La placenta previa ocurre cuando la placenta se implanta total o parcialmente en el segmento uterino inferior, cubriendo el orificio cervical interno. Esto puede causar sangrado indoloro, súbito y abundante en la segunda mitad del embarazo. Es un factor de riesgo de hemorragia masiva durante el parto, requiriendo a menudo cesárea para evitar complicaciones maternas y fetales.
| Tipos |
– **Placenta previa total**: cubre por completo el orificio cervical interno. – **Placenta previa parcial**: cubre parcialmente el orificio. – **Placenta marginal**: el borde placentario está en el margen del orificio. – **Placenta de inserción baja**: la placenta se sitúa en el segmento inferior sin cubrir el orificio. |
| Síntomas |
Los factores de riesgo incluyen cicatrices uterinas previas (cesáreas, cirugías uterinas), multiparidad, embarazos múltiples y edad materna avanzada. La implantación anómala puede relacionarse con alteraciones en la vascularización uterina o con zonas de endometrio dañado que favorecen la fijación en el segmento inferior. |
| Causas |
El signo característico es el sangrado vaginal rojo brillante, indoloro, de aparición súbita a partir del segundo o tercer trimestre. Puede ser escaso o profuso, recurriendo en episodios. En casos graves, provoca hipotensión y signos de shock hipovolémico. El útero suele estar blando y no doloroso. La palpación vaginal se evita si se sospecha placenta previa, pues puede desencadenar sangrado intenso. |
| Diagnóstico |
La ecografía transabdominal o transvaginal en la segunda mitad del embarazo confirma la localización placentaria sobre el orificio cervical. Es fundamental diferenciarla de otros sangrados como el desprendimiento prematuro de placenta (que suele ser doloroso). La resonancia magnética puede ayudar en casos dudosos, sobre todo si se sospecha acretismo placentario. |
| Tratamiento |
Depende de la edad gestacional, la gravedad del sangrado y la estabilidad materno-fetal. En casos leves y con feto inmaduro, se maneja con reposo, control hospitalario y monitorización. Con sangrados repetidos o cerca del término, la cesárea suele ser obligatoria para prevenir hemorragias masivas. La transfusión de sangre y el soporte hemodinámico son esenciales si la pérdida de sangre es significativa. |
| Complicaciones |
La hemorragia profusa puede amenazar la vida materna y fetal. Si se realiza la cesárea, hay riesgo de acretismo placentario si la placenta se adhiere profundamente. La prematurez del feto es frecuente si se interrumpe el embarazo de urgencia. Las transfusiones y la histerectomía pueden ser necesarias en situaciones extremas. El dolor psicológico y la ansiedad también repercuten en la madre. |
| Prevención | No hay una prevención directa para la placenta previa, pero reducir las cirugías uterinas innecesarias (cesáreas, legrados repetidos) y llevar un control prenatal adecuado puede ayudar a identificar tempranamente su presencia. La ecografía rutinaria durante el embarazo permite establecer la posición placentaria y planificar el manejo para minimizar riesgos. |
| Conclusión | La placenta previa ocurre cuando la placenta cubre parcial o totalmente el orificio cervical interno. Se manifiesta con hemorragia indolora en el tercer trimestre. El diagnóstico se realiza con ecografía transvaginal. El manejo depende de la edad gestacional y severidad del sangrado, pudiendo incluir hospitalización prolongada o cesárea de emergencia. La prevención de complicaciones requiere planificación del parto por cesárea antes del inicio del trabajo de parto. Fuente: Silver RM (2015). 'Abnormal placentation' en Obstetrics & Gynecology. Jauniaux E, et al. (2018). 'Placenta previa' en Best Practice & Research Clinical Obstetrics & Gynaecology. |
