Este epígrafe abarca displasias esqueléticas congénitas distintas de las que presentan un defecto del crecimiento prominente en huesos largos y columna. Incluye displasias esqueléticas raras que afectan la forma de las epífisis, los cartílagos articulares, la mineralización o la estructura ósea de manera heterogénea. Pueden surgir deformidades leves o severas, manifestándose con enanismo leve, malformaciones articulares, inestabilidades y dolor. Su abordaje requiere un seguimiento ortopédico y, en ocasiones, correcciones quirúrgicas.
| Tipos |
• Displasias epifisarias múltiples • Displasias metafisarias • Condrodisplasia punctata • Otras displasias raras con afectación focal en articulaciones |
| Síntomas |
Son mayormente genéticas, con defectos en genes que codifican proteínas del cartílago (COL2A1, COMP, etc.). La herencia puede ser autosómica dominante, recesiva o ligada al cromosoma X, dependiendo de la enfermedad concreta. En muchas surgen mutaciones de novo, sin antecedentes familiares. Factores ambientales o tóxicos influyen poco en su aparición. |
| Causas |
Pueden variar desde estatura ligeramente baja con deformidades articulares leves hasta alteraciones dolorosas y discapacitantes. Se observa cojera, disminución del rango articular, genu varo/valgo y rigidez. A veces hay fracturas frecuentes por huesos frágiles o epífisis mal constituidas. En la adolescencia, es común la osteoartritis temprana y el dolor crónico. La afectación de la columna es menor que en las displasias del grupo anterior. |
| Diagnóstico |
La radiología muestra alteraciones epifisarias o metafisarias, calcificaciones anómalas y discrepancias en la osificación. La resonancia ayuda a observar la estructura del cartílago articular. Los análisis genéticos (exoma, paneles dirigidos) pueden confirmar la mutación, esclareciendo el tipo de displasia. La evaluación ortopédica y la medición sistemática de la estatura y segmentos corporales guían la sospecha clínica. |
| Tratamiento |
El manejo es sintomático: fisioterapia, correcciones ortopédicas para alinear articulaciones, rehabilitación motora y tratamientos analgésicos. En casos severos, se recurre a osteotomías y prótesis articulares precoces. No existe una terapia molecular aprobada que revierta la anormalidad genética. Un estilo de vida activo y supervisado retrasa la degeneración articular. El soporte psicosocial es importante si la displasia conlleva baja estatura y limitaciones funcionales. |
| Complicaciones |
La degeneración articular temprana conduce a dolor crónico y posible discapacidad. La geometría anómala de las epífisis facilita luxaciones y subluxaciones articulares. Los huesos frágiles o mal conformados incrementan el riesgo de fracturas, deformaciones progresivas y necesidad de cirugías reiteradas. La artritis temprana limita la movilidad y afecta la calidad de vida. Las intervenciones repetidas pueden ocasionar complicaciones anestésicas, infecciones y dificultades en la cicatrización. |
| Prevención | No es posible prevenir la mayoría de estas displasias al ser genéticas. El consejo genético apoya a las familias con antecedentes, orientando sobre el riesgo de recurrencia. La ecografía prenatal podría no detectar cambios óseos leves, a menos que sean relevantes para la estatura fetal. Mantener un control pediátrico postnatal cuidadoso y acudir ante retrasos de crecimiento o deformidades incipientes es fundamental para el abordaje temprano. |
| Conclusión | Las osteocondrodisplasias son trastornos del crecimiento óseo y cartilaginoso que causan enanismo o deformidades esqueléticas. Incluyen acondroplasia, displasias espondiloepifisarias y otras. El manejo combina ortopedia (alargamientos óseos), rehabilitación y tratamiento de complicaciones (apnea del sueño, estenosis raquídea). El asesoramiento genético es esencial para familias afectadas. Fuente: Krakow D (2015). 'Skeletal dysplasias' en Nature Reviews Endocrinology. Mortier GR, et al. (2019). 'Nosology of genetic skeletal disorders' en American Journal of Medical Genetics. |
