Paragonimiasis (duela pulmonar)

La paragonimiasis es una helmintiasis causada por duelas pulmonares del género Paragonimus, en especial Paragonimus westermani y otras especies que infectan al ser humano. Es una trematodiasis de transmisión alimentaria considerada enfermedad tropical desatendida. El parásito se localiza principalmente en el pulmón, donde los adultos forman quistes que pueden comunicarse con los bronquios y originar tos crónica, hemoptisis y lesiones cavitarias que se confunden con tuberculosis o neoplasias. La infección se adquiere sobre todo al consumir crustáceos de agua dulce crudos o poco cocidos que albergan las metacercarias infectantes.

Tipos

La forma típica es la paragonimiasis pulmonar, caracterizada por tos productiva, hemoptisis recurrente y lesiones pulmonares crónicas. También se describen formas extrapulmonares cuando las larvas migran a otros tejidos, como paragonimiasis cerebral, abdominal o cutánea. La afectación cerebral puede causar crisis epilépticas, cefalea y déficits focales, mientras que las formas abdominales generan masas o quistes en peritoneo y vísceras. Se han descrito coinfecciones con otras trematodiasis de transmisión alimentaria en zonas endémicas de Asia oriental, África y América Latina.

Síntomas

Tras un período de incubación de semanas, la paragonimiasis pulmonar cursa con tos crónica, a menudo con expectación de esputo teñido de sangre o de color pardo, dolor torácico y disnea leve. La fiebre puede ser moderada o ausente. Muchos pacientes presentan eosinofilia periférica y opacidades nodulares o quísticas en radiografías de tórax. En la forma cerebral, los síntomas incluyen cefalea, convulsiones, vómitos y signos neurológicos focales debido a lesiones ocupantes de espacio. Otros pacientes pueden referir dolor abdominal, masa palpable o síntomas digestivos cuando el parásito se localiza en cavidad abdominal.

Causas

La causa es la ingestión de metacercarias de Paragonimus presentes en crustáceos de agua dulce (cangrejos o langostinos) crudos o insuficientemente cocidos, o en carne de mamíferos que han ingerido estos crustáceos. Las larvas liberadas en el intestino penetran la pared intestinal, atraviesan el peritoneo y el diafragma y alcanzan los pulmones, donde maduran a adultos y producen huevos que pueden eliminarse por esputo o ser deglutidos y salir por las heces. La parasitosis está ligada a prácticas alimentarias tradicionales que incluyen el consumo de mariscos de agua dulce crudos, así como a contextos de saneamiento deficiente y proximidad entre humanos, animales y hábitats de los caracoles y crustáceos intermediarios.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la combinación de clínica respiratoria crónica, hallazgos radiológicos compatibles y antecedentes de consumo de crustáceos de agua dulce crudos o poco cocidos en zonas endémicas. La confirmación se realiza mediante la detección de huevos de Paragonimus en esputo, lavado broncoalveolar o heces. Las pruebas serológicas y de inmunodiagnóstico son útiles cuando no se identifican huevos. En la forma cerebral o extrapulmonar se recurre a tomografía computada o resonancia, que muestran lesiones quísticas o nodulares, y en ocasiones a biopsia. El diagnóstico diferencial incluye tuberculosis, cáncer de pulmón, abscesos y otras parasitosis pulmonares.

Tratamiento

El tratamiento de elección para la paragonimiasis es el praziquantel, administrado por vía oral en dosis de 25 mg/kg tres veces al día durante 2 o 3 días, según las recomendaciones de guías internacionales. Este esquema logra tasas de curación elevadas en la mayoría de los pacientes. Alternativamente, en algunos contextos se ha utilizado triclabendazol, especialmente en coinfección con fascioliasis, aunque su uso principal se reserva para esta última. En formas cerebrales o con intensa reacción inflamatoria se pueden añadir corticoides para reducir el edema y los síntomas neurológicos. El manejo de complicaciones como hemoptisis masiva o derrames pleurales puede requerir intervenciones adicionales.

Complicaciones

Las complicaciones incluyen hemoptisis significativa, formación de cavidades pulmonares crónicas, fibrosis y disminución de la función respiratoria. En la paragonimiasis cerebral las secuelas pueden ser convulsiones recurrentes, déficits neurológicos permanentes y discapacidad. La afectación peritoneal o de otros órganos puede dar lugar a masas y adherencias que simulan tumores o enfermedades inflamatorias crónicas. La paragonimiasis no tratada puede persistir durante años, con impacto importante en la calidad de vida y la capacidad laboral de los pacientes.

Prevención

Las medidas de prevención se centran en evitar el consumo de crustáceos de agua dulce crudos o poco cocidos, promoviendo la cocción adecuada de cangrejos y langostinos. Es importante educar a las comunidades endémicas sobre los riesgos de las preparaciones tradicionales a base de mariscos crudos. El control de reservorios animales y la mejora del saneamiento contribuyen a reducir la transmisión. En el marco de las enfermedades tropicales desatendidas, la paragonimiasis se incluye en programas integrados de control de trematodiasis de transmisión alimentaria.

Conclusión La paragonimiasis es una trematodiasis de transmisión alimentaria que afecta sobre todo al pulmón y puede simular tuberculosis u otras patologías crónicas respiratorias. El reconocimiento de la exposición alimentaria, el diagnóstico parasitológico y serológico y el tratamiento con praziquantel permiten la curación en la mayoría de los casos. La prevención se basa en cambios de hábitos alimentarios y en estrategias integradas de control de trematodiasis en zonas endémicas.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud – fichas técnicas sobre trematodiasis de transmisión alimentaria; revisiones clínicas sobre paragonimiasis en literatura especializada y guías de tratamiento antiparasitario.
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