El SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave) es una enfermedad respiratoria viral causada por el coronavirus SARS-CoV-1. Surgió a fines de 2002 en China y se propagó rápidamente a varios países, provocando un brote mundial en 2003. Se caracteriza por fiebre alta, síntomas seudogripales y neumonía atípica, con progresión en algunos casos a insuficiencia respiratoria aguda. La letalidad global del brote histórico fue cercana al 10 %, con mayor riesgo en adultos mayores y personas con comorbilidades.
| Tipos |
No se describen subtipos clínicos formales, pero el curso puede variar desde formas leves autolimitadas hasta neumonía severa con síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA). Operativamente se puede distinguir entre casos sospechosos, probables y confirmados según criterios clínicos, epidemiológicos y de laboratorio, así como entre casos comunitarios e infecciones asociadas a la atención de salud durante brotes. |
| Síntomas |
El cuadro clínico típico inicia con fiebre alta, escalofríos, malestar general, cefalea y mialgias. Tras unos días aparecen tos seca, disnea y signos de neumonía. Algunos pacientes presentan diarrea u otros síntomas gastrointestinales. La evolución puede ser bifásica, con un primer período viral y otro inflamatorio asociado a deterioro respiratorio. En casos graves se desarrolla hipoxemia, necesidad de ventilación mecánica y compromiso multiorgánico. |
| Causas |
El agente causal es el coronavirus SARS-CoV-1, un virus zoonótico que probablemente se originó en murciélagos, con huéspedes intermediarios antes de su introducción en humanos. El contagio se produce principalmente a través de gotitas respiratorias expulsadas al toser o estornudar, contacto cercano con secreciones respiratorias y superficies contaminadas. Durante el brote de 2003, la transmisión se asoció frecuentemente a hospitales y a contactos estrechos en domicilios. |
| Diagnóstico |
Durante brotes, el diagnóstico se apoya en la combinación de criterios clínicos (fiebre, síntomas respiratorios), nexo epidemiológico (contacto con casos, viaje a zonas afectadas) y hallazgos de imágenes de tórax compatibles con neumonía atípica. La confirmación se realiza mediante PCR para SARS-CoV-1 en muestras respiratorias. Los exámenes de laboratorio pueden mostrar linfopenia, transaminasas elevadas y aumento de marcadores inflamatorios. Es fundamental descartar otras causas de neumonía viral o bacteriana. |
| Tratamiento |
No existe un antiviral específico de eficacia demostrada para el SARS clásico, por lo que el manejo es principalmente de soporte: oxigenoterapia, control de la fiebre, hidratación, profilaxis tromboembólica y tratamiento de sobreinfecciones bacterianas si aparecen. En casos graves se requiere ventilación mecánica y cuidados intensivos. El control del brote se logró sobre todo mediante medidas de salud pública (aislamiento, cuarentenas, rastreo de contactos). |
| Complicaciones |
Las principales complicaciones incluyen insuficiencia respiratoria aguda, SDRA, shock, insuficiencia multiorgánica y sobreinfecciones bacterianas. Algunos pacientes desarrollaron secuelas pulmonares, como fibrosis, y trastornos derivados de la hospitalización prolongada y el uso de corticoides (miopatía, osteoporosis). La mortalidad fue mayor en personas de edad avanzada y en quienes presentaban comorbilidades cardiovasculares, respiratorias o metabólicas. |
| Prevención | Las medidas de prevención se basan en la detección precoz de casos, aislamiento respiratorio, higiene de manos, uso adecuado de mascarillas y equipos de protección personal en entornos de salud, y control de infecciones intrahospitalarias. Durante el brote de 2003, las restricciones de viaje, cuarentenas, cierre de focos y la vigilancia internacional coordinada por la OMS fueron claves para contener la propagación. |
| Conclusión | El SARS fue la primera gran alerta global por un coronavirus emergente y demostró el impacto que una enfermedad respiratoria aguda puede tener en sistemas de salud y economías. Aunque el brote de 2003 fue contenido, la experiencia dejó lecciones importantes en vigilancia, control de infecciones y cooperación internacional. Fuente: OMS, CDC y literatura sobre el brote de SARS 2002–2003. |
