de complicaciones y bacteriemia es mayor.

Prevención

Buena higiene, tratamiento rápido de pequeñas lesiones cutáneas y evitar compartir objetos personales contaminados. El control de enfermedades crónicas (diabetes) reduce la frecuencia de infecciones repetitivas.

Conclusión Bajo esta denominación se engloban infecciones de la piel y el tejido subcutáneo de origen bacteriano, fúngico o mixto, que no se clasifican como celulitis, erisipela o abscesos definidos. Ejemplos pueden ser infecciones locales raras o atípicas. El diagnóstico requiere una evaluación clínica minuciosa, cultivos microbiológicos y, en algunos casos, estudios de imagen. El tratamiento abarca antimicrobianos específicos y cuidados locales.

Fuente: Lipsky BA, et al. (2012). "Skin and soft tissue infections" en Clinical Infectious Diseases.
Stevens DL, et al. (2014). "Practice guidelines for skin infections" en Infectious Diseases Society of America.
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