Síndrome de West

El Síndrome de West es una encefalopatía epiléptica de inicio temprano que suele aparecer en lactantes, generalmente durante el primer año de vida. Se caracteriza clásicamente por la tríada de espasmos epilépticos, un patrón electroencefalográfico denominado hipsarritmia y detención o regresión del desarrollo psicomotor. Actualmente también se incluye dentro del espectro de los síndromes de espasmos epilépticos infantiles. Es una condición neurológica grave que requiere reconocimiento y tratamiento precoz para intentar reducir el impacto sobre el neurodesarrollo y la evolución de la epilepsia a largo plazo.

Tipos

Desde el punto de vista clínico, el Síndrome de West puede clasificarse según su causa en sintomático o estructural, criptogénico y, en clasificaciones más modernas, genético o de causa desconocida. Los espasmos pueden ser flexores, extensores o mixtos, y suelen presentarse en salvas, especialmente al despertar o antes de dormir. También puede describirse según la etiología subyacente, como formas asociadas a esclerosis tuberosa, malformaciones cerebrales, lesión hipóxico-isquémica, infecciones del sistema nervioso central o alteraciones metabólicas y genéticas. Esta diferenciación es importante porque influye en el pronóstico y en la estrategia terapéutica.

Síntomas

El síntoma principal son los espasmos epilépticos, que consisten en movimientos bruscos y breves del tronco, cuello y extremidades. En muchos niños se observan flexión súbita del cuerpo, elevación de brazos o sacudidas repetidas en serie durante pocos segundos o minutos. Además de las crisis, es frecuente que los cuidadores noten irritabilidad, disminución del contacto visual, menor sonrisa social o pérdida de habilidades previamente adquiridas. Algunos lactantes presentan retraso en sostener la cabeza, sentarse o interactuar. La regresión o estancamiento del desarrollo es una manifestación relevante que puede acompañar o seguir al inicio de los espasmos.

Causas

Las causas del Síndrome de West son múltiples y abarcan lesiones estructurales cerebrales, alteraciones genéticas, trastornos metabólicos y antecedentes perinatales adversos. Entre las etiologías frecuentes se encuentran la encefalopatía hipóxico-isquémica, hemorragias intracraneales, malformaciones corticales, secuelas de meningitis o encefalitis y condiciones neurocutáneas como la esclerosis tuberosa. También pueden existir mutaciones genéticas vinculadas con encefalopatías epilépticas. En algunos pacientes no se logra identificar una causa específica pese a la evaluación completa, y entonces se catalogan como de etiología desconocida. Identificar la causa es fundamental para el pronóstico.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la historia clínica, la observación de los espasmos y la confirmación mediante electroencefalograma. El EEG suele mostrar hipsarritmia, un trazado muy desorganizado y caótico, aunque no siempre está presente en forma clásica. La evaluación debe complementarse con resonancia magnética cerebral para buscar lesiones estructurales y, según el caso, con estudios metabólicos y genéticos. También se valora detalladamente el desarrollo psicomotor del lactante y la frecuencia de las crisis. La detección temprana es esencial, ya que el retraso en el diagnóstico puede asociarse a peor respuesta terapéutica y a mayor impacto sobre el desarrollo neurológico.

Tratamiento

El tratamiento del Síndrome de West debe iniciarse lo antes posible y suele incluir fármacos específicos para espasmos epilépticos infantiles. Entre las terapias más utilizadas se encuentran la vigabatrina, especialmente cuando existe esclerosis tuberosa, y tratamientos hormonales como ACTH o corticoides sistémicos. La elección depende de la etiología, la edad del paciente, la respuesta clínica y los efectos adversos potenciales. En algunos casos se consideran dieta cetogénica, otros antiepilépticos o incluso cirugía de epilepsia si existe una lesión focal resecable. Además, el manejo debe incluir seguimiento neurológico estrecho y apoyo en estimulación del desarrollo.

Complicaciones

Entre las principales complicaciones se encuentran el retraso del desarrollo, discapacidad intelectual, persistencia de epilepsia y evolución hacia otros síndromes epilépticos como Lennox-Gastaut. También puede haber dificultades motoras, trastornos del lenguaje, problemas conductuales y alteraciones visuales o auditivas asociadas a la causa subyacente. Algunos tratamientos pueden producir eventos adversos importantes, como hipertensión, inmunosupresión o alteraciones endocrinas con corticoides, y defectos visuales con vigabatrina. El pronóstico es muy variable, pero en general empeora cuando existe una causa estructural grave, inicio temprano y mala respuesta al tratamiento inicial.

Prevención

No existe una prevención absoluta del Síndrome de West, pero algunas medidas pueden disminuir riesgos en ciertos casos. Un control adecuado del embarazo y del parto, la prevención de asfixia perinatal, el manejo oportuno de infecciones neonatales y la detección precoz de enfermedades metabólicas o genéticas ayudan a reducir causas potenciales. En lactantes con factores de riesgo neurológico, el seguimiento pediátrico y neurológico permite reconocer cambios del desarrollo y episodios sospechosos de espasmos de manera temprana. La consulta precoz ante movimientos repetitivos en salvas o regresión del desarrollo puede mejorar el tiempo al diagnóstico y favorecer un inicio más rápido del tratamiento.

Conclusión El Síndrome de West es una encefalopatía epiléptica grave del lactante que exige diagnóstico rápido y tratamiento específico. La presencia de espasmos en salvas, hipsarritmia en el EEG y regresión o detención del desarrollo deben hacer sospechar este cuadro. La identificación de la causa y el inicio precoz de terapias como vigabatrina o tratamiento hormonal pueden mejorar el control de las crisis y el pronóstico neurológico, aunque muchos pacientes mantienen secuelas a largo plazo. Un manejo multidisciplinario es fundamental para optimizar la evolución clínica y del neurodesarrollo.

Fuentes: Wilmshurst JM et al. Epilepsia 2015. | Zuberi SM et al. Clasificación ILAE de síndromes epilépticos del neonato y lactante.
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