La poliarteritis nudosa (PAN) es una vasculitis sistémica necrotizante que afecta principalmente arterias musculares de mediano calibre, produciendo inflamación, microaneurismas y oclusiones. Puede comprometer múltiples órganos: piel, riñones, nervios periféricos, tracto gastrointestinal, corazón y otros. Asociada en ocasiones a la hepatitis B, se presenta con fiebre, malestar, pérdida de peso y dolor muscular o articular, además de manifestaciones isquémicas en órganos diana.
| Tipos |
– **PAN clásica**: Involucra arterias de calibre mediano; a menudo con microaneurismas en arteriografía. – **Poliarteritis nodosa cutánea**: Limitada a la piel, con nódulos, úlceras y livedo reticularis. – **Otras variantes**: Formas solapadas con otras vasculitis o con ANCA positivos, aunque la PAN típica suele ser ANCA negativa. |
| Síntomas |
Los mecanismos autoinmunes e inflamatorios conducen a la destrucción de la pared arterial. En un porcentaje, se asocia a infección por hepatitis B (complejos inmunes). Factores genéticos y desconocidos también intervienen. El daño inflamatorio genera debilidad de la pared vascular, microaneurismas y trombosis local, con daño isquémico en tejidos irrigados. |
| Causas |
La presentación es variable: fiebre, astenia, pérdida de peso y dolor muscular o articular difuso. Pueden existir lesiones cutáneas (nódulos subcutáneos, purpura, livedo), neuropatía periférica (mononeuritis múltiple), dolor abdominal por isquemia mesentérica, hipertensión renovascular y compromiso cardíaco. El deterioro general y los síntomas multiorgánicos sin causa clara sugieren un proceso sistémico. |
| Diagnóstico |
El hallazgo de microaneurismas o estenosis en arteriografías (mesentéricas, renales) apoya fuertemente la sospecha de PAN. La biopsia de nódulos cutáneos o de músculo donde se detecta arteritis necrotizante confirma el diagnóstico. Los marcadores inflamatorios (PCR, VSG) están elevados. Se busca la hepatitis B con serología y se descartan otras vasculitis ANCA-positivas. El patrón histológico de inflamación transmural y necrosis fibrinoide es distintivo. |
| Tratamiento |
Incluye corticoides sistémicos a dosis altas (prednisona) y, en casos graves o con compromiso multiorgánico, ciclofosfamida u otros inmunosupresores (azatioprina, micofenolato). En la PAN asociada a hepatitis B, se añade terapia antiviral. La monitorización de la función orgánica (renal, neurológica) es esencial. La identificación y el tratamiento precoces mejoran el pronóstico, reduciendo el riesgo de complicaciones isquémicas fatales. |
| Complicaciones |
La afectación de arterias renales puede generar insuficiencia renal acelerada o crisis hipertensivas. La isquemia mesentérica desemboca en perforación intestinal o necrosis. La neuropatía periférica puede ser irreversible si no se trata a tiempo. La afectación coronaria o cardiaca incrementa la mortalidad. Las hemorragias internas por ruptura de microaneurismas son letales. Sin terapia inmunosupresora, la PAN tiene mal pronóstico. |
| Prevención | La profilaxis contra hepatitis B (vacunación) y su detección temprana reducen la incidencia de la PAN asociada. Tratar oportunamente cualquier hepatitis B con antivirales también. Aunque no hay prevención absoluta para la PAN idiopática, el reconocimiento precoz de síntomas sistémicos y la derivación a reumatología o medicina interna posibilitan un manejo rápido, evitando daños orgánicos mayores. |
| Conclusión | La poliarteritis nudosa es una vasculitis que afecta arterias medianas, provocando inflamación y daño en varios órganos. El manejo requiere el uso de inmunosupresores y un control riguroso de la inflamación para evitar complicaciones severas. Un diagnóstico precoz y un seguimiento intensivo son esenciales para prevenir el deterioro funcional y mejorar la supervivencia del paciente. Referencia: UpToDate. (2023). Management of Polyarteritis Nodosa. Recuperado de https://www.uptodate.com/ Fuente 1: American College of Rheumatology. (2022). Vasculitis Guidelines. Recuperado de https://www.rheumatology.org/ |
