Paragonimiasis (duela pulmonar)

La paragonimiasis es una helmintiasis causada por duelas pulmonares del género Paragonimus, en especial Paragonimus westermani, que parasitan a humanos y mamíferos carnívoros. Es una trematodiasis de transmisión alimentaria considerada enfermedad tropical desatendida. Los parásitos adultos se localizan principalmente en los pulmones, donde forman quistes que se comunican con bronquios y originan tos crónica, hemoptisis y lesiones cavitarias que pueden confundirse con tuberculosis o neoplasias pulmonares.

Tipos

La presentación clásica es la paragonimiasis pulmonar, responsable de tos crónica, expectoración hemoptoica y alteraciones radiológicas persistentes. Las formas extrapulmonares se producen cuando las larvas migran a otros órganos: paragonimiasis cerebral, abdominal o cutánea. La afectación cerebral se manifiesta con cefalea, crisis epilépticas y signos focales; las formas abdominales generan masas o quistes en peritoneo y vísceras, y las cutáneas producen nódulos subcutáneos migratorios. Estas variantes pueden coexistir.

Síntomas

Tras un periodo de incubación de semanas a meses, la paragonimiasis pulmonar cursa con tos crónica, expectoración espesa en ocasiones teñida de sangre o de color pardo, dolor torácico, disnea leve y fatiga. La fiebre suele ser moderada o ausente. Es frecuente la eosinofilia periférica y la presencia de opacidades nodulares, quísticas o cavitarias en la radiografía de tórax. En la forma cerebral, los síntomas incluyen cefalea intensa, convulsiones, vómitos y déficits neurológicos focales; en la forma abdominal puede haber dolor, masa palpable y síntomas digestivos inespecíficos.

Causas

La infección se adquiere al ingerir metacercarias de Paragonimus presentes en crustáceos de agua dulce (cangrejos o langostinos) consumidos crudos o poco cocidos, o en carne de mamíferos que han ingerido estos crustáceos. Tras liberarse en el intestino, las larvas atraviesan la pared intestinal, migran por cavidad peritoneal, penetran el diafragma y llegan a los pulmones, donde maduran a adultos. Allí producen huevos que pueden eliminarse por esputo o ser deglutidos y expulsados en las heces. La transmisión se relaciona con prácticas alimentarias tradicionales, saneamiento deficiente y convivencia estrecha con reservorios animales y caracoles intermediarios.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la combinación de clínica respiratoria crónica, hallazgos radiológicos y antecedente de consumo de crustáceos de agua dulce crudos en zonas endémicas. La confirmación se realiza mediante la detección de huevos de Paragonimus en esputo, lavado broncoalveolar o heces. Las pruebas serológicas e inmunológicas son útiles cuando no se identifican huevos, especialmente en formas extrapulmonares. La tomografía o resonancia ayudan a identificar lesiones quísticas o nodulares en pulmón y otros órganos. El diagnóstico diferencial incluye tuberculosis, cáncer de pulmón, abscesos bacterianos y otras parasitosis.

Tratamiento

El tratamiento de elección es el praziquantel, administrado por vía oral a dosis de 25 mg/kg tres veces al día durante 2 o 3 días, según recomiendan guías de la OMS y revisiones clínicas. Este esquema logra tasas de curación elevadas en la mayoría de los pacientes. En contextos específicos y en coinfecciones con fascioliasis se ha utilizado triclabendazol, aunque su indicación principal es Fasciola. En formas cerebrales o con intensa reacción inflamatoria se pueden añadir corticoides para reducir el edema y los síntomas neurológicos. La hemoptisis masiva o las complicaciones pleurales pueden requerir manejo especializado.

Complicaciones

Entre las complicaciones se encuentran hemoptisis significativa, formación de cavidades y quistes pulmonares crónicos, fibrosis y disminución progresiva de la función respiratoria. La paragonimiasis cerebral puede dejar secuelas neurológicas permanentes como epilepsia y déficit motor. Las formas abdominales o cutáneas pueden simular tumores y llevar a cirugías innecesarias. La infección no tratada puede persistir durante años, con importante impacto en calidad de vida y capacidad laboral.

Prevención

La prevención se centra en evitar el consumo de crustáceos de agua dulce crudos o poco cocidos, promoviendo la cocción completa de cangrejos y langostinos. La educación sanitaria en comunidades endémicas es clave para modificar prácticas culinarias tradicionales. El control de reservorios animales, la mejora del saneamiento y la vigilancia de trematodiasis de transmisión alimentaria forman parte de los programas integrados recomendados por la OMS para reducir la carga de paragonimiasis.

Conclusión La paragonimiasis es una trematodiasis de transmisión alimentaria que afecta principalmente al pulmón y que con frecuencia se confunde con tuberculosis u otras patologías respiratorias crónicas. El reconocimiento de la exposición alimentaria, el diagnóstico parasitológico y serológico y el tratamiento con praziquantel permiten la curación en la mayoría de los casos y evitan complicaciones graves. Las estrategias de prevención basadas en cambios de hábitos alimentarios y control de reservorios son fundamentales.

Fuentes: OMS – documentos sobre trematodiasis de transmisión alimentaria; revisiones clínicas en revistas de enfermedades infecciosas y parasitología sobre paragonimiasis y su tratamiento.
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